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Curiosidades de la conducción en la ciudad de Johannesburgo (2ª Parte)

La segunda de las dos partes que componen esta divertida e interesantísima nota sobre la conducción en la ciudad de Johannesburgo. De obligada lectura para todos aquellos que quieran visitar esta ciudad o el país. ¿Por donde lo dejamos en la primera nota?
¡Perdonar, ahora lo recuerdo! ¿Se puede hablar por el teléfono móvil mientras se conduce? Es algo muy habitual, un “manos libres” cuesta dinero y no se lo puede permitir todo el mundo así que “vía libre”. Cómo en tantas otras muchas “supuestas infracciones”, si la policía detiene tu coche por observar alguna falta leve, como bien podría ser en éste caso hablar por el móvil mientras se conduce, lo que sucede es que te piden algo de dinero, que se meten a sus bolsillos, y de esa manera puedes marchar sin multa.
Normalmente el “soborno” ronda sobre los 50 rands (5 euros), aunque pueden pedir algo más dependiendo de la infracción. Lo de la policía es algo digno para escribir una nota a parte, asi que mejor dejarlo para otro día.
Otra cosa que me llamaba muchísimo la atención es la cantidad de mujeres que van “maquillándose” mientras conducen en dirección a su trabajo o rumbo a “alguna parte” ¡Realmente espectacular! He visto incluso a algunas señoras o señoritas adelantarme a más de 100 kilometros por hora leyendo un panfleto de publicidad o mientras “enredaban” con sus habituales Blackberries ¡Impresionante documento!
¿La conducción en vías de doble sentido? Si ves por el espejo retrovisor que el coche que viene detrás circula más rápido que tu, te apartas, conduces por el arcén y dejas que te adelante, cuando termina de adelantarte, vuelves a incorporarte a tu carril ¡Y listo! Es como si habilitaran cuatro carriles. De ésta manera, no se entorpece el tráfico ni hay que estar esperando para adelantar.
¿Raya contínua o discontínua? ¡Qué más da! ¿A alguien le importa? Mientras no haya un muro que impida rebasarla ¡Todo vale! Otro tema interesante son las matrículas.
Uno puede personalizar la suya pagando una cantidad de dinero. Brian Baloyi, uno de los porteros con más renombre en Sudáfrica, al cual tuve la oportunidad de entrenar durante mi primer año en Sundowns, personalizó la suya en su Audi descapotable. Todavía sigue circulando con una matrícula en la cual se puede leer “SEXXXY”.
Aunque la verdad, tampoco estoy seguro de si llevar matrícula es obligatorio o no. Algunos simplemente no las llevan, y otros por ejemplo, las escriben en una hoja de papel o en un cartón y las pegan en el cristal de cualquier ventana o en la luna de la parte trasera de su coche. Hasta aquí, todo lo comentado ya me parece de lo más normal.
Luego, punto y a parte, son los famosos “Taxis”, que en Sudáfrica son mayoritariamente monovolúmenes que transitan con entre 12 y 15 personas en su interior. Estos taxis o monovolúmenes son los auténticos “Reyes de la jungla”, y nunca mejor dicho. Hacen caso omiso de las señalizaciones de los semáforos y pueden adelantar indistintamente por derecha e izquierda.
Esto último, obliga a uno a estar continuamente mirando los espejos retrovisores cuando esta conduciendo, pues nunca se sabe por donde van a aparecer los “Reyes del Mambo”.  Para ellos no hay atasco que se les resista, a la más mínima, no tienen ningún reparo en circular por el arcén y llegar a la “pole position” en los cruces. Cómo se dice vulgarmente “Enseguida meten el morro” y no hay más remedio que dejarles pasar.
No os podéis ni imaginar la cantidad de veces que estan envueltos en accidentes, tras algo más de dos años en este país, se me hace hasta habitual ver alguno de ellos volcado en la cuneta con gente tendida en el suelo a la espera de algún ambulancia para ser atendidos de urgencia.
Una vez ví como la policía detenía a uno de estos en la carretera, cuando de repente, el chofer salió del coche y se escapo corriendo, dejando el “Taxi” y a los pasajeros en medio de ésta.
Las personas que estaban en el interior del taxi, sin protestar, salieron del vehículo y se montaron en otro que se detuvo para recogerlos. Vamos, todo con total normalidad, como si fuera algo que sucediese a diario.
Por cierto ¿He comentado algo acerca de los intermitentes? ¿No? Pues bueno, que sepáis que son opcionales, cada uno los usa cuando quiere, no hay porque avisar ni “marcar” para cambiar de carril o girar a la derecha o izquierda. El secreto para evitar problemas y colisiones es estar muy atentos y adivinar las “intenciones” de los demás conductores. Tampoco hay porque poner las luces de emergencia para parar a un lado de la carretera, detienes el coche y listo.
Por cierto, se me olvidaba, si tu coche se para en la carretera no hay problema, tan solo tienes que tener una cuerda y atarla a algún generoso para que te remolque ¡No hay problema! Así de esa manera te ahorras el importe de la factura de la grua. ¿Los atascos que se montan con estas improvisadas grúas? Por favor, es algo normal ¡Esto es África! Describir las curiosidades de la conducción en Sudáfrica puede ser la historia de nunca acabar.
No obstante, para situar todo esto en contexto me gustaría explicaros el concepto de legalidad e ilegalidad en este país con un comentario que he oído en muchas ocasiones, de varios compañeros de trabajo: “En Sudáfrica, si algo es 50 por cierto legal, ya puede considerarse legal”. Todo esto que habéis podido leer aquí, es parte también de mi día a día aquí en África, una de las experiencias y aventuras más interesantes y apasionantes de mi vida.
Jon Pascua Ibarrola
Martes, 11 de septiembre de 2012, Johannesburgo (Sudáfrica)
Para todos aquellos que no han tenido oportunidad de leer la primer parte de la nota, os dejo el enlace

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