El suizo Alain Remond y su intensa vida en el continente africano

Lo conocí hace aproximadamente un mes y desde entonces he pasado cerca de 6 horas a la semana con él. Alain Remond, suizo de nacimiento, lleva más de 40 años en África, continente al cual llegó cuando apenas tenía 25 años. Llegó solo, con apenas lo “puesto”, que era una mochila de cerca de 20 kilos de peso la cual llevaba a cuestas allá por donde iba.
Un hombre que se conoce todos y cada uno de los países del continente africano, los cuales ha tenido tenido el valor de atravesar durante sus dos primeros en África. Y todo ello sin tener un medio de transporte ¡Menudo mérito! Como podéis ver en las fotos que acompañan a la noticia, ha vivido situaciones increíbles.
Si os fijáis con detalle, entre sus muchas vivencias inmortalizadas, destacan la foto de un hombre decapitado y la de otro, aún vivo, envuelto en llamas, que fueron capturadas por él mismo durante su paso por diferentes países. Como me comentaba en una de nuestras habituales citas semanales, ha disfrutado de una vida intensa, aunque también la ha sufrido. Llego a trabajar hasta de auxiliar de quirófano, fotógrafo e incluso ayudo en la construcción de un hospital para leprosos.
En su brazo, tiene tatuado el continente africano y la ruta que siguió durante los algo más de dos años para atravesarlo. Ahora, a sus 66 primaveras, ha pasado cerca de dos tercios de su vida en Sudáfrica y vive en Johannesburgo, bajo un techo que él mismo ha construido con sus manos. Una historia increíble llena de auténtica aventura. ¿Qué es lo que hago con él? En estos momentos es uno de los tatuadores con más prestigio de la ciudad de Johannesburgo así que os lo podéis imaginar. Estoy dando continuación a lo que comencé hace prácticamente 20 años con mi primer tatuaje, una “rosa de los vientos” (brújula marina) en mi hombro izquierdo.
La frase de la mañana de hoy: “Trabaja esperando una oportunidad y atrévete a construir tu propio destino”. Desde la cafetería del gimnasio Virgin Active de Melrose Arch, metiéndome entre pecho y espalda el café “asesino” del único camarero aficionado de Sundowns, como siempre con amor mucho amor, el goalkeeper coach de Sundowns. ¡Muy buenos días a todos!

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