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Construir, liderar y obtener máximo rendimiento, por José Carrascosa

El rendimiento de un equipo tiene una relación directa con el “clima” que existe en el vestuario. La psicología del deporte ha identificado las características que crean un clima ideal de rendimiento a partir del cual rendir de forma óptima o dar lo mejor de sí mismo resulta fácil.

El clima generado en el vestuario debe ayudar a que el jugador se sienta con confianza, atrevido, decidido a dar lo mejor de sí, empujado o alentado al esfuerzo máximo y al rendimiento óptimo. El clima ideal de rendimiento que debe instalarse en un vestuario tiene una relación directa y estrecha con el estilo de dirección que ejerce el entrenador.

El clima que reine en el vestuario depende casi exclusivamente de cómo el entrenador dirige y lleva al equipo. El entrenador precisa de auténticas habilidades de liderazgo para conducir un grupo y obtener de él un rendimiento óptimo. Existen unas reglas para dirigir un equipo. No se puede hacer de cualquier manera, ni improvisar, ni dejar a merced del sentido común, experiencia o forma de ser del propio entrenador.

Algunas de estas estrategias que hacen posible una dirección eficaz son:

1) Las habilidades de comunicación;

2) La capacidad de tomar decisiones y de resolver conflictos;

3) Conocer estrategias de motivación individual y colectiva;

4) Conocer estrategias que potencien la cohesión interna del grupo (team building);

5) Una buena pedagogía del entrenamiento.

Rendir de forma óptima resulta fácil o requiere dar un paso muy pequeño cuando el entrenador conecta personalmente con los jugadores , sabe consensuar una normas internas de funcionamiento, aborda los conflictos con naturalidad, es expresivo, tiene sentido del humor, es coherente y justo en sus decisiones. Sabe hacer llegar sus conocimientos a los jugadores, hace que éstos vibren con la competición, no diferencia entre titulares y suplentes, cuenta con la totalidad de jugadores de la plantilla, organiza entrenamientos exigentes, competitivos, divertidos, y, por último, programa acciones para construir la cohesión interna del equipo.

Los jugadores han de sentirse identificados con su entrenador para que en el vestuario haya un clima ideal de rendimiento. Y ello tiene que ver, sobretodo, con cómo el entrenador ejerce la dirección del grupo o equipo. La dirección del equipo es el aspecto que más pesa en la valoración que los futbolistas hacen de su entrenador. Algunos entrenadores van contando en su cuerpo técnico con la figura del psicólogo del deporte. Las empresas se están gastando mucho dinero en formar a sus directivos ya que han tomado conciencia de la importancia que tiene el estilo de dirección sobre la productividad. Actualmente la clave está en exigir al máximo desde un clima cordial, desde el convencimiento.

José Carrascosa Oltra (Psicólogo del Deporte / www.sabercompetir.com)