“Entrevista a Enrique Durán” por David Ruiz Marrull (La Vanguardia)

Excoordinador de la FCB Escola, Enric Durán Díaz (Barcelona, 1981) lleva ya algunos años dando tumbos por el mundo. Siempre vinculado al fútbol, este técnico nacido en el barrio de Sants de Barcelona trabajó en los centros azulgrana de Arabia Saudí y Egipto antes de vincularse a la Fundación Johan Cruyff y convertirse en el director técnico del fútbol base de los Mamelodi Sundowns, el equipo con más poder económico de Sudáfrica. A las órdenes de un presidente multimillonario, su objetivo es formar una academia capaz de potenciar el talento innato de los niños sudafricanos. Con el Barça como espejo.
Pere Gratacós me explicó en una entrevista que en África hay muchos Messis.
Personalmente creo que hay mucho talento, pero no ha recibido los medios, la instrucción para que se desarrolle correctamente. El problema es que los jugadores están muchas horas en la calle y juegan un fútbol de calle excelente. Técnicamente son buenos, físicamente son superdotados. Pero táctica y psicológicamente no están preparados. En Sudáfrica se cometen dos errores: los futbolistas empiezan muy tarde (hasta los 17 años no existe fútbol base) y muchas veces no están preparados para asimilar toda la información que queremos darles.
¿A qué se refiere cuando dice que no están preparados?
 
La educación, por ejemplo, es muy diferente. Lo que aquí estudiamos en tercero, en Sudáfrica lo hacen en sexto o séptimo. Pero, sobre todo, es que, como el fútbol no lo han trabajado hasta los 17 años, si les quieres introducir un sistema de juego o corregirles un gesto técnico, tienen unos vicios adquiridos que son muy difíciles de quitar. Luego está el problema de la edad. Niños que dicen tener 17 años y tú sabes perfectamente que tienen 20 o 21.
¿Se encuentran con muchos casos así? He leído que la academia de los Orlando Pirates la cerraron por eso…
 
En Sudáfrica te puedes encontrar que hay futbolistas que disputan torneos sub-17 hasta cuatro veces. Y, por muy bueno que seas, con 13 años no puedes competir con chicos de 17, es imposible. Hay torneos en los que encontramos futbolistas interesantes y luego resulta que la escuela ha falsificado la fecha de nacimiento. Hace dos o tres años que no sale ningún futbolista de las escuelas de Pirates o Kaizer Chiefs pese a que han ganado competiciones importantes en categorías inferiores. Alguno tendría que haber salido.
¿Y en su academia?
 
Todos los niños que tenemos deben aportar un certificado de la escuela y de nacimiento. Aunque también nos pueden engañar, porque estos documentos no llevan foto y tampoco sabes cuándo los han hecho. Yo tengo dudas de algunos de mis jugadores, sobre todo de los que van mal en el colegio. Porque, si tu has hecho el mismo curso cuatro veces, llega un momento que ya no lo quieres hacer más.
¿No se pueden hacer controles de muñeca?
 
Ahora comienzan a ponerse un poco más duros con estos análisis (que determinan la madurez ósea) para determinar la edad real antes de los torneos. Yo sigo prácticamente a todos los equipos de fútbol base que están en mi área (la de Pretoria). Pues fuimos a jugar la Nike Cup y aparecieron futbolistas que yo no había visto nunca. Y después de esta competición, no han vuelto a aparecer.
Otro ejemplo. Para jugar la Nike Cup (competición para niños de 13 y 14 años) tuvimos que sacar los pasaportes y nos encontramos que a un niño le habían puesto el mismo nombre pero apellidos diferentes respecto a la ficha que teníamos nosotros. Investigamos y el club descubrió que en su escuela había dos niños del mismo nombre. Uno era buen futbolista y el otro no. Y para ir a un torneo, les cambiaron los apellidos. ¡Ni la madre lo sabía!
¿Por qué actúan así las escuelas?
 
Porque los torneos escolares, que sí están bien coordinados, tienen premios en metálico muy importantes (que pueden llegar a los 100.000 euros). Todos los colegios quieren ganar. Y si para ello tienen que falsificar documentos y poner a chicos mayores, lo hacen. Nosotros perdimos en un campeonato sub-19 con un equipo del que luego se ha demostrado que tres de sus jugadores tenían 22 años.
¿Y no hay nadie que tenga interés en estructurar adecuadamente el fútbol base?
El problema es la propia federación. Ellos buscan solo un beneficio personal. Se preocupan solo de Primera División y este año incluso se han desvinculado de la Segunda. Tendrías que ver lo mal organizada que está la Segunda B, es penoso. Y estamos hablando de un fútbol semiprofesional. Del fútbol base se olvidan por completo.
¿No lo controlan?
 
Sólo se preocupan un poco de los partidos de las selecciones sub-17 o sub-19. Pero las convocatorias se hacen llamando a los clubes y preguntando qué jugadores hay, porque no ven ni un partido. Aparecen los agentes, que pagan, y dicen: ‘convoca a este’. Sea bueno o sea una castaña. Por eso te encuentras con convocatorias de 40 futbolistas para un torneo de un solo día.
Quizás todo esto explica por qué al fútbol sudafricano, que tiene recursos, le cuesta tanto sobresalir a nivel continental y de selecciones.
 
A día de hoy, no están entre las mejores selecciones africanas. La Liga es muy potente y está bien considerada en todo el continente. La dan por la tele, los salarios son bastante buenos, … Pero se ha convertido en un trampolín para todos los futbolistas que viven alrededor de Sudáfrica.
¿Y el Mundial de 2010 no dejó nada bueno?
 
Yo sigo sin entender por qué no han desarrollado una red de fútbol base que pueda ayudar a los equipos a nutrirse de jóvenes. Los clubes solo tienen dos equipos en categorías inferiores: sub-17 y sub-19. Y estos últimos los ponen a competir en Segunda B. Como van tan tarde en su formación, quieren acelerarla, pero no se dan cuenta de que se equivocan.
¿Por qué?
 
Porque pones a chicos a jugar con jugadores de 30 años. Aquí el Barça B lo puede hacer, porque ha formado a sus futbolistas para ello. Pero en Sudáfrica no están preparados y te acabas cargando a los jugadores porque aun no son suficientemente buenos. No cumplen las expectativas y ya no les consideran válidos, cuando lo que necesitan son dos o tres años más de formación.
¿En medio de este caos, cómo se organiza una cantera?
 
Cuando llegamos pedimos crear equipos sub-15, sub-13 y sub-11. Pero nos faltaban instalaciones para entrenar. Firmamos acuerdos con las escuelas para poder fichar a niños sub-11 y sub-13. También firmamos con colegios de las áreas más pobres para entrenar a grupos de 20 niños. Lo único que hemos podido hacer es darles la estructura, porque luego te encuentras que vas a uno de esos centros y sólo tienen dos pelotas para todos los niños.
¿Por eso han creado una residencia tipo La Masía?
 
Mamelodi Sundowns tenía unas instalaciones en las que cabían 20 niños y nosotros la hemos ampliado hasta 60. El edificio estaba antes en un área muy conflictiva y decidieron moverla, pero hemos ido a un sitio que es incluso peor. Los chicos blancos, por ejemplo, a la residencia no vienen porque tienen miedo de entrar en una zona con delincuencia, drogas, prostitución,…
No parece el lugar ideal…
 
No. Pero para los que vienen de Durban, una zona muy rural, incluso supone una mejora. Muchas veces me explican que ellos comían una vez al día y ahora comen tres. Hay unos 10 o 12 que van siempre con el uniforme del colegio porque no tienen más ropa. Jugaban descalzos en campos de hierba mal cuidada, con chapas de botellas o incluso cristales.
Tiene que ser difícil gestionar un grupo tan heterogéneo.
 
Problemas en el campo no tengo, porque es la actividad que les gusta. Aunque tuvimos que hacer una norma para que se ducharan después de hacer ejercicio. Algunos no lo entendían. Donde nacen los conflictos es en la residencia. Allí, por ejemplo, muchos niños no quieren hablar inglés. Y como están en una escuela de lengua inglesa, suspenden. Tienen la oportunidad de ser futbolistas profesionales, pero con la mentalidad que tienen no es difícil que la desaprovechen. Te puedes encontrar casos de chicos que llegan bebidos o que se escapan o que tienen problemas de drogas. Son muchachos que han crecido en las zonas más pobres, más complicadas.
Las diferencias étnicas también deben crear muchos quebraderos de cabeza.
 
Tenemos tres jugadores que han estado dos o tres meses sin jugar y yo no entendía por qué. Hasta que un día me enteré que eran de una tribu que, a los 18 años, les circuncidan. Pero, claro, no pueden ir al médico porque en sus casas les dicen que no son hombres. Así que, mientras les cicatriza la herida, fingen otras lesiones en el gemelo o el tobillo.
Debe costar que evolucionen en el fútbol cuando tienen que lidiar con todas estas circunstancias extradeportivas…
 
La hora y media que tienen de entrenamiento les ayuda mucho. Hasta ahora ellos sólo habían jugado, no entrenado. Hemos introducido los juego de posición o los ejercicios de técnica y táctica. Han pasado de hacer el mismo trabajo cada día a hacer cosas distintas en cada práctica.
¿Y los entrenadores locales han entendido este cambio de metodología?
 
Yo me encargo de coordinarlo todo y tengo dos entrenadores sudafricanos en cada equipo. Todos ellos son exjugadores. Y no es por ir en contra de los exjugadores, pero los de Sudáfrica tienen el peor perfil que te puedas encontrar. Están acostumbrados a no hacer nada, no preparan los entrenamientos, no tienen comunicación con los niños, … Ahora empiezan a entender estas cosas, pero si no estamos encima de ellos, no lo hacen. Y luego está el tema de los favoritismos.
Explíqueme eso.
 
A veces, los entrenadores son los agentes de los jugadores. Tienen un once y es el que utilizan siempre. Al resto de los chicos los consideran de relleno. A veces, el técnico no es directamente el representante, pero es quien está detrás de él.
¿Cuáles son sus objetivos en Mamelodi Sundowns?
 
El primero es que cinco jugadores de la academia pasen al primer equipo. Pero es imposible. Uno al año es posible, pero es imposible que en cada generación aparezcan cinco jóvenes con nivel. Además, el primer equipo tiene una plantilla de 42 jugadores (reducida a 35 gracias a las cesiones) y no caben los jóvenes. El otro es que incorporemos chicos de Mamelodi.
¿Haber estado en el Barça ayuda?
 
Te abre las puertas, pero luego te pone muchas piedras porque quien te contrata te pide los mismos resultados que tiene el Barça. Y te dicen: “no entiendo por qué no has ganado el torneo, ¡si tú entrenaste en el Barça!”. Pero no entienden que el Barça lleva años trabajando sobre una misma idea y que los jugadores que están en La Masía no son los que tienes tú.
¿El cambio de entrenador les perjudica?
 
El técnico que ha sustituido a Neeskens, Pitso Mosimane, nos ha dado un plazo de seis meses para que le enseñemos lo que podemos hacer. De cara a la próxima temporada tendremos que ver qué pasa. Al final, todo el mundo quiere poner a la gente de su confianza.
Le he oído decir que los niños africanos siguen siendo niños de verdad. ¿Por qué?
 
En el momento que estás en el campo ya lo ves. Los niños europeos quizás se crean un poco los problemas. Y allí los problemas les vienen dados. Crecen en familias que tienen dificultades para comer, para llegar a final de mes, que son conflictivas. Te encuentras niños que, para venir a entrenar, toman autobuses en que la mayoría de personas no nos meteríamos en nuestra vida. Sufren hambre y, aun sí, lo poco que tienen lo comparten, sea una manzana o una barra de pan de molde. Siempre se ayudan.
¿Y este compañerismo, se nota luego en el campo?
 
En el campo les pasa una cosa buena que, a la vez, es mala. No les preocupa el resultado. Pueden perder un partido y estar luego riendo entre ellos. Pero claro, esto conlleva que no tienen afán competitivo. Pasa en todos los niveles, incluido el primer equipo.
¿El racismo sigue siendo un problema en Sudáfrica?
 
El racismo te lo encuentras en el día a día. Crees que la igualdad ha llegado, pero no es así. Muchas veces nos sorprende el trato que el blanco le da al negro. Pueden ser despectivos, maleducados y hasta insultarles. Nosotros les tratamos con igualdad y se sorprenden y descubren rápidamente que no somos de allí. En el fútbol, que es un deporte de negros, pasa un poco al revés. En la selección sudafricana, el portero del Sundowns, que es blanco, es mucho mejor que los otros dos. Pero la Federación no quiere porteros blancos y juegan los otros. Quieren mayoría negra en el fútbol porque los otros deportes mayoritarios, criquet y rugby, siguen siendo de blancos.
David Ruiz Marrull (Periódico La Vanguardia) 
Podéis ver el archivo original de la entrevista pinchando en el siguiente enlace :

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