Que Dios nos arme de paciencia, a mi y cómo no, a los rusos

Finalizada la sesión de entrenamiento con normalidad. En breves, rumbo al aeropuerto por segunda vez con el objeto de solucionar el problema con los vuelos. Vamos a ver si consigo cambiar el enlace Londres – Madrid por uno directo a Bilbao y a poder ser llegar con las maletas. Puestos a pedir, me gustaría llegar con ellas.
Por suerte, los rusos ya estan en la terminal y si los problemas persisten seguro que serán de mucha ayuda. No pienso acudir con el estómago vacio, como se el tiempo que llevan en Sudáfrica estas cosas, voy a comer algo antes de ir porque la tarde puede ser muy pero que muy larga.
Depende también el tiempo que se tomen mis dos amigos del este para “torturar” al operador de turno. Valor, fuerza y honor es lo que hace falta en estos casos.
Como alguien dijo una vez: “La paciencia es un ejercicio de amor, fe y humildad que hace crecer a las personas, un árbol de raíces amargas pero de frutos dulces y uno de los mejores caminos para alcanzar nuestros objetivos”.

Foto: Justo en estos momentos antes de abandonar las instalaciones del club, intentando armarme de la paciencia necesaria, en un último intento por solucionar mis problemas con los vuelos. Como veis, tengo también el apoyo de una de las cocineras del club.

 

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