Un día para la final de la Nedbank y tres para volver a casa

A un paso de todo, de la final de la Nedbank Cup y de la ansiada vuelta a casa, al hogar dulce hogar de Bermeo. Acabamos de desayunar y ya he encontrado mi “rincón”.
A las 12:45 del mediodia esta programado el almuerzo y a las 15:00 de la tarde la sesión de entrenamiento, en el escenario del partido, el Orlando Stadium de Soweto en territorio de los Piratas, de echo, es su estadio. ¿La canción de hoy? “Hero” de Mariah Care. Os dejo el enlace http://www.goear.com/listen/5ce7f0b/hero-mariah-carey
“Como de un libro que no sabes el final y te asusta lo que lees, así la vida es. Cuando naces ya te expones al dolor y al de poco y con valor, logras crecer. El corazón nos enseña que hay temor, que hay fracasos y maldad, que hay batallas de ganar. Son muy pocos que se arriesgan por amor, no te caigas que vivir es aprender, y no hay nada que temer si crees en ti. Y en cada página el amor, nos convierte en luchador y descubres que no hay, un héroe como tú”.
A tan sólo 3 días de dar fin a un nuevo año de aventura. Sentado en una mesa, a mi alrededor, mi entrañable familia Sudáfricana, cada uno, en diferentes mesas. Cómo siempre, ellos leen el periódico y yo escribo. Aquí, sentado, oyendo a Mariah Carey con mis auriculares. Wayne acaba de llegar, tras él, otro de nuestros capitanes, Esrom Nyandoro.
En breves llegarán algunos jugadores más. Todos ellos llevan el mismo libro en sus manos “La Historia de la Esperanza”. Un libro muy espiritual que hace referencia a la Biblia. En breves, es de lo que van a hablar, de como afrontar y enfocar una vida, en torno a lo espiritual. ¿A quien se lo cuento? Con los tiempos que corren.
Aunque toda esta historia tiene un lado negro, que os prometo que lo tiene, lo que estoy sintiendo ahora, observando lo que tengo a mi alrededor, os aseguro que es lo más cerca, que se puede estar de Dios, si es que existe.
Desde Sudáfrica como siempre con amor, con mucho amor, Jon Pascua Ibarrola.

Foto: Justo en estos instantes, en la mesa que ocupo en la terraza del hotel. El cielo, es el límite.

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