Cuando casi le rompo los dedos y le vuelo la cabeza a Calvin Marlin

Un curioso vídeo de otra de esas habituales anécdotas que suceden durante los entrenamientos y que casi siempre recogen las cámaras, de esas que aparecen cuando menos te lo esperas. Ocurrió un lunes 12 de septiembre de 2011, durante el calentamiento de la sesión previa al partido de liga que disputamos frente al Bidvest Wits University en Nelspruit.
Estábamos calentando las manos, voleando balones a 4 – 5 metros de distancia. Soy de los que pienso que hasta el calentamiento debe hacerse con intensidad, me gusta que el balón vaya rápido y con fuerza en las voleas. Balones muy tocados y con poco intervalo de tiempo entre uno y otro.
Según se detiene un balón ya hay que estar pensando en devolverlo porque el siguiente viene muy rápido. Es más, el portero que golpea el siguiente balón no tiene casi ni que estar mirando si el que realiza el blocaje ha devuelto o no la pelota que tiene en sus manos, ese el problema del receptor, no del lanzador. Es algo que hacemos prácticamente de manera mecánica.
A veces, sucede lo que veréis en las imágenes. Como podréis observar Calvin Marlin además de lastimarse los dedos, se libra de milagro de mi pelotazo. ¡Cosas del directo! Algo que normalmente no se refleja en las  cámaras pero que a menudo sucede en los entrenamientos específicos de los porteros. Por suerte, no pasó a mayores, un minuto para recuperarse y otra serie más.
La frase de la mañana del día de hoy: “La verdadera amistad está basada en la confianza, no en el temor, en la buena voluntad no en el compromiso” (Vía Ani).