La aventura en Rusia de Jose Luis Lorenzo tiene su límite en el cielo

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La aventura en Rusia de Jose Luis Lorenzo tiene su límite en el cielo

La aventura rusa de Jose Luis Lorenzo Ortega, un joven alicantino que se encuentra trabajando en Rusia y al cual tuve la oportunidad de conocer, como a tantos otros muchos, a traves de esta web. Una persona apasionada y entregada a su trabajo, con una dedicación espectacular al fútbol, la cual canaliza “ayudando” a unos niños a conseguir sus sueños. ¡Una preciosa historia!
 
José Luis Lorenzo Ortega (27-12-1984) San Vicente del Raspeig
En los últimos años muchos rusos vienen a veranear y comprar una segunda residencia en la costa mediterránea de España. Concretamente en zonas como Alicante buscando buen clima, luz, sol o el mar. Precisamente hay un español que ha emprendido la ruta contraria, de Alicante a Nizhni Nóvgorod (Rusia).
Se trata de José Luis Lorenzo Ortega. Es el actual entrenador de los equipos sub 9, sub 10 y sub 11 del DYUTS Sórmovo, el club del distrito más futbolero de la ciudad: Sórmovski (175.000 habitantes).
José Luis cumple su segunda temporada en la tierra de los zares y sobre su club nos cuenta que “se trata de un club con raíz municipal, es una escuela pública, pero con un patrocinador hostelero que hace que seamos un club bastante fuerte a nivel de medios”. Nizhni “es una ciudad grande, de 1.3 millones de habitantes, barrios extensos y mal conectados entre ellos; casi tan mal estructurada como Alicante (risas)”.
Cómo surgió la posibilidad de entrenar en Rusia
Yo vivía un momento dulce de proyectos en mi tierra, por las mañanas estudiaba un módulo superior de bibliotecas, sin tiempo para comer me iba a la universidad a las clases de Sociología, todos los jueves estaba dirigiendo un programa de literatura en la radio local y los fines de semana arbitraba entre 3 y 4 partidos de fútbol base y mi categoría.
El curso 2010-11 fue una pasada como puedes imaginar, pero todo salió adelante, saqué el módulo, aprobé 9 asignaturas en Sociología y conseguí la beca, la radio me sirvió para soltarme más.
Nada más terminar el curso, un día comiendo en casa de mi novia, me comentó que a través de unos antiguos amigos de sus padres se había enterado de que en Rusia había un club interesado en un entrenador extranjero para fútbol formativo. Me lo comentó casi sin importancia, pero yo desde ese mismo instante ya no paré de insistir y persistir en esta idea hasta que finalmente la conseguimos.
Mis inicios en el trabajo
Cuando llegué me dieron dos equipos de benjamines y alevines, y en cada uno entrenaban unos 30 niños hacinados en unas dimensiones reducidas. Yo me volvía loco sin manejar el idioma y los niños con una gran dispersión mental propia de la edad. Conforme me fui haciendo con el grupo, pedí a la directiva más horas semanales del campo para dividir en A y B cada grupo, según el nivel.
Fue una decisión que me costó conseguir, pero viéndolo con perspectiva hemos conseguido mayor progresión en los niños y los equipos Benjamín A y Alevín A son de buen nivel, somos campeones y subcampeones respectivamente en la pasada liga.
La integración en el país
La integración en el país fue fantástica gracias a la ayuda de los distintos entrenadores del club, de los jugadores, de los padres y de los jefes. Los primeros meses de 2011 estuvimos viviendo en un hotel y se nos hizo poco íntimo vivir en una habitación con una cama y un armario.
Veíamos todos los días las maletas sin deshacer y el sentido de estar de prestados se nos hizo duro. Después nos trasladamos a un apartamento en el barrio de Sórmovo donde hemos ido ocupando nuestros espacios, nuestros libros, escritorio, cocina, baño etic. Ha sido definitivo para poder sentirnos como ciudadanos rusos.
Mirando al futuro
No me planteo más allá del día a día. Hoy por hoy me siento un afortunado ya que me puedo ganar la vida con un trabajo al que amo de verdad. Evidentemente no estoy como en casa, pero no sé cómo explicar que esta constante inestabilidad me da una seguridad que nunca he sentido en mí.
He decidido no poner límites mentales a esta aventura que comenzó hace un año. Sólo sé que tengo firmada mi continuidad en el club hasta el 30 de junio de 2013, a partir de ahí no sé más, pero como dice Casillas: ¡me siento seguro!
Trayectoria deportiva antes de mi llegada a Rusia
Siempre me gustó el fútbol, comencé a practicarlo en San Vicente del Raspeig (algo tarde, con unos 10 años), jugué en los equipos del colegio y una temporada estuve en el Español de San Vicente, pero me tuvieron entrenando varios meses y no me hicieron ficha para jugar (risas).
Jugaba de defensa central, aunque hubo un año creo que en infantiles que jugué de portero, creo que fue porque los infantiles de primer año no tenían portero, era un equipo ganador, yo era de segundo año y me ofrecí al entrenador y me cogió. Ese año jugué todos los partidos, no había otro portero. Técnicamente era flojito pero recuerdo que le ponía ganas, como defensa me podían regatear pero no me quedaba quieto.
Recuerdo la ilusión de las mañanas de los sábados, era bonito hacerse la mochila y creerte un futbolista de verdad. No se me borra eso. La profesión de futbolista es de las cosas más bonitas que hay en la vida.
Al pasar al instituto dejé de jugar en equipos. Con 16 años vi un folleto del Comité de árbitros de Alicante que anunciaba cursos para ser árbitro y recuerdo que ponía “¿Quieres arbitrar un Real Madrid-Barcelona?”, la idea me gustó.
Con 17 años comencé arbitrando benjamines, y con 22 estaba en Tercera división tras tres ascensos. En total he estado 11 temporadas en el arbitraje donde he recorrido infinidad de campos, he conocido muchas personas, he hecho muchos amigos futbolistas, entrenadores, gente de fútbol, he conocido cosas buenas y malas del fútbol.
La verdad es que el arbitraje es un mundo con mayúsculas. Hay que estar en él para entenderlo en su estado puro. Me alegro muchísimo de haber sido árbitro. Además creo que es un punto débil de los entrenadores, el profundo desconocimiento del mundo arbitral.
La barrera del idioma
En los entrenamientos siempre está Eugenia. Se ha convertido no sólo en mi intérprete sino en mi ayudante más fiel, a veces me revela detalles sobre los niños que ninguno de los entrenadores hemos sido capaces de ver, y es capaz de observar en el momento detalles que marcan la diferencia en el entreno.
Con el ruso me defiendo bien a nivel fútbol. He conseguido dirigir entrenamientos totalmente solo. Pero por ejemplo a nivel de instrucción táctica, necesito la conversación y el mensaje nítido, necesito de Eugenia.
A nivel de relaciones, apenas tenemos tiempo, pero hemos conocido a varias alumnas de español de la universidad de lingüística de Nizhni y me asombro de lo bien que hablan español y la mayoría nunca ha pisado España.
Ellas que estudian el ruso, inglés y español, me dicen que el español es muy fácil y que puede que por eso a los españoles nos cuesta más aprender otros idiomas. No sé exactamente si eso es cierto en su totalidad, pero lo que todo el mundo coincide es que el ruso es complicado. Pero en ello estamos.
Las instalaciones donde trabajo
Estoy tremendamente agradecido por las instalaciones del club. El espónsor es un resort de descanso situado a 50km de Nizhni Nóvgorod, en pleno bosque a orillas del Volga. Allí nos concentramos todas las semanas de viernes a domingo. Tenemos un campo de césped artificial que ni siquiera los 27ºC bajo cero que vivimos un día del invierno pasado nos impidieron entrenar con normalidad.
El resort está creciendo y está construyéndose un segundo campo de césped artificial y hay proyectados dos más tras la elección de Nizhni Nóvgorod como una de las sedes del Mundial de 2018. La verdad es que el campamento atrae a todo el mundo e incluso algunos equipos nos han pedido jugar en nuestro campo sus partidos de locales, rechazando su propio campo. Nosotros encantados.
Grabamos los partidos del fin de semana y durante la semana los analizo junto a Leonid, mi colega profesional. Al fin de semana siguiente proyectamos una selección de cortes en la sala de conferencias de nuestra base (equipada con todos los adelantos informáticos y audiovisuales) y vamos mostrando a los niños algunos aspectos a mejorar y otros que hacen muy bien.
Se trata de mejorar e ir más allá en nuestro fútbol pero también de afianzar lo que hacemos bien. Esto tiene este punto de profesional, pero después la misma sala de conferencias la usamos para ponerles películas como Toy Story y otros dibujos. Son niños. Buscando siempre el equilibrio, clave en el fútbol, y en la vida.
Como conocí a Jon Pascua y su web
Pues de casualidad navegando por internet accedí a la web de Jon. Fue un amor a primera vista, porque en un día me leí todos los artículos publicados hasta la fecha así como todas las secciones de biografía, metodología, etc. Lo que más valoro es la sencillez y humanidad que se desprende en sus reflexiones personales.
Pienso que el punto fuerte de la web son los vídeos de sus entrenamientos. A mí me han servido muchos de ellos para recrear nuevas variantes en entrenamientos individuales de técnica, ya que entreno todos los días una hora a un niño del equipo a petición de sus padres. Poner tu trabajo diario al uso y disfrute de cualquiera, sólo puede hacerlo alguien con un gran corazón y una tremenda autoconfianza.
Jose Luis Lorenzo Ortega

Miércoles, 31 de octubre de 2012