El fútbol, la formación, callar o acudir al conflicto, por Fede Gallego

La figura del entrenador de porteros como un lujo, por Carlos Gómez
Martes 25 Agosto, 2015
Y tú ¿Con quién has empatado? Por Xabier Martín Nebreda
Sábado 5 Septiembre, 2015

El fútbol, la formación, callar o acudir al conflicto, por Fede Gallego

“Un formador no debe crear tensiones” es una afirmación de esas que se dan por ciertas sin pararse a pensar la trascendencia que tiene. Una de esas verdades tan matizables como poco rigurosas, porque habría que tener claro “qué” entendemos por tensiones y de qué tipo de tensiones hablamos. Lo vengo a referir porque a mi mismo me lo han dicho en alguna ocasión y tengo que argumentar en el sentido contrario.
Un buen referente de la formación lo que no debe nunca es callar ante lo mal ejecutado, silenciar o tapar situaciones contrarias al correcto devenir de la evolución formativa. Llegado el momento debe tener la capacidad de poner los puntos sobre las íes y cortar de forma radical las barbaridades que un puesto de dominio permiten cometer a la gente involucrada en el proceso, sean entrenadores, padres, directivos o jugadores. Si eso crea tensión pues que la cree, pero el camino del ideario debe respetarse y acatarse.
Decir lo que se piensa argumentándolo, y no caprichosamente, ayuda al perfeccionamiento de la estructura, callar es de cobardes y cómplices. Por ello ninguna persona convencida de lo que piensa resulta cómoda al poder establecido. Con respecto a una línea de actuación se podrá estar en mayor o menor medida de acuerdo, pero la pasividad y el dejar pasar y dejar hacer, solo conlleva al desorden.
Cuando se trata de trabajar con menores las pautas deben quedar claras pues el objeto de dicho trabajo es el oro de cada hogar, y no puede estar sometido a caprichos ni al hecho de caer mas o menos en gracia. Por ello desde este atril pido respeto para todo aquel que es fiel a su idea, la deja clara desde el principio y lucha por mantener su concepto pese a quien pese. Dejando las cosas claras todo el mundo es conocedor de donde se mete y lo que puede esperar de ese lugar.
Callar y hacer oídos sordos no es conciliar, es eludir la responsabilidad de tu propia conciencia. Un entrenador que no hace respetar los entrenamientos, las conductas, la disciplina táctica… Un coordinador que no marca las pautas de selección, de trato a los chavales, de preparación del trabajo… Una directiva que que no da trato igualitario, que no escucha, que no respeta compromisos con sus colaboradores…. Cada cual en su sitio debe permitir el plan preconcebido de la formación integral y NUNCA, NUNCA CALLAR. Aquel que con todos se lleva bien es señal que jamás hizo todo lo posible por mejorar las situaciones.
Fede Gallego Torrejón