De nuevo en mi hogar dulce hogar de Melrose Arch en Johannesburgo

Por fin en mi hogar dulce hogar de Melrose Arch tras una mañana atareada. Despertador a las 08:00, desayuno a las 08:30, salida de Polokwane en autobús a las 09:00, llegada a Chloorkop a las 12:15 y sesión de entrenamiento a las 13:00 del mediodía ha sido el menú para el día de hoy.
Desde las 08:30 de la mañana, hora del desayuno ¡No he probado bocado! No he tenido para nada una buena mañana, mejor dicho mediodía. Si os lo cuento, juro que no daríais crédito. A pesar de estar ya acostumbrado a vivir la situación que he vuelto a vivir, os aseguro que jamás llegaré a comprenderlo.
Pena muy grande que no os pueda contar esta otra cara de la aventura porque no quitaríais los ojos de la pantalla. Regenerativo para Wayne Sandilands y fútbol tenis para el resto antes de que se incorporaran con los que jugaron menos de 60 minutos y los no convocados para realizar las habituales tareas integradas.
Sigo con la pelea de los billetes y al final creo que tendré que volver a llamar a mis amigos de la “mafia rusa” para que tomen cartas en el asunto. Maletín con utensilios “cortadedos”, tenazas “sacaojos” y el 21 como muy tarde seguro que estoy en casa. Tan sólo tengo que marcar los “números” mágicos y se vienen para Johannesburgo a hacer el trabajo.
Como todavía no tengo el DVD del partido de ayer, voy a echar un ratito editando un vídeo con unos cuantos clips de uno de los inicios de juego ofensivo mediante pase de volea más trabajados que he visto ¿El portero? Itumeleng Khune, número 1 de la selección de Sudáfrica por delante de nuestro portero Wayne Sandilands. Vamos a ver si con un poco de suerte, lo puedo publicar mañana.
La frase de la tarde noche del día de hoy: “Aprende a reírte de ti mismo y tendrás diversión para rato” (T. More) Vía Maika González. Desde la ciudad de Johannesburgo como siempre con amor mucho amor Jon Pascua Ibarrola, también conocido como el goalkeeper coach de Sundowns.
Foto: Durante uno de nuestros innumerables trayectos que realizamos en autobús. A pesar de los pesares, que creerme que a menudo son muchos, el cielo sigue siendo el límite. 

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