En Asia y con guantes: el viaje de Abel Yébenes, por Oriol Mohedano

“No te preocupes Abel, me he dado cuenta que un día estaremos participando en un partido en un estadio lleno de par en par y nos acordaremos de este momento”. Estas fueron las palabras que sonaron un gris día de verano en la estación de tren de Malvern, un remoto y minúsculo lugar donde dos enfermos del futbol se embarraron hasta los tobillos a cambio de un desastroso “Open Trial” (prueba) en el equipo de la localidad británica.
Sé que con una presentación así, tanto Abel Yébenes (joven e ilusionado portero) y su acompañante en este periplo Oriol Mohedano (“trotamundos de los banquillos” lo han apodado a la temprana edad de 30 años….ejerciendo como entrenador) muestran una ilusa pasión y  deseo: Dos jóvenes que querían, como tantos otros, “vivir” del futbol.
En fin, ese fue el preludio de lo que en un año y escaso conllevaría su firma como profesionales en un flamante equipo campeón de un país asiático…el destino fue Camboya, en concreto el laureado equipo Campeón del país asiático. Un par de horas en un café de Reus (Tarragona) bastaron para decidir emprender dicha aventura. Serenos, con el aliento desconcertado de las familias, a las cuales somos conscientes que les dimos un revés inesperado y duro al mostrar la determinación y firmeza que solo los locos o mentalizados toman como decisión marchar a la otra punta del mundo.
En cuestión de horas los billetes se recibían en la cuenta e-mail, y las maletas aproximándose a su capacidad máxima para emprender actividad el 5 de Enero de 2016 en un lugar llamado el “Reino de los Sueños” (Kingdom of Wonders). La llegada fue apoteósica y el inicio de actividad….inmediato.
Abel Yebenes es uno de esos porteros “fuera de estereotipo” de los que en oficinas de dirección deportiva descartan por “demasiado bajo”, tal y como una vez ocurrió en la sede de Käpa, equipo de la Segunda División Finlandesa. Pero ¿Saben qué? Los que trabajamos en el verde por veces hacemos algo fabuloso que es romper con “etiquetas” y evaluar una matriz que no aparece en Transfermarkt: el impacto positivo dentro de un grupo, relacionado con la mentalidad ganadora o de superación y el espíritu de trabajo. Es por eso que Abel Yébenes se encunetra dentro de ese Grand Slam futbolístico.
Chico de personalidad y rutinas llega al vestuario, le asignan taquilla y al momento la está intercambiando con el capitán del equipo (francés), prefiere el lugar que hace esquina y una vez más, se sale con la suya. Entreno tras entreno convive con su entrenador de porteros (un joven inglés) y 3 porteros Camboyanos, a cual más ágil y rápido.
El ambiente competitivo existe cada día, a pesar que alguna lesión menor y una intoxicación por beber agua no claramente embotellada le impiden tener la continuidad con la que cualquier profesional anhela (máxime en el rol del que lleva guantes). Aún y eso… ni medio ápice de decaimiento, ni un conato de presión para hacerse con el puesto, alguien le educó con el lema de: “si algo se quiere, algo cuesta”.
Los días de un portero profesional pueden empezar antes que un jugador de campo… y acabar después que el jardinero haga sus planes ociosos…pero por supuesto hay vida en Phnom Penh después del tapiz verde. Cada día que se pasa en un lugar exótico (o si más no nuevo) es un momento de descubrimiento, más aun cuando esa inquietud forma parte de la experiencia.
El club proporcionó como medio de transporte privado motos a cada miembro del primer equipo… y eso ocasionó una de las mayores libertades a la par que actos temerarios, descubrir a dos ruedas la capital de Camboya y sus inhóspitos y casi siempre caóticos alrededores… motivo más que suficiente como para disfrutar, aprender y formarse en lugares no llamados aulas. Esta es la historia de Abel, una historia de un portero por descubrir, de una carrera por consolidarse, de un ejemplo de superación y competitividad… esperemos pues más líneas y relatos de sus periplos.
En mi caso, por un motivo puramente evolutivo decidí volver a Europa y formar parte de un club en el que estamos dimensionando día a día…debo agradecer al actual Entrenador Principal Simo Valakari así como a Marko Heikka (persona que me llamó un bonito día el cual me encontraba en Kuala Lumpur, podemos llamarle mi mentor en esta situación, y como no un amigo). Gracias a las relaciones sanas en el mundo del futbol, gracias por esté “SI” ante los miles de “NOES” que uno se ha encontrado en proyectos, propuestas y actividades. Que el balón no pare de rodar! Y que grandes porteros intenten evitar lo que todos anhelamos, el GOL. 
Oriol Mohedano