El abandono del deporte por parte del niño, por Virginia Sánchez Larriba

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El abandono del deporte por parte del niño, por Virginia Sánchez Larriba

Cuando un niño comienza a practicar un deporte suele ser por dos motivos, o bien le gusta a él o bien le gusta a sus padres. También puede estar determinado por otras razones, por ejemplo, que el lugar de entrenamiento quede cercano al hogar, que el horario venga bien o que sus amigos lo practiquen, entre otros.
Si una vez acabado el primer año o la primera temporada de practicar un deporte el niño (y su familia) decide seguir practicándolo es muy probable que ahí empiece un proceso largo donde esa actividad comienza a formar parte del niño, de su vida y de la de su familia. Este proceso, como digo, suele ser largo porque el deporte que el niño practica se convierte en algo importantísimo para él y en una de sus prioridades.
Esto es maravilloso, porque practicar un deporte aporta a un niño una mejora en su salud, tanto física como psicológica, además de ser un ámbito que aporta beneficios en su educación y en su crecimiento personal; el niño aprende a convivir con iguales y con figuras de autoridad (por ejemplo entrenadores), aprende también a gestionar su tiempo, a ser responsable, a valorar el esfuerzo…
Además también es beneficioso para su autoestima, para la visión de su valía personal y le sirve para divertirse y para tener una sana afición. Realmente si nos pusiéramos a enumerar los beneficios que tiene para un niño realizar un deporte (que no es lo mismo que una actividad física) quizás nos apareciera una lista si no infinita, sí muy muy larga.
Pues bien, a pesar de esto llega un momento en la vida deportiva (y no deportiva) de estos chicos que practican un deporte en el que muchos deciden abandonarlo. Ese deporte que durante años ha formado parte de sus vidas y que en muchos momentos han puesto por delante de otras cosas. Y ¿por qué? Es evidente que las personas evolucionamos, que lo que priorizamos con 12 años no es lo mismo que priorizamos con 18 y esto es algo inevitable.
Cuando un chico/a practica un deporte de competición y cumple una edad, si su círculo de amistades no realizan también la misma actividad deportiva que él es probable que este chico/a del que hablamos tenga que renunciar a cosas que sus amigos/as sí hacen o sentirse diferente en muchos aspectos.
La decisión de seguir o no seguir, de tomar un camino u otro es muy personal, pero detrás de esto hay muchas más cosas. Cuando un niño o una niña empieza a practicar un deporte y este deporte le gusta y lo sigue practicando ¿Qué esperamos de él? Y más importante aún ¿qué expectativas estamos volcando sobre el niño? Fijaos en estas expresiones: “jugar al fútbol”, “jugar al baloncesto”, “jugar al tenis”; no sé, pero quizás nos estén dando pistas. Y es que, el deporte de competición es, aparte de un deporte, un juego, y quizás la forma que tenemos los adultos de plantearlo no sea la más adecuada.
Cuando un niño/a empieza en un deporte es bastante habitual que sus padres esperen que sea un crack, el club en el que entrena también desea que sus niños/as, o al menos alguno de ellos sea un super clase en su deporte, la forma de entrenar y de competir está pensada para captar talentos… ¿Entonces? Pues entonces, cuando un chico llega a una edad y ve que lo que esperaba de sí mismo y los demás esperaban de él no ha llegado, su motivación por este deporte disminuye y el abandono se convierte en una posibilidad más probable.
¿Qué ha pasado? Que lejos de mostrar el deporte a los chicos como lo que es, como un medio en el que conocer a gente que se convierte casi en familia, en el que aprender valiosísimos valores, en el que mejorar día a día y en el que divertirse y vivir experiencias se lo mostramos como una forma de ser mega estrellas, algo tan lejano y difícil que cuando ven que están lejos de conseguirlo, abandonan. El deporte es una profesión para algunos, pero no para los niños, alejémonos de esta visión, que sólo les perjudica, y consigamos que se vea todo lo que el deporte aporta, porque desde luego que la fama es lo de menos. El objeto de practicar deporte es otro, ni nos confundamos, ni les confundamos a ellos.
Virginia Sánchez Larriba @VirginiaSL_