Y aquí, en estos instantes, damos por finalizada la aventura

Y aquí, justo en este instante, en el aeropuerto de Johannesburgo y antes de montar al avión, damos por finalizada la aventura, la de mi segunda temporada en Sundowns. No encuentro mejor manera de hacerlo que con un texto que aparece en el área personal de la web, concretamente el que hace referencia a mi filosofía de vida:
“Siempre estaré agradecido de poder acudir todas las mañanas a un trabajo que me apasiona y me hace feliz. La ética, el esfuerzo, la constancia y sobre todo la honradez, valores todos ellos que me inculcaron en mi familia, han sido, son y serán siempre un pilar fundamental tanto en mi desarrollo profesional como en el personal que a menudo, por no decir casi siempre, van de la mano.
El tiempo me ha ido enseñando que el mundo del fútbol no es tal y como yo pensaba, que es más complicado de lo que parece, que a menudo hay que sobrevivir más que vivir y que en el poco tiempo que llevo dedicándome a este deporte, he pasado de ser un idealista a ser realista.
El tiempo me ha enseñado que la mayor de las virtudes que uno puede tener en este mundo es la de saber adaptarse, pero nunca a costa de perder los principios y valores sobre los cuales nos educaron pues mas que “Tal y como aprendimos a vivir así entrenamos” yo diría que “Tal y como nos enseñaron a vivir, así entrenamos”.

Considero que la mayor oportunidad que nos concede este trabajo es la de poder ayudar a alguien a conseguir sus objetivos, a cumplir sus sueños, adoptándolos también como parte de los nuestros en una especie de reto personal. Y sobre todo, el tiempo me ha enseñado, que el fútbol no es el fin, que el fútbol, es el medio”.
Muchísimas gracias a todos por haber sido partíticipes de esta maravillosa aventura. Desde Sudáfrica, como siempre con amor, con mucho amor Jon Pascua Ibarrola, el goalkeeper coach de Sundowns.
Foto: En la que fue la casa de Nelson Mandela. “Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. En las azarosas garras de las circunstancias, nunca me he lamentado ni he pestañeado. Sometido a los golpes del destino,  mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el horror de la sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.
Con este poema de William Ernest Henley, Nelson Mandela, se inspiró para superar los momentos difíciles en la cárcel y fortalecer su visión, la de una Sudáfrica libre, la de eliminar la desconfianza y el odio existente durante décadas entre la población blanca y negra.

 

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