¡Así pasamos los días! Entre la felicidad de volver y poder disfrutar de unos días en mi “hogar” y la alegría de saber que pronto volveré a mi “casa”. Ahí es nada, a seguir siendo felices. Aunque los sentimientos a menudo son como la foto, “nada claros”, a estas alturas de la película, no tengo ninguna duda de lo que es importante para mi y de cómo tengo que afrontar la vida: siempre mirando hacia delante.

Hoy, al igual que aquel 5 de julio de 2010 en el que pise por primera vez Sudáfrica, el cielo, sigue siendo el límite. Para los que no lo hayan oído nunca: “The Sky is the Limit”.

 

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