Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo

Ayer martes 1 de octubre de 2013 me di cuenta de nuevo de la importancia de esta frase de Benjamin Franklin, político, científico e inventor estadounidense que fue el decimoquinto hermano de nada menos que de un total de diecisiete.
Un hombre que apenas curso estudios elementales hasta los 10 años de edad y que fue fabricante de velas y jabones, marino, carpintero, albañil y tornero antes de ser conocido como lo que llegó a ser hasta y dar con sus verdaderas pasiones; como fueron escribir, la política y la ciencia.
El hombre que nos dejó como parte de su legado la brillante frase de “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo” que es para mi referente para todos aquellos que tenemos la gran fortuna de dedicarnos a la enseñanza, directa o indirectamente, como es mi caso.
Durante la sesión de entrenamiento de la mañana de ayer, de la cual os muestro 70 segundos escasos, pude comprobar de nuevo que la capacidad de un entrenador a involucrar a un jugador en su trabajo, es uno de los dones más preciados que se pueden poseer.
Durante esos 45 minutos que duró la primera parte de la sesión, y antes de que se incorporaran a las habituales tareas integradas con el resto del equipo, la intensidad y la búsqueda de la perfecta ejecución de cada serie y de cada tarea, por parte de ellos, fue realmente espectacular.
Entre serie y serie, no dejaban de hablar e intercambiar sensaciones sobre como habían ejecutado la tarea. Estabamos tan metidos en el trabajo, tan concentrados, que el tiempo se nos pasó volando. Fueron 25 series como las que véis en el vídeo en las que, haciendo referencia a la frase de Benjamin Franklin, estuvieron tremendamente involucrados.
Tanto, que cuando recibimos la llamada del entrenador aún nos quedaba por realizar la serie final (en la cual utilizamos todo el material), me preguntaron si podían volver al circuito tras finalizar el entrenamiento con el equipo. Pues eso “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Cada vez que colocó el material para realizar este trabajo condicional, la motivación con la que ejecutan cada una de las serie de cada tarea es más que ejemplar, haciendo que la frase de la mañana de hoy adquiera un gran sentido
¿Cuál es la frase? “No es honesto trabajar en un sitio sin entregar la energía que la tarea reclama” (Marcelo Bielsa). Y todo esto con la ayuda del compromiso, la cara práctica de la motivación, la que demuestra la predisposición a actuar de las personas, pues desgraciadamente no basta con querer: debes preguntarte a ti mismo qué vas a hacer para conseguir lo que quieres. El pensamiento sólo es útil cuando incita a la acción, y se convierte en obstáculo cuando la sustituye.