Disfrutando de cien metros de caída libre en Orlando Towers

Finalmente cumplí mis deseos y disfrute de las Orlando Towers de Soweto. Ha sido una de las experiencias más intensas de mi vida, la sensaciones que he tenido hoy durante los escasos segundos que dura la caída son algo impresionante. El sentir tu cuerpo cayendo al vacío no tiene precio. Sientes como vas adquiriendo velocidad en la caída mientras tan solo escuchas el ruido que produce el aire mientras lo atraviesas.
La mente totalmente en blanco, tan solo la sensación esta presente en tu cerebro, nada más. Hay un momento en el cual te preguntas ¿Cuándo acaba esto? ¿Cuándo voy a parar de caer? Justo entonces, la goma hace su trabajo, detiene la caída y te impulsa nuevamente hacia arriba, vuelves a caer, pero ya no es lo mismo.
Esto se repite varias veces pero nada es comparable a lo que se siente durante la primera vez. Quiero volver a repetirlo antes de que termine la temporada porque creo que aún puedo disfrutarlo un poco más y ser capaz de enfocar más mi atención en las sensaciones para que sean aún mas intensas. La incertidumbre de como actuarán las “gomas” y el no saber la duración de la caída limitan que puedas disfrutar libremente de ella.
Creo que una segunda oportunidad podría disfrutarla más, focalizar aún más la atención en las sensaciones, centrarme tan solo en ellas porque ya sabré que es lo que viene luego y de que manera va a producirse.  Si tendría que definirlo con tan sólo una palabra lo haría con “Libertad”.
Ningún pensamiento personal esta presente en tu cerebro, tan sólo tu y el vacío, tienes la sensación de que nada puede detenerte y no te importa nada más que intentar controlar las sensaciones que se generan en la caída. Hoy, gracias a esta experiencia, me siento como nuevo, he desconectado por unas pocas horas y estoy con más energía que nunca para frontar los dos partidos que tenemos la próxima semana.

Gracias a días como el de hoy me doy cuenta que Africa me esta enseñando una de las cosas más importantes de este mundo, me esta enseñando a vivir. Y yo procuro hacer todo lo que este en mi mano para ser un buen alumno. Cómo dice el eslogan del club, el cielo es el límite, el cielo, seguirá siendo el límite. ¡Siempre!

Foto: Antes de subir a las torres de refrigeración, preparándome con el material necesario para ejecutar el salto.

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