Tardes como las de hoy hacen que esta aventura merezca la pena

Hoy he vuelto a tener una tarde de esas que no olvidaré nunca. Hoy he tenido la oportunidad de volver a lo que he estado haciendo durante muchos años antes de llegar aquí: Trabajar con los más jóvenes. Junto con Wayne, he acudido a un pequeño colegio próximo a Melrose Arch en el cual hemos disfrutado de una con tarde con niños y niñas de entre 9 y 13 años.
Ha sido algo muy familiar, apenas habia 20 niños. Uno de los responsables del entrenamiento de esos niños se hacia también cargo de la preparación física de Wayne hace unos años y le pidió como favor personal que se acercara al colegio para la grabación de un vídeo sobre el entrenamiento del portero. A su vez Wayne me lo pidió a mi y ahí hemos estado.
Imagino que para los niños ha tenido que ser algo inolvidable, tener la oportunidad de ver tan de cerca al portero de la selección de su país. Sinceramente, para mi también lo ha sido. Cuando uno pasa la barrera de los 4 meses, es necesario tener días como éstos para saber que la aventura sigue mereciendo la pena porque aunque la soledad a veces aprieta, la felicidad y la paz interior que siento en esos momentos hacen que siga mirando hacia delante.
Cómo dijo una vez Aristóteles “En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco, honor, gloria, riqueza, cultura y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad”.
Lástima que cuando ordenas tu vida en una dirección, te pierdes muchas cosas que se alejan de ti y corren en sentido opuesto. Comencé el día con una sonrisa y le daré fin de la misma manera.
Desde Sudafrica con amor, Jon Pascua Ibarrola.

Foto: Esta misma tarde hace apenas algo más de una hora, con Wayne Sandilands y sus dos hijos tras finalizar la sesión de entrenamiento con los niños en el colegio.

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