Aspectos psicológicos de un equipo de fútbol, por Llanos Quijada

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Aspectos psicológicos de un equipo de fútbol, por Llanos Quijada

Cuando planificamos una temporada, las semanas de entrenamientos y las competiciones, cuidamos con atención la preparación física, la técnica y la táctica más acertada, las pautas nutricionales más aconsejables, el estudio de las características del rival a batir e incluso la equipación que nos proporcionará mayor comodidad en el terreno de juego.
Pero en toda esta previa, ¿en qué medida estamos entrenando la disposición mental y psicológica más indicada? ¿Realmente le damos importancia a cultivar el “porcentaje” de habilidad psicológica que influye en el rendimiento? Al analizar los resultados de un partido, muchas son las ocasiones en las que se atribuye al aspecto psicológico el protagonismo del encuentro.
Lo demuestran frases como: “No estuvimos lo suficientemente concentrados”, “Después de la racha de derrotas hemos perdido confianza”, “El equipo se encuentra en un gran momento de la temporada porque está muy motivado”, “Hemos acusado la presión y nos hemos bloqueado”.
Pero a pesar de que las emociones también juegan, pocas veces se establece una metodología o una forma de gestionarlas para favorecerlas o mejorarlas. Parece como si esperáramos que las propias circunstancias del entorno se vayan ocupando del proceso, acogiéndonos a un simplista “el tiempo lo cura todo” y esperando que todo se vea de otro color cuando al día siguiente vuelva a sonar el despertador.
Se tiende a olvidar la preparación psicología cuando realmente debe ser una fase más dentro del entrenamiento de un equipo. Aunque todos concedemos una enorme importancia a los factores psicológicos, lo cierto es que en pocas ocasiones los ponemos en práctica con el mismo ahínco que otros aspectos.
Confiamos ciegamente en el trabajo del core como sostén preventivo para el futbolista, pero somos muchos más escépticos respecto al enorme margen de mejora que ofrece el entrenamiento mental en calidad de vida, productividad y rendimiento. El problema es que únicamente tenemos en cuenta la labor psicológica en momentos puntuales, que normalmente suelen ser conflictivos o problemáticos. La tomamos en cuenta como tabla de salvación en esos instantes pero después la desestimamos de nuestras rutinas diarias. El proceso psicológico o coaching es una tarea continua, que conlleva una implicación constante de la persona por explorar sus límites, por autoconocerse y mejorar la relación consigo mismo y con los demás.
La psicología está de guardia 24 horas. Jamás descansa, porque tu mente, tus pensamientos y tus sensaciones te acompañan allá donde vayas, ejerciendo una influencia, favoreciendo determinado comportamiento y la toma de decisiones. Si pretendemos que ésta sea acertada, tenemos que dedicarnos tiempo.
El fútbol ofrece diferentes situaciones deportivas que requieren ser atendidas. El entrenador es el líder y principal gestor a nivel psicológico de los jugadores y el equipo, y por tanto la persona idónea para abordar las diferentes acciones que demanden su intervención. Algunas claves que deberá tener en cuenta son:
– Movilizar los valores centrales y de identidad del futbolista. Los valores se convierten en una brújula a la hora de tomar decisiones, ofrecen una orientación y un sentido a lo que hacemos, y nos acercan al tipo de persona y deportista que queremos ser.
– Cuidar la calidad de las relaciones entre compañeros y con el propio entrenador. El compañerismo es factor protector del estrés, favorece la satisfacción en el trabajo y la productividad. Se debe trabajar la armonía y la buena correspondencia entre ellos.
– Aumentar el grado de responsabilidad del jugador con su equipo. El deporte bien aplicado puede enseñar la subordinación de los intereses personales a los del grupo. Decía Phil Jackson, famoso entrenador de baloncesto, que una de las labores más difíciles de un entrenador consiste en evitar que los jugadores que no son estrellas afecten a la química del equipo. La gestión de los egos y en el fútbol va a requerir dedicación y tiempo.
– Ayudar a adquirir mayor autoconfianza y autoconocimiento. Escoger lo que piensas determina lo que sientes y cómo actúas. La actitud y las expectativas sobre ti mismo y sobre la ejecución de tu equipo tienen una repercusión sobre tus actuaciones. “Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto” (Henry Ford).
– Desarrollar adaptabilidad al cambio. Todo cambio sorpresivo suele producir estrés porque obliga a las personas a adaptarse y a cambiar su comportamiento habitual para hacer frente a las demandas. Ante los cambios, tendemos a buscar información del exterior que nos ayude a dirigir nuestras acciones. El entrenador debe propiciar que se trabaje este tipo de situaciones para que los futbolistas dispongan de un abanico de posibilidades, capacidad de decisión y velocidad de reacción.
– Aprender a resolver sus problemas, gestionar el tiempo y reducir el estrés. Favorecer la capacidad de pensamiento tanto individual como colectiva, dando ese voto de confianza para que el deportista se atreva a poner a prueba su capacidad y ensayar jugadas nuevas. “Yo quiero que me quieras para ganar, no quiero que me quieras porque gané” (Marcelo Bielsa).
 
– Grado de control o autodominio. Es interesante practicar la capacidad de centrar la atención, y desarrollar un diálogo interno estimulante o tranquilizador, dependiendo de la situación.
– Herramientas de motivación. Se trata de ayudar a descubrir estrategias para cambiar el estado de ánimo, reconectar con la pasión deportiva y el motor que nos mueve cada día. También descubrir nuestro potencial y fortalezas, para aumentar la tolerancia a la frustración cuando las circunstancias vienen mal dadas. Una de las claves del éxito deportivo es hablarse a sí mismo de forma positiva.
– Potenciar y cuidar su liderazgo. Esto se consigue con coherencia y honestidad en tus actos y palabras, conocimientos tanto deportivos como personales de cada uno de tus deportistas, empatía, y credibilidad ganada a base de sólidos argumentos. El buen dominio y uso de la comunicación hará el resto.
Son muchos los aspectos a tener en cuenta e innumerables las facetas a trabajar, por eso una adecuada programación nos ayudará a no dejarnos nada en el tintero y favorecerá la autoconciencia y mejora tanto personal como del equipo. Los resultados y el clima emocional que se genera trabajando estos conceptos recompensan con creces la inversión y el esfuerzo.
Llanos Quijada 
 
Artículo publicado en la web de Kaiser Magazine el sábado 28 de marzo de 2015 http://www.kaisermagazine.com/opinion-blog/psicologia/aspectos-psicologicos-equipo-futbol/ 

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