Lo que significa para mí jugar la final de la Telkom Knockout Cup 2012

Hoy a las 20:15 horas de la noche en el Moses Mabhida Stadium de la ciudad de Durban, nos enfrentaremos al Bloemfonteins Celtic en partido correspondiente a la final de la Telkom Knockout Cup. Hoy disputaré la que será mi segunda final en un torneo de copa desde que llegara a este continente y a este país allá por el mes de Julio de 2010.
Pensando en el significado de este partido para mí tan sólo puedo deciros, aunque parezca mentira, que nada tiene que ver con el fútbol. Me vienen a la cabeza mi padre, mi madre y especialmente mi hermano, siempre pendiente de cada uno de nuestros partidos esté donde esté.
Me viene a la cabeza la preocupación por Wayne Sandilands, el deseo de que todo le salga bien. Un portero, Wayne, que siempre juega al límite y haga lo que haga, tengo la sensación de que el pasado y la historia de este país siempre le quieren pasar factura. Una presión constante a la cual lleva más de 2 temporadas haciendo frente con una entereza terrible digna de mi admiración.
Me vienen también a la cabeza aquellos tiempos en los cuales todavía no me dedicaba profesionalmente al fútbol y pasaba 8 horas al día en una fábrica al lado de una máquina. Unas veces montando transformadores eléctricos industriales y en otras ocasiones haciendo piezas de plástico para coches o  caucho para lavadoras.
Me viene a la cabeza la primera vez que me monté en un avión para ir de vacaciones ¡A los 30 años! No obstante, comentaros que antes de esa edad ya había subido a más de uno ¿Sabéis cuando? Cuando trabajaba como operario de rampa en el aeropuerto de Bilbao cargando y descargando las maletas de los aviones. Siempre metido en sus bodegas, moviendo maletas de aquí para allá.
Cada vez que cojo un avión no puedo evitar recordar que durante 6 meses yo hice ese trabajo. Como curiosidad comentaros que cuando vuelvo a casa vía París, el avión es muy pequeño y me deja justo en la rampa, con lo que tengo la oportunidad de charlar unos instantes con algunos de los operadores que aún siguen trabajando allí y que pertenecían al grupo con el cual trabajaba.
¡Al final lo has conseguido! Me comentan siempre. Porque saben que cuando trabajaba en la terminal, completaba mi trabajo de media jornada coordinando una escuela de porteros de fútbol base que yo mismo dirigía.
Esta final de copa, me trae a la cabeza los tiempos en los cuales trabajaba de teleoperador, en el departamento de atención al cliente de una subcontrata de una importante compañía telefónica del País Vasco. Tampoco puedo olvidar el tiempo que estuve trabajando como estibador en el puerto de Bermeo, descargando buques de mercancías, obteniendo el alta en la seguridad social tan sólo por los días trabajados.
Y más recuerdos, los que obtuve trabajando como  “almacenero” en una cooperativa en la cual ganaba un salario mísero tras trabajar 8 horas al día más las 4 que hacíamos todos y cada uno de los sábados.
Y como no, el tiempo que estuve trabajando junto a mi hermano en una mesa, codo con codo, como embalador, empaquetando durante las también 8 horas que tenía de duración la jornada. Y me dejo en el tintero muchos otros trabajos eventuales que no pueden considerarse ni “mil euristas”. Concratos de trabajo por mediación de empresas de trabajo temporal que a menudo no tenían más duración que la de una semana o incluso en alguna ocasión, la de un día, o una noche.
Eso si, nunca me faltó de nada. Hoy cuando me miro al espejo puedo decir aquello de que soy lo que se han preocupado mis padres que fuera. Otorgándome unos valores que son los que en definitiva me han traído hasta aquí, porque la “historia” de mi padre es similar a la mía, pero mil veces más trabajada. Finalmente el también lo consiguió, aunque le hicieron falta más de 30 años de su vida.
Esta final, es la que me trae a la memoria todo esto, y es la final de la lucha de aquellos que tienen fe en sus posibilidades y que avanzan firmes en la vida para conseguir sus sueños. Todo esto, es lo que significa para mí esta final de Copa.
La frase del día de hoy: “Más allá de la noche que me cubre negra como el abismo insondable, doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. En las azarosas garras de las circunstancias, nunca me he lamentado ni he pestañeado. Sometido a los golpes del destino,  mi cabeza está ensangrentada, pero erguida. Más allá de este lugar de cólera y lágrimas donde yace el horror de la sombra, la amenaza de los años me encuentra, y me encontrará, sin miedo. No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”.
Con este poema de William Ernest Henley, Nelson Mandela, se inspiró para superar los momentos difíciles en la cárcel y fortalecer su visión, la de una Sudáfrica libre, la de eliminar la desconfianza y el odio existente durante décadas entre la población blanca y negra. Desde la ciudad de Durban como siempre con amor mucho amor Jon Pascua Ibarrola, también conocido como el goalkeeper coach de Sundowns.
Fotos: El Moses Mabhida Stadium de la ciudad de Durban, el escenario de la final de la Telkom Knockout Cup. Arriba, el goalkeeper coach de Sundowns, con el brazo en alto, la mano mirando hacia arriba con el dedo índice señalando el cielo ¡The Sky is The Limit!

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