Tras las pruebas físicas y el partido de la liga de reservas: En “Modo Off”

En mi hogar dulce hogar de Melrose Arch dando el día por finalizado. Sesión de entrenamiento la de esta mañana en la cual hemos vuelto a dividir el equipo en dos grupos para realizar las pruebas físicas que nos faltaban. Concretamente la de agilidad y destreza, seguida del siempre temido “Course Navette” (test de los pitidos), en el cual el goalkeeper coach de Sundowns ha vuelto a participar.
Cuando he visto que me faltaba un poco de aire he parado, no vaya a ser que me manden para Bermeo en una caja de pino en la bodega de un avión ¡Ya no estamos para trotes! Eso sí ¿La retirada? siempre con dignidad, ganándome el respeto de la parroquia. ¿Qué si lo he grabado? De la velocidad a la que me desplazaba, dudo que lo hayan podido recoger las cámaras. Por la tarde, visita obligada a Thembisa, lugar en el cual hemos disputado frente al Moroka Swallows, una nueva jornada de la liga de reservas.
Debido al test de esta mañana, no nos ha quedado más remedio que enviar a nuestro equipo Sub-19 a disputar el partido. ¿El resultado? Pues en este caso es lo de menos. Sundowns 0 Moroka Swallos 3. No obstante, decir que los chavales han plantado cara y han estado a la altura, teniendo en cuenta que el Moroka se ha desplazado al encuentro con todos sus jugadores profesionales.
En breves, me pondré con el trabajo de “salida de balón” en el que estoy inmerso y tras darle duro durante cerca de una hora y media, vamos a ver si “desconecto” un poco con una película. La frase del día de hoy: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible” (Francisco de Asís). Desde la ciudad de Johannesburgo como siempre con amor mucho amor Jon Pascua Ibarrola, también conocido como “Sweetman”. Muy buenas noches a todos.
Foto: Con Enrique Durán Díaz (a mi izquierda) y Juanma, alias “Mena” (a mi derecha). Dos de los componentes de mi entrañable familia Sudafricana. La verdad es que nos vemos poco, pues ellos viven en la ciudad de Pretoria y yo en Johannesburgo, pero siempre que lo hacemos pasamos buenos momentos. Como veis, el cielo es el límite para todos nosotros. ¿Qué si somos felices? Vamos, ¡La duda ofende! Eso no nos lo quitarán en la vida. Por cierto, no se porque me llaman el “Hombre blanco de Ndola”. Lo de Ndola se de donde viene pero ¿Lo de blanco? Sin más, que alguno se pensará que no trabajo.
 
Para los interesados en leer parte de lo que fue aquella, mi aventura en Zambia, os dejo los siguientes enlaces:
 
 

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