El pastor de Chloorkop: Una vida al servicio de Dios y de la religión

Evangelis Dewald Allers es un hombre lo que se podría decir con una filosofía de vida peculiar. Una persona a la cual he visto prácticamente a diario durante los dos años y medio que llevo viviendo en Sudáfrica. Es lo que se dice un pastor o un predicador, labor que ejerce a escasos metros de la puerta de nuestra Ciudad Deportiva de Chloorkop, junto a unos árboles.
Todas las mañanas llega conduciendo una vieja furgoneta y tras “montar” todo ese tinglado, espera la llegada de alguien a quien ayudar. En estos dos años y medio nunca había tenido contacto con él pero unas semanas antes de mi vuelta a España para mis vacaciones de Navidad decidí  acudir a él con la idea de conocerlo.
Sudafricano de nacimiento, natural de Johannesburgo, casado y con hijos vive de la limosna de la gente por sus servicios. Dice que tiene todo lo necesario para vivir, aunque que seguramente no será mucho. Es un hombre que transmite una gran tranquilidad y en el cual uno puede apreciar algo que podríamos calificar como “paz”. Es algo que uno puede observar en tan solo unos minutos. Recuerdo que tras charlar unos instantes con él, al despedirme me dijo:
– Que Dios te bendiga, hoy voy a rezar a Dios y le voy a pedir por ti, para que te proteja.
 
– Muchísimas gracias, le dije. Ojala que así sea.
La frase del día de hoy: “Recuerda que si algún día necesitas una mano que te ayude, la encontrarás al final de tu brazo. A medida que envejeces descubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo y otra para ayudar a los demás” (Audrey Hepburn). Desde mi hogar dulce hogar de Bermeo como siempre con amor mucho amor el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido como Jon Pascua Ibarrola.
Foto: Evangelis Dewald Allers y su iglesia ambulante.

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