Compartir conocimientos no tiene precio, por Olav M. Meyer

Hace ya casi dos años cuando aparecí por primera vez por en las redes sociales tuve la inmensa suerte y placer de conocer a grandes personas y profesionales del mundo del futbol que me han ido aportando mucho desde entonces, y que sobre todo me han servido de ejemplo o de motivación para seguir con más ahínco en mi afán de ayudar a otros en mejorar su formación como personas dedicadas al futbol base, y más concretamente en la formación del portero.
Grandes personas que gracias a su forma de ser, a su gran hacer profesional, siempre ha estado ahí desde que las conozco compartiendo conocimientos, experiencias, vivencias. Gracias a éstos y a su ejemplo, a pesar de que ya tenía en mente hacer algo para ayudar a otros en su formación, me dije: “¡Debo de comenzar ya!”. Y poco a poco fue tomando forma ese algo que quería hacer, que no era más que un manual básico para la formación y entrenamiento del portero en el futbol base.
Cierto es que hasta entonces mi experiencia y formación al respecto eran algo limitadas, pero estas eran eran suplidas con un gran interés por todo lo que rodea al mundo del entrenamiento del portero. Obviamente todo comienza por uno mismo, por tu interés en crecer, mejorar, evolucionar, y de meterte cada vez más en lo que haces de una forma más seria y profesional.
Pero llega un momento en que sin mirarte tanto a ti y si más a tu alrededor, a los demás, a las diversas realidades con las que te encuentras, comienzas a darte cuenta de que hay personas a quienes les gusta dedicarse a lo mismo que tú, pero que por un motivo u otro no disponen de los mismos recursos.
Es entonces es cuando te planteas hacer ese “algo”. Siempre guiado por el interés y el objetivo de que quienes se dedican en nuestro futbol base, a formar porteros, dispongan de unos mínimos o básicos conocimientos que les puedan ayudar en su labor. El origen de la idea. Puedo decir que la idea de crear el manual fue la consecuencia de observar en algunos lugares como quienes se dedicaban a entrenar a los porteros, con toda su buena intención y gran dedicación, lo hacían lo mejor que sabían pero obviamente sin atender metodología alguna o teniendo en cuenta otros aspectos.
Así que pensaba y pienso que si realmente te apasiona esto y quieres hacer algo más, si te preocupa que los chavales que quieren ser porteros tengan “ese algo” para estar bajo los tres palos puedan tener oportunidad de crecer y mejorar recibiendo una formación de base lo más correcta posible, tarde o temprano comprendes que debes de intentar aportar tu granito de arena al respecto, para que allí donde estén esos chavales haya también alguien que les forme poseyendo más y mejores conocimientos.
Los primeros pasos. Así que corría el año 2014 cuando por fin decidí comenzar a escribir. Aunque para ser sincero no sabía hasta donde quería llegar y por donde saldría todo, ya que cuando te embarcas en una empresa así ni puedes ir a las locas y ni mucho menos plantearte que vas a escribir una novela donde la ficción es total o en gran parte su razón de ser.
Por entonces, estando ya a caballo entre el CD Los Caminantes y la UD Bellavista de Sevilla (entrenando niños con edades comprendidas entre los 9 y 12 años), comencé casi que a “especializarme” en ello y a darme cuenta, según adquiría más conocimientos, que la formación del portero a esas edades era algo crucial, sobre todo cuando los niños llegaban a la etapa o categoría alevín.
En los primeros meses de gestación de mi “creación” reuní tal cantidad de material y recursos (para sumarlos a los que ya disponía) y me empapé tanto acerca de tantos temas en torno al futbol base y al portero tales como videos, estudios, tesis etc… que me vi algo abrumado ante el gran reto de trasladar y fusionar muchos de los conocimientos que iba adquiriendo con mi propia visión de lo que era formar y entrenar porteros.
Todo ese material, recursos, que en parte importante me fueron facilitados por dos grandes compañeros y profesionales como Javi Blanco y Jesús Botello, lo encaucé hacia la etapa o categoría alevín, pero prestando también bastante atención a lo que le precedía y sucedía para poder poseer una visión más amplia del tema.
Por lo menos la idea ya estaba definida y el titulo también, pero lo más complicado venía de camino: dar forma a todos los contenidos que quería incluir. Y sobre todo como estructurarlo, enfocarlo y que transmitir, ya que lo que si tenía totalmente claro es que realizar un tocho repleto de ejercicios y tareas dando algunas explicaciones no era lo que quería.
Entendí que formar a porteros entre las edades que ya he citado exigía de algo más de profundidad, ceñido a llevar la formación y entrenamiento a la realidad de quienes pasan por la categoría y no al revés. Pero ya no solo en lo especifico del mundo de la portería, sino desde un enfoque más amplio. Debido a esa idea decidí que el manual tenía que ser una especie de híbrido entre la formación y entrenamiento del portero y otros temas y materias que se suelen impartir en los cursos para monitores y entrenadores. Algo así como una herramienta mixta a disposición de quienes todavía no disponían de muchos conocimientos. Y es que alguna vez todos hemos empezado, hemos necesitado ayuda, recursos…
En plena faena. Eso sí, tengo que reconocer que a medida que iba formándome, el hecho de sumar mayor experiencia y asumir nuevos retos como entrenador iba condicionando la evolución de lo que escribía y enriqueciendo lo que pretendía plasmar sobre el papel. Soy una persona en constante aprendizaje, con lo que siempre asumo que todo es revisaba y sujeto a modificaciones, ya que no podemos enseñar aquello que no experimentamos. Y debo mencionar que un momento fundamental para mí y para lo que estaba haciendo fue cursar el Nivel I como entrenador a finales del año 2014, así como hacerme cargo (meses antes) de los porteros de las categorías inferiores de la UD Bellavista. Dos grandes experiencias de las que aprendí mucho, pero que por otro lado me tuvieron algo apartado y me hicieron aparcar un tanto el manual debido al tiempo disponible.
Para colmo y unido a ese parón, antes de concluir la temporada de entrenamientos del año 2015, y en una de esas ocasiones en que le podía seguir dándole forma, sufrí una pérdida parcial de datos. El pen-drive con el que solía trabajar para almacenar los últimos progresos decidió tirar la toalla. Menos mal que en un disco externo tenía guardada una copia anterior que tuve que utilizar para rehacer ese 10-15% de trabajo perdido. Admito que en ese momento estuve a punto de bajar los brazos, pero me apasionaba tanto lo que estaba haciendo (formar porteros) y estaba tan comprometido con la idea de que lo que estaba escribiendo pudiera ayudar a otros, que al final me vine arriba. Venga a reescribir, a volver a confeccionar gráficos, etc.
Al finalizar la temporada 2014-2015, durante los meses de verano, por fin pude darle un gran empujón a mi “historia interminable”, si cabe más enriquecido por todo lo vivido y aprendido, hasta el punto de tener el trabajo acabado en un 80%. Demasiado si se tiene en cuenta que en ningún momento conté con la ayuda y/o colaboración de personas con experiencia en escribir o editar, ya que créanme que eso hace lo suyo.
No hay mal que por bien no venga. Mi duda por entonces era saber si al iniciar la siguiente temporada ese 20% restante se eternizaría, lo cual (por cuestiones que ahora creo que no son trascendentes citar y por las que me vi obligado a dejar de entrenar en al UD Bellavista)  no ocurrió debido a que al disponer de nuevo de más tiempo (entre octubre y noviembre de 2015) logré finalizarlo.  Recuerdo que cuando comencé a difundir que ya lo había terminado, algunas personas (compañeros, gente con la que incluso había entrenado mientras escribía el manual) me dijeron que no sabían que lo estaba escribiendo.
Y es que en ningún momento, atendiendo a mi forma de ser, me gustó hablar casi nada de ello y buscar esa notoriedad. Entre otras cosas porque uno ya tenía suficiente con convivir bajo la realidad de que cuando llegas a algunos sitios con tus métodos de trabajo te miran como si fueras el listo. ¡Como para encima decir que estas escribiendo un manual! Ya entonces no se por lo que te pueden llegar a tomar. ¿Por el catedrático de turno?.
Después de finalizar llega el momento de revisar, de dar los retoques finales, y en ese momento se termina por asumir que tras tantas horas, días y meses invertidos, cuando escribes, una cosa es lo que pretendes transmitir y otra es lo que finalmente somos capaces de hacer. Siempre te quedas con tus dudas, con el sabor de boca de que pudo ser más completo, que quizá falten muchas cosas o sobre otras tantas…
Igualmente al concluir un libro pienso que también haces un balance de otras tantas experiencias. Recuerdas muchas vicisitudes por las que has pasado, anécdotas.. Desde quien te sugería publicar tu manual y cobrar por ello, hasta quien te decía que muchas veces quienes escriben sobre determinados temas son quienes menos saben de ellos. Y ante esto último no sabes cómo reaccionar, más allá de asumir sanamente que no eres un especialista en la materia o una autoridad del tema como lo son muchos otros que han escrito sobre el entrenamiento del portero.
Y ahora a distribuirlo. Incluso con todo ello y siendo consciente de que tu manual no es la obra de alguien reconocido y que no tiene ese aval, cuando te imprimen y encuadernan la copia “0” de esas más de 200 páginas siempre te queda la esperanza de que sirva de ayuda a alguien, Tan pronto como puedes empiezas a darle vueltas a buscar la forma de distribuirlo de la mejor de las maneras con objeto de llegar a al mayor número de personas se dedican a esto y necesitan de una formación básica.
Como te sientes en deuda con muchas personas, compañeros, amistades, familiares que han estado ahí bien ayudándote a crecer, colaborando, apoyándote, animándote o interesándose por lo que estabas haciendo, te planteas indudablemente que antes de nada cada uno de ellos deben de tener su copia dedicada aunque sea en soporte digital.
Es una forma de agradecerlo y de hacerles ver que también en cierto modo mi manual es de ellos. De Fede Gallego, de Javi Blanco, de Jesús Botello, de Jerónimo Barranca, de Rafa Carmona, de Jesús Lois, de Jon Pascua, de Maribel Márquez, de Cristina Meyer, de David Camacho y de tantos otros, así como de todos los que aman este mundo del entrenamiento del portero.
Tengo que reconocer que otro de los momentos más gratificantes es cuando a quienes les has hecho llegar su copia dedicada del manual te devuelven ese gran regalo y recompensa  en forma de agradecimiento más sincero. Agradeces sus felicitaciones una vez que lo han leído, ya que al menos con ello ves que reconocen todo el trabajo y dedicación que hay tras del manual.
Y una vez saldada esa deuda de gratitud lo que te queda es buscar interesados para que puedan ayudarte a darle una difusión y distribución gratuita. Y aquí tengo que hacer un alto para agradecer profundamente que Francis Luque (Futbolenpositivo) decidiera alojar en su fenomenal página mi manual para su descarga. Manual, que por cierto, podéis descargar pinchando en el siguiente enlace:
Un mismo profundo agradecimiento que también quiero hacer extensivo a Jon Pascua, quien otra vez me ha dado la oportunidad y el privilegio de hacerme un hueco en su web para dar mayor difusión mi escrito. En ambos casos tengo que decir que el manual no hubiera podido contar con mejor presentación, y que estar en ambas páginas web es como si estuviera luciendo en el escaparate de dos de las librerías de mayor caché… Y créanme cuando lo digo, ya que compartir y ver mi manual siendo compartido es mi mayor satisfacción. ¿La frase del día de hoy? “Vamos a intentar enseñar la generosidad y el altruismo, porque todos nacemos egoístas” (Richard Dawkins).
Olav M. Meyer