La aventura del gallego Borja Montero en el Sichuan FC del Lejano Oriente

Hola, soy Borja Montero y actualmente trabajo como entrenador de porteros del Sichuan FC (equipo profesional chino) desde Enero de 2016. Algo más de un año desde que deje mi preciosa Galicia para trabajar en el lejano Oriente. Un tiempo en el que han habido momentos buenos, algunos no tan buenos, días en los que te preguntas qué haces a 10000 km de casa, y otros en los que querrías quedarte aquí toda la vida.

Vivo en Shuangliu, a las afueras de Chengdú, ciudad de 14 millones de habitantes. Aquí es donde el club tiene su sede y la ciudad deportiva, un complejo con 7 campos de hierba natural y 1 artificial, gimnasio, comedor, lavandería, salas de reuniones, de prensa, oficinas etc.  En las instalaciones hay también 60 habitaciones para jugadores y entrenadores, donde yo mismo y el otro español del equipo, el preparador físico Alberto, sevillano que llegó a inicios de Diciembre.

¿Qué podría decir de China? CONTRASTE. Esa es la palabra que me viene a la cabeza, así es como la definiría. Evidentemente hablamos de una cultura muy diferente a la nuestra en todos sus hábitos. Uu idioma, una historia…. completamente distintos a la nuestra, a la occidental, pero eso ya te lo esperas antes de llegar.

El olor de sus calles, resultante de las especias usadas en los puestos de comida ambulantes que encuentras en cualquier calle y restaurante, y por supuesto de la contaminación existente en muchas de las ciudades.

El tráfico incesante de coches, motos, bicicletas… y cualquier medio posible de locomoción, que se entremezclan en un desorden ordenado alimentado con un sinfín de pitidos entre ellos. Esos taxis en los que subes y sientes que eres el copiloto de Carlos Sainz jugándose el título mundial mientras observas que el conductor habla por el móvil.

El ir y venir con prisa de la gente mientras al lado, en cualquier plaza, un grupo de personas bailan conjuntamente a ritmos suaves sin conocerse de nada. El templo de más de 1000 años de antigüedad que encuentras en medio de la jungla de los más modernos edificios en el corazón de la ciudad. Parar en un semáforo en medio del coche más lujoso y de una especie de motocicleta con remolque llena de cartones…. Esto, y mucho más, es China.

Y ¿En el fútbol? Pues esa diferencia cultural, esa idiosincrasia, genera que haya grandes diferencias con respecto a occidente, sobretodo en equipos con cuerpos técnicos nacionales. El cambio es menor cuando el cuerpo técnico es extranjero.

Diferencias que pueden apreciarse en cosas importantes como el tratamiento de lesiones (casi un mes de baja por 3 puntos en una tibia), en la alimentación (atiborrándose en las comidas pre-partido), en la saturación de sesiones de trabajo (unas 9 a la semana), en el tiempo de descanso, en la propia metodología etc.

Pero también en pequeños detalles: el vestuario es sólo zona de paso donde ponerse las botas, ya que los jugadores van cambiados desde el hotel y vuelven allí a ducharse, o en algunos casos en los que al finalizar el partido ambos equipos se cogen de las manos para saludar respetuosamente al banquillo del equipo contrario y a los árbitros, el gran respeto de los jugadores hacia cualquiera de los entrenadores y hacia los árbitros etc.

Y ¿En cuanto a los porteros y a mí? Pues que al principio tuvimos que ir despacito, introduciendo poco a poco contenidos, aumentando poco a poco la complejidad de las tareas tanto a nivel técnico-táctico, físico y sobretodo cognitivo-percepcional, debido a que no tenían adquirido el hábito de un trabajo que no fuera disparar una y otra vez a portería.

Pero lo que sí tenían eran unas ganas tremendas de mejorar, de trabajar, de aprender, de escuchar etc. Hoy puedo decir que la evolución ha sido grande, muy grande, pero aún nos queda mucho trabajo por delante, y que en todo este proceso estoy seguro que quien aprendió y mejoró más, soy yo.

Amo este deporte, amo la posición de portero y sobretodo amo mi profesión. Disfruto de ella en cada partido, cada sesión, en cada tarea, en cada minuto de trabajo fuera del campo, en cada mirada con mis porteros….

No hablamos el mismo lenguaje, y aún con traductor permanente a veces se complica el mensaje, pero más que un impedimento creo que eso llevó a que la complicidad entre mis 3 “animales” (Bull, Horse y Crazy Bird) y yo sea tan grande, que ni hablar nos hace falta en muchas ocasione. Al fin y al cabo, los 4 hablamos los mismos idiomas, FUTBOL y PORTERÍA.

“China is different” me decía mi amigo Félix, actual readaptador del Hebei, que ya llevaba aquí medio año a mi llegada. ¡Y tanto que lo es! Puede ser que dentro de esos contrastes la odies o la ames. De momento me queda contrato hasta final de temporada así que ya iremos viendo que sucede. Pero vuelva a casa o continúe en este país, y pese a que pueda haber momentos de desamor, China siempre tendrá un sitio en mi corazón.

Me gustaría despedirme siguiendo la buena tradición de Jon Pascua despidiéndome con un proverbio chino que dice: “Aquel que pregunta es un necio por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece necio siempre”.

Borja Montero.