Vida y emociones de un entrenador de porteros en paro y sin trabajo

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Vida y emociones de un entrenador de porteros en paro y sin trabajo

Tras pasar algo más de dos meses desde que abandonara Sudáfrica y Sundowns, y quedarme en paro y sin trabajo hoy, por fin, me he decidido a escribir algo. No es que me haya forzado a hacerlo, al igual que tampoco evitaba el escribir, la razón es que el contexto emocional en el que me muevo ha cambiado. La intensidad con la que vivía en África las cosas, y sobre todo mi trabajo, eran una fuente de inspiración constante, sincera y plena, y el cambio de entorno, indudablemente, ha pasado factura y me está condicionando.
Y sobre todo el hecho de no tener trabajo. No por aquello de no poder vivir sin el fútbol, sino porque es el medio en el cual me desarrollo como persona y en él puedo hacer mía aquella frase de Nelson Mandela que dice: “Lo que importa en la vida no es el mero hecho de haber vivido, son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra” (Nelson Mandela). A mi llegada me he dado cuenta de que sin emociones la vida de uno es nada y que no hay cosa más preciosa que vivir con ellas y disfrutarlas, aunque es también de vital importancia saber gestionarlas.
Creo que soy el único loco del universo que es capaz de abandonar un trabajo que adora, y con un buen contrato, para quedarse en el paro y sin trabajo con la crisis y la que está cayendo en Europa. Como escribió una vez Fernando Pessoa: “Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos” (Fernando Pessoa).
Y pensé que era el momento y lo hice. Con el objetivo también de salir, en cierta manera, de una zona de confort en la cual estaba situado, renunciando a tener un poco más de equilibrio en mi vida personal por aquello de no asumir el riesgo de abandonar mis ropas usadas.
Finalmente llegó el momento y tomé la decisión, y en estos momentos estoy luchando contra mis memorias, mis recuerdos, y eso a lo que llaman apego. Un apego a un continente, a unas vivencias y a un entorno que me enganchan por momentos. Sobre todo porque a este lado del mundo me encuentro sin trabajo y echo en falta todas esas emociones que me produce mi trabajo. Nada tiene que ver con disfrutar de un fútbol mediático en una de las grandes ligas de Europa, sino con el hecho de emocionarme de nuevo trabajando en un entorno exigente que me permita cambiar el paso y vivir experiencias antes jamás vividas.
Tal y como he dicho en muchas ocasiones sigo en la búsqueda de la esencia de este trabajo, y si estoy interesado en volver a Europa es para tener más equilibrio en mi vida personal y, a poder ser, tener la experiencia de conocer un fútbol más profesional que el sudafricano que me me oblige a trabajar a un ritmo más alto y me lleve hacia la mejor versión del entrenador que quiero llegar a ser. Hay veces, cuando uno se levanta por la mañana, que tiene la sensación de haberse equivocado, que no había razón ninguna para abandonar Sudáfrica y Sundowns.
Pero en mi corazón se que tan sólo es el apego, que viene a tocar una y otra vez la puerta y no me quiere dejar marchar, ni yo a él. Cuando uno vuelve a casa se da cuenta de que los méritos deportivos y el trabajo no son nada y que siempre, por suerte o por desgracia, una está mejor valorado lejos de su propio país y de su entorno. Pero ¿Sabéis qué? Pues que no me arrepiento. Una y otra vez volvería a tomar esa decisión porque no voy a quedarme jamás al margen de mi mismo.
A la edad de 43 años no tengo tiempo para estar allá donde no quiero estar, ni ir donde no quiero ir, ni vivir al margen de lo que son mis valores, mis principios, mi esencia y mi alma. A veces, hay que “soltar” las cosas y dejarlas marchar, y tras cinco años llegó la hora de despedirme de Sundowns. Con una red de contactos limitada, a pesar de lo que pueda parecer, se antoja algo difícil encontrar trabajo para la presente temporada.
El fútbol es un mundo muy complicado y a veces la capacidad de trabajo, el conocimiento, la pasión, y sobre todo las ganas de aportar y de ayudar, no pueden competir frente a otros condicionantes que, nos gusten o no, rigen y dirigen el mundo del fútbol. No obstante, esto no es nada nuevo para todos nosotros. Y ¿La verdad? Pues que tampoco puedo quejarme. Estoy en una situación infinitamente mejor de la que jamás hubiera soñado y he conseguido más de lo que nunca hubiera deseado. Lo he decidido yo porque  tocaba cambiar el paso.
Toca despertar a todas esas nuevas gentes que están y que estarán a mi alrededor y emocionarlos. Allá donde me lleve la vida quiero volver a crear eso que veis en una de las fotos que acompaña la noticia; que no es otra cosa que un departamento lleno de pasión, amor, compromiso, implicación y trabajo. Toca encontrar un trabajo para cambiar la vida de alguien, para ser transcendente y continuar dando significado a mi vida. Toca volver a modelar otro departamento de porteros allá donde me lleven mis pasos y hacerlo, como dice una canción, con un “te quiero y un abrazo”.
Bendita suerte la mía, pues tengo la fortuna de trabajar por amor, y además tener la capacidad y fortuna de saber disfrutarlo. Y bendito también el legado que esta aventura me ha dejado; el de emanciparme mentalmente para toda la vida , alejarme de los juicios de valor gratuitos y de las mentes que no funcionan porque no se abren como los paracaídas.
Tal y como dijo una vez Charles Bukowski: “Tengo mi locura, vivo en otra dimensión y no tengo tiempo para cosas que no tienen alma”. Yo diría que ni tiempo ni ganas. Dios quiera que más pronto que tarde pueda comenzar a construir otro  “Ejército de las Tinieblas” al que dedicarle unos cuantos años de mi vida y, tras ese periodo de tiempo, dejarlos de nuevo marchar, mal le siente a mi apego y una vida llena de emociones. Desde Bermeo como siempre con amor mucho amor, el que fuera el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido por algunos, solo por algunos, como Jon Pascua Ibarrola, un entrenador de porteros que solo puede vivir el fútbol con pasión y lo entiende como una fuente de inspiración hacia las emociones, por aquello de que para él este deporte no es el fin sino el medio.
¿La frase del día de hoy? “La vida o es una aventura atrevida o no es nada” (Helen Keller). ¿La canción de hoy? Sin duda alguna “Everytime you go away”, de Brian McKnight. La canción de estos cinco años de aventura y que tantos recuerdos y memorias me trae a la cabeza. La canción de mi particular “Ejército de las Tinieblas”, del amor, de mi vida, de mi pasión, de Sudáfrica, de África, de Sundowns y de mi trabajo. Os dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=zVzI2PmiAIg
Dedicado a Sonia Macías Román, la Princesa del Desierto, una sevillana que el mes de octubre se enfrentará al gran desafío de correr en 20 días la distancia de 1.000 kilómetros en el desierto de Namibia. Tal y como dijo una vez Federico Garcia Lorca: “Hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse, como a una ventana llena de sol”. El cielo, una vez más, sigue siendo el límite. Tal y como lo ha sido durante mucho, mucho tiempo. Y lo seguirá siendo, tal y como podéis observar en la foto de uno de esos magnificos atardeceres de mis largas jornadas y días de playa.
Jon Pascua Ibarrola
Viernes, 7 de agosto de 2015