Nueva sesión de entrenamiento con los jóvenes porteros Franco y Damian

Finalizada la sesión de entrenamiento en la que de nuevo han participado nuestros dos jóvenes porteros de la academia Franco y Damian, ambos de apenas 18 años de edad. He dispuesto de 20 minutos con ellos antes de que se incorporaran a las tareas integradas del equipo, en los cuales he realizado unas sencillas tareas de blocajes de manos, motricidad, desplazamientos y caídas.
Todo muy “light” en cuanto intensidad y sencillez de las tareas, para que ellos se sientan cómodos y sobre todo para no crear más dificultades en el desarrollo de los ejercicios de los que ya propiamente tienen debido a su falta de entrenamiento específico. Estos días estoy contando también con la ayuda de Tomás, el único entrenador de porteros que trabaja con las categorías inferiores en Sundowns.
Vamos a ver si durante la semana que viene bajo un día a Pretoria porque quiero ver las instalaciones en las cuales están entrenando y orientarle un poco sobre el trabajo que debe de hacer. Aunque os parezca mentira, es la primera vez en estos algo más de dos años que me lo piden. Yo tampoco he querido verme nunca envuelto, tienen su manera de hacer las cosas y prefiero mantenerme al margen.
Al igual que no me gusta que se metan en mi trabajo, tampoco me gusta meterme en el de nadie. ¿Cuando me preguntan por algo? Contesto. ¿En todo lo demás? Ver, oir y callar. A no ser que sea el responsable de esa área, y este no es el caso, prefiero mantenerme al margen y participar solamente cuando ellos lo soliciten. Puede parecer extraño, pero me parece lo correcto. He trabajado durante muchos años con el fútbol base y se de lo que hablo.
Puedo ayudar en cuanto a darles formación e información, cosa que estoy haciendo porque mis puertas en cuanto a su participación en mis sesiones de entrenamiento están abiertas (incluso de manera activa, no solo mirando), pero sin ser el responsable, jamás se me ocurriría decirles como tienen que hacer las cosas. ¿Y si lo fuera? Rompo la casa por el tejado y comienzo desde cero.
Y cosa que no es difícil porque entre 2 o como mucho 3 personas se pueden hacer grandes cosas. Eso si, el cambio de mentalidad sería total, vivirían por y para ello, y no hablo del fútbol, hablo de la enseñanza. Hoy sin ir más lejos hablada de ello con Tomas, el entrenador de porteros de la academia, y le dije:
– ¿Sabes cual es la diferencia entre tú y yo como entrenadores? Me miro extrañado e hizo un gesto con los hombros, como diciendo ¡Dímelo tu! Entonces le hice otra pregunta:
– ¿Dime cuantas hermanas tiene Xolani? En referencia a un portero que llevaba varios años en Sundowns y que fue baja esta temporada. Y no supo que contestarme. Ves, le dije. “Esa es nuestra diferencia”.
Si yo mismo hubiera tenido un poco más de esto durante algunos años, quizás hubiera hecho mejor mi trabajo. Pero nunca es tarde. Y no es que antes no lo tuviera, sino que no le daba la importancia que realmente se merece. Ahora, tras 10 años dedicándome a esto tengo claro cual es el camino o la línea de trabajo que quiero seguir como entrenador, lo tengo muy pero que muy claro. Esta es una de las lecciones que he aprendido aquí Sudáfrica, más por al cambio de actitud con la cual afronto mi trabajo que por otra cosa. Tras parar la tormenta, voy a subir esta noticia a la web y me voy a mi segundo hogar, el gimnasio Virgin Active de Melrose Arch. Voy a ver si termino el artículo de metodología que tengo entre manos porque lo quiero publicar mañana. Tras eso, breve sesión de “chapa y pintura” y para casa. Desde este otro lado del mundo, al que yo llamo el “Reino de los Cielos” o el “País de Nunca Jamás”, como siempre con amor mucho amor Jon Pascua Ibarrola.
Foto: Con Franco (a mi derecha) y Damian (a mi izquierda), justo antes del comienzo de la sesión de entrenamiento. Como podéis ver son dos críos. Que diferencia la de entrenar con ellos a entrenar con mi “Ejército de las Tinieblas”. Días como el de hoy me hacen recordar de donde vengo y cuales son mis orígenes. 

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