Los guantes y botas personalizadas de nuestro portero Wayne Sandilands

A continuación os presento los guantes y las botas personalizadas con las que Wayne Sandilands disputó ayer el partido que nos enfrentó al líder Kaizer Chiefs en el Loftus Stadium de Pretoria y que terminó con empate a cero. Como veis, no lleva una serigrafía de su nombre, ni el de ninguno de sus hijos, como se suele ver habitualmente.
Lleva una serigrafía un tanto diferente, nada más verla sabía de que se trataba. Es la primera vez que le veo llevar su “material” personalizado y desde luego, conociéndolo, no podía ser de otra manera. Ese “JN 3:16” es muy pero que muy especial para él. El evangelio según San Juan, capítulo 3, versículo 16. Dice así:
 
“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Para todos aquellos que se han incorporado tarde a la aventura y quieran saber un poco más de nuestro portero Wayne Sandilands, pueden pinchar en estos dos enlaces que seguro os acercarán un poco más a la aventura. Esta que estoy viviendo en África, concretamente en Sudáfrica, en el “País de Nunca Jamás” o en el “Reino de los Cielos”, como a mi me gusta llamarlo.
Enlaces que por cierto, os harán descubrir el porque de mi poca preocupación por el futuro y de donde viene el famoso comentario de “El plan de Dios”. Cuestión de fe, esa que es capaz de mover montañas y esa que las movió, al menos para él. Le llevó su tiempo pero ¡Vaya si las movió! Y lo que tengo claro es que las seguirá moviendo, porque sigue con la misma intensidad, la misma fe, y la misma entrega de siempre. Nada ha cambiado para este especial, como lo son todos, componente de mi particular “Ejército de las Tinieblas”.
La frase de la tarde de hoy: “El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él” (Miguel de Unamuno). Desde Johannesburgo como siempre con amor mucho amor el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido como Jon Pascua Ibarrola.
Foto: Los guantes y una de las botas con las que Wayne Sandilands jugó ayer frente a los Kaizer Chiefs. Una serigráfia muy pero que muy especial, cómo su fe.

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