Nueva ecuación en la portería del Athletic con la llegada de Remiro

La vuelta de Alex Remiro a la disciplina del Athletic ha causado de algo de revuelo en cierto sector de los aficionados que no ven con buenos ojos esta operación, sobre todo porque para ello hemos tenido que hacer frente a una contraprestación económica y es consecuencia de la marcha de Iago Herrerín al Leganés.

La repesca de Remiro además, ha sido un tanto rocambolesca con la entrada en la ecuación de Oier Olazábal. La cesión al Levante del portero granadino para suplir la vacante dejada por Alex, era al parecer indispensable para que se alcanzara el acuerdo.

Dejando un lado los temas contractuales, las condiciones de la cesión y el montante económico que ha supuesto la operación (que no creo que haya sido exagerado pues estamos hablando de cesiones y no de traspasos), la decisión del Athletic no me parece descabellada, ni tan siquiera criticable. Sobre todo por el escaso margen de maniobra.

En un comienzo hubo un inicio de temporada con tres primeros espadas, como son Gorka, Kepa y Iago, que se estuvieron repartiendo los minutos en la portería del Athletic. A finales del mes de noviembre surgió la oportunidad de dar salida a uno de ellos, Iago, que marchó cedido al Leganés hasta el final de temporada, quedando la portería del Athletic bien cubierta por Gorka Iraizoz y Kepa Arrizabalaga.

A decir verdad, ambos estaban cuajando buenas actuaciones y tenían también la confianza de un público, que había normalizado ya la situación de ver a tres porteros defender la portería del Athletic. La decisión de dar salida a Iago conllevaba su riesgo, que es una situación como la actual, pero nadie como el club para sopesar todos los “pros”, los “contras” y actuar de oficio.

La lesión del Kepa a comienzos del mes de enero hace que de los tres hombres llamados a defender la portería del Athletic, tan solo quede uno. Cosa que obliga al club a tirar de Unai Simón, portero que ocupaba la titularidad de la portería del Bilbao Athletic. Un portero con una gran proyección pero sin ninguna experiencia en primera división a sus todavía 19 años.  Observando las dos competiciones en las cuales está inmerso el Athletic, sus posibilidades en ambas, la lesión de Kepa (son los servicios médicos los que hacen la valoración) y el hecho de disponer únicamente de un portero de los considerados de la “primera plantilla”… ¿Qué queréis que os diga? Pues que la decisión me parece acertada.

La veo como una especie de “vacuna” por si se diera el caso de que más contratiempos se produjeran. Indudablemente cuando se toman las decisiones uno nunca sabe lo que va a suceder a posteriori, y tanto la decisión de dar salida a Iago Herrerín, como la de repescar ahora a Remiro pueden considerarse como acertadas.

La primera de ellas quizás más discutible, pero que tiene también sus argumentos y tenía su sentido. Más si cabe cuando el jugador, en este caso Iago, quería aceptar la cesión para disponer de más minutos. La vuelta de Remiro me parece positiva también por la incógnita (tiempo de recuperación) de la lesión de Kepa y la importancia de todos los puntos que hay en juego en las dos competiciones.

Imagino también que el club habrá valorado la presencia de Unai Simón; si puede cumplir o no con las expectativas, las necesidades, los requerimientos y otorga ese nivel de confianza que su entrenador Ernesto Valderde necesita. Y tiene que hacerse con un coste porque hay más equipos implicados que también se la juegan, y mucho. Algunos aficionados hablaban de la vuelta de Raúl Fernandez-Cavada, que era titular por delante de Alex Remiro en el Levante pero ¿No habría sido esto aún más caro? ¿Quería Raúl volver? ¿Estaba el club interesado en pagar un traspaso? ¿Y el Levante en venderlo?

No creo que hubiera muchas más opciones que la vuelta de Alex Remiro, y menos que las hubiera más baratas. Y lo digo sin saber las cifras que se han barajado, hablando un poco desde la ignorancia aunque aplicando cierta lógica. La cuestión es evidente y la pregunta que se habrá hecho el club para tomar esta decisión creo que vendría a ser la siguiente: ¿Asumimos el riesgo de seguir con un único portero de la primera plantilla hasta que Kepa se recupere o nos reforzamos?  Y la respuesta ha sido la vuelta de Alex Remiro.

Y voy a ir un poco más allá,  alejando el punto de mira de la primera plantilla para observar un poco más de cerca todo lo que sucede más abajo. La incorporación de Unai Simón al primer equipo ha traído consigo más movimientos en las porterías de los equipos de los escalafones inferiores del club, siendo seguramente los equipos más afectados el Bilbao Athletic y el Baskonia.  Si a esto añadiéramos que se produjera alguna baja más por lesión, sanción o lo que fuera en esta pirámide, el impacto y la problemática se acrecentarían.
Si bien es verdad que la prioridad es siempre el primer equipo, la vuelta de Remiro ayudará también a asentar un poco las problemáticas que pudieran surgir abajo y la merma que ha provocado la lesión de Kepa, tras la salida de Iago, en toda la estructura del club. Primero en el Bilbao Athletic, que es ya una realidad, y luego más abajo.
Y ¿Cuando hablamos de coste? Lanzo otra pregunta ¿No sería más caro no entrar en Europa o quedar eliminados a las primeras de cambio en Europa League? Y con esto no quiero decir que porque Unai Simón tenga que verse obligado a jugar, por una lesión o sanción de Gorka, el Athletic vaya a tener más posibilidades de perder, pero sí que con la vuelta de Alex Remiro la portería, el club y el Athletic son más fuertes.
Y ¿La verdad? Pues que si se lesionara o expulsaran a Gorka, y Unai Simón no cuajara una buena actuación estaríamos protestando del por qué no repescamos a Alex Remiro.
A veces en el fútbol, como en la vida, hay que ir parcheando y dando solución a los problemas según van apareciendo. Y este es el caso. También hay otras opciones. Recuerdo como en mi etapa en el fútbol africano hubo una temporada en la que en dos jugadas desgraciadas se lesionaron dos de nuestros tres porteros profesionales de la primera plantilla. ¿Qué hizo el club? Observando que los porteros de abajo no estaban aún preparados para poder jugar en Liga, Copa y Champions League de África; firmar un cuarto.
Y así, los años sucesivos, el club decidió mantener cuatro porteros en la primera plantilla para evitar que volviera a suceder lo mismo. Y lo hizo asumiendo el coste que ello conllevaba. Y no solo eso, sino la dificultad en la gestión y el día a día del departamento. Más si cabe cuando tres de ellos eran internacionales y dos eran los que tenían que quedarse fuera de las convocatorias en cada partido.
Y ahora es cuando vuelvo a hablar de la famosa “manta pequeña”. Me tapo los pies y tengo frío en el cuerpo. Me tapo el cuerpo y tengo frío en los pies. Me compro una manta grande y pienso: para que me la he comprado si no he tenido frío en los pies y con una pequeña para taparme el cuerpo me hubiera bastado. ¿La frase del día de hoy? “Las soluciones son todas simples” (Robert Pirsig). Esta del Athletic, también lo era. Nos gusten o no el director deportivo, el presidente, la Santa Madre Iglesia y la absolución de los pecados.
Jon Pascua Ibarrola
Entrenador de Porteros de Fútbol. 
Al hilo de todo este asunto adjunto un link a una nota de mi blog en la cual hablaba de la decisión del club, al comienzo de temporada, de mantener tres porteros en la primera plantilla: El baile de porteros bajo el arco de San Mamés.