De vuelta en Johannesburgo con sol, buen tiempo y 31 grados nada menos

Tras prácticamente 20 horas de viaje (contando escalas) ya estoy de vuelta en el “País de Nunca Jamás”, dispuesto a dar continuación a la aventura. Nada más aterrizar me he llenado de vida gracias al buen tiempo, el sol sudafricano y los cerca de 31 grados de temperatura con los cuales me ha recibido la ciudad de Johannesburgo.
Tras un aterrizaje con más de un “volantazo”, directo a pasar el filtro de la policía para posteriormente llegar al momento clave ¡La recogida de la maleta! Pues si, esta vez he tenido suerte. Allí estaba, dando vueltas por la cinta esperando ser recogida. Me las prometía felices pero no, al llegar a casa ¡Sorpresa! No tengo luz.
Tras varias llamadas telefónicas y algún que otro electricista parace ser que han dado con el problema y tienen que volver a casa para reponer alguna pieza del cuadro de mandos. Vamos a ver si me lo acaban de hacer hoy, aunque no tengo ninguna esperanza. Cómo ya sabéis, siempre me pongo en la peor situación así que ya me he hecho a la idea de que pasaré la noche entre velas.
Por cierto, nada más llegar, no he perdido ni un sólo segundo: “Camiseta, pantalón corto y chancletas”. La ropa ya esta en su sitio, las maletas guardadas y la nevera llena, con la esperanza de que “se haga la luz”. ¿La vuelta al trabajo? Mañana viernes a las 10:15 de la mañana.
La frase del día de hoy, la de Pafras, el chofer que normalmente me lleva y me recoge del aeropuerto: “Coach, ya estas de vuelta en casa”. Pues igual tiene hasta razón porque como dice la canción: “En un alma peregrina no existe ciudadanía. La bandera es un dilema, la patria, la geografía, donde quiera que me encuentre yo siento que es tierra mía, tuya y mía”. Desde mi hogar dulce hogar de Melrose Arch, a la espera de un electricista como siempre con amor mucho amor Jon Pascua Ibarrola, también conocido como el goalkeeper coach de Sundowns.
Foto: En Aritzatxu, la pequeña y preciosa playa de mi pueblo natal, Bermeo. Durante la mañana de ayer, instantes antes de iniciar el largo trayecto que me ha devuelto a una de mis grandes pasiones, la aventura. Lleno de energía, con las pilas cargadas y con tan solo una cosa en mente ¡Disfrutar! Seguimos teniendo el cielo como único límite.

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