Cuando la fe es capaz de mover montañas (Segunda parte)

Para poner el contexto esta segunda parte de la nota sería aconsejable que leyeráis la primera. Aquí tenéis en enlace https://www.jonpascua.com/es/blog/cuando-capaz-mover-montanas-primera-parte/571.htm

Fue un jueves, un 11 de noviembre de 2010 cuando todo dio un giro. Habían pasado ya casi tres semanas desde nuestra conversación. Esta vez el elegido fue Wayne, recuerdo que aquel día en el vestuario, antes de salir a calentar le dije:

– Mira Wayne, yo ya no se si creo en Dios o no creo, creo en el trato honesto e íntegro hacia las personas, esa, es mi religión. Pero hoy es un gran día para mí, hoy podré comprobar si “Dios” existe. Si él esta aquí, tiene que ser justo contigo, deberías de tener una gran actuación y deberíamos de ganar el partido, cosa que te ayudaría  a mantener la titularidad. Tras este comentario, salimos a realizar el calentamiento.

Tras abandonar el túnel de vestuarios y comenzar a trotar por el terreno de juego le dije:

– Hoy hace un día perfecto para jugar, la temperatura es agradable, no hay viento y el césped esta sensacional. A lo que él me contesto:

– Con la ayuda de Dios, cualquier día es bueno para jugar entrenador.

Mamelodi Sundowns 2 – Free State 0. Ese fue el resultado. Wayne Sandilands cuajó una más que brillante actuación. Creo recordar además que se llevo el premio de “Man of the match”. Justo al entrar al vestuario, alguien me tocó la espalda, me giré y vi que era Wayne, iba a felicitarle cuando me dijo:

– Ves Coach, “Dios existe”.

A partir de aquí, vino lo que todos los que seguís mi aventura aquí desde la temprada pasada sabéis, nombrado 4 veces mejor jugador del mes, 3 veces mejor jugador del partido, su debut con la selección y su nominación  en la lista de la PSL (Premier Soccer League) para llevarse el galardón de “Mejor Portero de la liga”.

Es increíble como en momentos puntuales la vida puede dar un giro y cambiar el destino de una persona, quién mejor que Wayne Sandilands para explicarlo.

De jugar un solo partido durante la temporada anterior a mi llegada y de ser nuestro tercer portero durante gran parte de la pasada, paso a ser el portero titular de Sundowns, confirmándose con sus actuaciones como uno de los jugadores más importantes del equipo y logrando lo más grande que un jugador de fútbol puede conseguir con su trabajo; llegar a jugar con su selección. Para mí, fue la actitud que mostro aquel sábado 23 de octubre de 2010, lo que cambió todo.

Al finalizar la temporada pasada no tuvimos prácticamente tiempo para despedirnos pues nada más finalizar nuestro último partido acudía concentrado con la salección y apenas comentamos dos palabras al bajar del autobús:

-¿Qué harás el año que viene Coach? Me preguntó.

– No te preocupes por mí, “Dios tiene un plan para mí y lo estoy esperando, tan solo tengo que ser paciente” le dije.

No pudo más que sonreír al ver que yo le contesté de la misma manera que el lo hizo aquel inolvidable sábado 23 de octubre de 2010. De corazón os digo que después de todo un año trabajando juntos, me hizo creer profundamente en la respuesta que le dí.

Tras más de un largo mes en casa sin recibir ninguna notificación del club sobre mi situación profesional una mañana, cuando paseaba por el puerto de Bermeo sonó mi teléfono móvil, era el presidente Patrice Motsepe, me comúnico que querían que volviese. Y aquí estoy de nuevo, un año más, en Sundowns. Una de las experiencias más interesantes y apasionantes de mi vida.

Os aseguro que en ningún momento perdí la esperanza de volver a Sudáfrica porque estaba seguro de que “Dios tenía un plan para mi, tan sólo tenía que ser paciente y esperarlo”.

Domingo, 22 de abril de 2012, Johannesburgo (Sudáfrica)

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