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Sudáfrica, Mandela y lo aprendido en este país en el día a día

Durante la noche de ayer el país conocido como el arcoris o Rainbow, gracias a su gran riqueza y diversidad racial, ha perdido a Nelson Rolihlahla Mandela, más conocido como Nelson Mandela o Madiba. De la etnia Xhosa, abogado de profesión y procedente de una familia de 13 hermanos, estuvo preso más de 27 años por defender uno de los dones más preciados de la humanidad; la libertad.
Quien me iba a decir a mi cuando vivía en mi pueblo natal, Bermeo, y apenas había montado en un avión hasta la edad de los 30 años, que yo iba a estar aquí este día. Una noticia, la de su muerte, de la cual se han hecho eco todos los medios de comunicación del mundo. Aunque para mí la noticia es la experiencia de vivir aquí con el pasado de este país todos y cada uno de los días desde aquel 1 de julio de 2010 que aterricé en el aeropuerto de Johannesburgo.
Todos recordarán este día, porque su muerte indudablemente es noticia, pero lo verdaderamente importante es valorar la magnitud de su legado. Legado en el que nos demostró que una sóla persona puede cambiar el rumbo de un país y del mundo.
Un país que indudablemente esta mucho mejor de lo que debería, pero al cual aún le queda mucho, mucho, mucho camino por recorrer. Y lo digo porque llevo en Sudáfrica 3 años y medio y se de lo que hablo. Porque el “racismo”, es también un carril de doble sentido, no nos olvidemos, y porque no es oro todo lo que reluce.
Este sigue siendo un país segregado, donde el “Rugby”, a pesar de ser el deporte “símbolo” del fin del Apartheid, sigue siendo un deporte de blancos, mientras el fútbol o soccer es el entretenimiento de la gente de color. Durante los 3 años y medio que llevo en este país y gracias al fútbol, he tenido la oportunidad de “empaparme” de lleno con la cultura de la población “negra”.
Algo que por otro lado no es habitual aquí, sobre todo para los foráneos, que cuando llegan al país montan su propio “hábitat” y ni siquiera rozan la cultura de la gente de color. Y no solo los extranjeros, lo mismo sucede con el sudafricano blanco. Os aseguro que conozco mucho más la cultura y lengua de este país que sudafricanos “no blancos” que llevan conviviendo con gente de color durante toda su vida.
Una cultura de la cual me podré permitir hablar con libertad cuando abandone este país, con sus cosas positivas y negativas, pero con mucha “alma”. Esta es quizás una de las razones por las cuales continúo en este país. A pesar de que hay muchísimas cosas que no me gustan, me gusta el aura espiritual y la gran riqueza emocional que emana de la gente de color.
Estan muy avanzados respecto a Europa en este aspecto, donde un “te quiero y un abrazo” no son considerados como un síntoma de debilidad. A pesar de que nunca lo he considerado mi hogar este país genera en mí un sentimiento muy especial. Ahogo y sofoco por un lado, sobre todo cuando llevo más de 3 meses sin salir de él, y añoranza cuando estoy de vuelta, en vacaciones, en mi casa.
Un país en el que se hace chiste con la respuesta a la pregunta “¿Cuál es la diferencia entre un turista y un racista? Dos semanas”. Un país del cual se tiene un desconocimiento terrible a ese otro lado del mundo (en el que en estos momentos estáis vosotros) y que jamás podréis entender sin hacer vuestra vida aquí.
Un país que por momentos te destroza, sobre todo cuando vienes con la mentalidad europea de que las cosas hay que hacerlas de “esta u otra manera”. Aquí las cosas se hacen, sin atender al tiempo y a la forma. Pero finalmente, como por arte de magia, terminan funcionando.
Un país en el que las mayores virtudes de las cuales uno puede hacer uso para sobrevivir son la humildad y la paciencia, el gran secreto de la adaptación a este entorno. Un entorno, al que por otro lado, no me ha sido difícil adaptarme, y en el cual he hecho buena la letra de la canción de Habana Blues titulada en todas partes que dice “No seas cautivo de idiomas e ideologías”.
Hoy me gustaría hacer dos menciones, la primera al poema de  William Ernest Henley, titulado “Invictus”, un poema en el que Mandela se inspiró para superar los momentos difíciles en la cárcel y fortalecer su visión, la de una Sudáfrica libre, la de eliminar la desconfianza y el odio existente durante décadas entre la población blanca y negra. Dice así:
“Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. En las azarosas garras de las circunstancias, nunca me he lamentado ni he pestañeado. Sometido a los golpes del destino,  mi cabeza está ensangrentada, pero erguida”.
 
“Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el horror de la sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.
Poema que tengo pegado en la puerta de entrada a mi vestuario desde hace unos cuantos meses y con el cual he ido un poco más allá tatuando la última parte de este, la de “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma” en mi pecho.
La segunda, y seguramente más importante, hace referencia a una de las grandes frases célebres con las cuales nos obsquió durante su tiempo de vida. Dice así: 
 
“Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”. Y otra frase, que tengo también tatuada en mi cuerpo.
Hoy, por encima de todo, en un mundo en el cual cada vez escasean mas lo valores y los principios, me gustaría que la gente respetara su muerte y su memoria obrando en consecuencia. No tiene sentido lamentar su pérdida y sus más de 27 años de cárcel si no hacemos una reflexión al respecto e intentamos hacer mejor la vida de los nuestros.
La verdad es que hoy no pensaba que iba a sentir esta pena. Pena por otro lado que no viene solo por aquello de su muerte, sino por todas esas situaciones que he tenido la oportunidad de ver y vivir a causa de las secuelas del tormentoso pasado de este país.
¿La frase para la mañana del día de hoy? “El único simbolo de superiodidad es la bondad” (Ludwig van Beethoven). Querido Madiba, decirte que eres de esas personas que tiene el cielo más que bien ganado.
Hoy me siento agradecido a la vida, por haberme dado la oportunidad de aprender de este país, tu país, y sobre todo de tener la convicción de que voy a intentar “honrar” cada día de mi vida tu gran legado; el del perdón mediante el ejemplo.
Vídeo: Fragmento del poema “Invictus”, recitado por mi particular “Ejército de las Tinieblas” (Publicado en la web el 22 de febrero de 2013).

Fotos: El goalkeeper coach de Sundowns sentado en la que fue la casa de Nelson Mandela (capturada el año 2010 durante mi primera temporada en el club). El poema “Invictus”  pegado en la puerta de acceso a mi vestuario en nuestras instalaciones de Chloorkop. “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma” tatuado en mi pecho.