miércoles, 19 de septiembre de 2012

La tradición de la "Lobola" o el pago de la dote por tu futura esposa

Todavía en estos días es costumbre y tradición en el sur de Africa que el hombre, tenga que pagar un precio para adquirir el derecho a casarse con una mujer. El pago de dicha dote recibe el nombre de “lobola”.

Todavía en estos días es costumbre y tradición en el sur de Africa que el hombre, tenga que pagar un precio para adquirir el derecho a casarse con una mujer. El pago de dicha dote recibe el nombre de “lobola” aquí en Sudáfrica.
 
En antaño, este pago se realizaba con cabezas de ganado, un importante signo de riqueza en las zonas rurales, siendo frecuente ver como se enviaban las vacas desde el campo de una familia a la otra. Pero para los sudafricanos de color, que ahora ya viven en pueblos y ciudades urbanizadas o en los suburbios, el ganado es ya prácticamente figurativo.
 
En estos tiempos modernos la “lobola” se ha convertido en una mera transacción financiera o un pago en efectivo. Lo que se hace ahora es estipular un precio por vaca, concretar el número de vacas que el novío debe de pagar a la familia de la novia por su futura esposa y de la multiplicación, se obtiene el montante.
 
El dinero puede ser utilizado para ayudar a montar la casa de los novios o para pagar los costes de la boda, aunque esto, queda a elección de la familia de la novia. Diciembre es en Sudáfrica la temporada de las bodas.
 
La negociación de la “lobola” es normalmente dirigida por los familiares de la chica, habitualmente el tío, siendo el objetivo de éste el de recordar al futuro esposo, el tiempo y dinero que se ha invertido en criar a la mujer con la cual desea casarse. Por otro lado, el novio, pretende hacer un signo de agradecimiento a los familiares de la chica, dando las gracias por haber criado a la mujer con la cual pretende casarse.
 
Aunque la pareja termine divorciándose, la familia de la novia mantiene su obsequio y el dinero nunca es devuelto. El precio de la “lobola” puede variar dependiendo del nivel educativo de la novia, de si ésta posee trabajo o no y de si llega al matrimonio con cargas familiares (hijos), o ha estado casada anteriormente. Puede llegarse incluso a valorar su atractivo físico, siendo el precio mayor si la chica en cuestión tiene estudios, trabaja, no tiene hijos, no ha estado anteriormente casada y es guapa.
 
En algunos casos, si el novio deja embarazada a su futura esposa antes de la boda, además del pago de la dote o “lobola”, deberá de hacer entrega también de una cantidad denominada “damages” (daños y perjuicios) a la familia de la novia, como compensación al deshonor o daño producido.
 
Muchas madres de poblaciones rurales se quejan de los excesivos precios que sus hijos deben de pagar por adquirir el derecho a casarse con sus novias y piden que el gobierno estipule un precio mínimo y un máximo para que no sean víctimas de abusos.
 
En algunos casos incluso, en los cuales las chicas trabajan y tienen un poder adquisitivo mayor que el de los novios, son ellas mismas las que dan el dinero a sus futuros esposos para que hagan efectivo el pago y puedan por fin contraer matrimonio.
 
Surprise Moriri, uno de los jugadores más veteranos de Sundowns y con más renombre en Sudáfrica, me contó algo de esta curiosa y antigua tradición durante mi primer año en Sundowns y siempre bromeaba diciendo, que en el caso de que decidiera casarme con una mujer de color sudáfricana, el mismo se haría cargo de presentarme a la familia de mi futura esposa y de negociar y pactar el precio o pago de la “lobola”.
 
This is Africa! Una de las experiencias más interesantes y apasionantes de mi vida. Día tras día, uno no deja nunca de aprender en un lugar como Sudáfrica, un país con un pasado y una cultura muy pero que muy especiales.

Jon Pascua Ibarrola
Miércoles 19 de septiembre de 2012, Johannesburgo (Sudáfrica)