Tras la tarde de relax en el Zoo Lake de Joburg ahora toca salir a cenar

Tras unas cuantas horas dando un paseo por los alrededores del lago y comer en el restaurante “Moyo” ya estoy de nuevo en mi hogar dulce hogar de Melrose Arch. Reponiendo fuerzas para salir de nuevo a cenar a algún restaurante próximo. Reponiendo fuerzas de verdad, pues la caminata que nos hemos pegado a la hora de acudir al coche para volver ¡Ha sido impresionante!
¿La razón? Pues que nos hemos perdido. Hemos comenzado haciendo una de “Vamos por aquí, a través del parque, que acortamos” una vez salir del restaurante, y hemos acabado haciendo una de “Mejor volvemos por el mismo sitio por el que vinimos”. Eso si, entre un plan y el otro, comentaros que la caminata no tuvo desperdicio.
Es más, creo que en algún momento pude ver un cartel que ponía “Madrid 10 kilómetros”, así que os podéis imaginar la longitud de la misma. Ambientazo espectacular en el Lago del Zoo, parecía una auténtica “romería”. ¿La decepción de la tarde? Se me ha ocurripo pedir “carpaccio” y para verlo en el plato, casi he tenido que pedir una lupa.
En estos momentos, tras la caminata, me puedo comer un bisonte, incluso soy capaz de ir al zoo de Johannesburgo a matar uno. Lo triste que me siento con el estómago vacío.
La frase de la tarde de hoy: “Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos” (Confucio). Desde mi hogar dulce hogar de Melrose Arch, listo y preparado para salir a cenar y dar buena cuenta de unos alimentos como siempre con amor mucho amor, Jon Pascua Ibarrola.
Fotos: Esta misma tarde en Zoo Lake, a las orillas del lago.

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