Llegada al aeropuerto de Bilbao bajo un gran y espectacular recibimiento

Tras 24 horas de trayecto ya puedo decir aquello de que por fin estoy en mi hogar dulce hogar de Bermeo. Aterrizé en el aeropuerto de Bilbao ayer martes sobre las 23:00 horas de la noche y lo que nunca hubiera imaginado es que a la salida, me iba a encontrar un espectáculo semejante ¡Impresionante documento!
Estos tres si que son “más grandes que el amor”, como mi particular “Ejército de las Tinieblas”. Que suerte tengo en la vida de estar rodeado siempre de este tipo de gente, de buena gente, de la que merece mucho la pena. A partir de ahora, tengo exactamente un mes para estar en casa pues el sábado 22 de junio montaré de nuevo en un avión para volver al trabajo, mejor dicho a mi “hobby” remunerado.
Vinieron al aeropuerto con un trofeo, concretamente una copa, la única que he ganado. La inscripción decía así: “Nuestra única copa, pero somos felices”. ¡Vaya que si lo somos! Por lo menos, lo que tenemos claro es que lo intentamos, y que ponemos todo en el asador para que así lo sea. Dicen que la felicidad es una actitud, una elección, y esta, es la nuestra.
La frase del día de hoy: “Los mejores momentos de la vida son así porque nunca habrá otro igual, porque puede haber cosas parecidas, momentos parecidos, y a veces incluso mejores, pero aún así cada instante es único, irrepetible, y malo o bueno, inolvidable”.
Ahora si, por fin, desde mi hogar dulce hogar de Bermeo com siempre con amor, mucho amor, hoy más que nunca, el goalkeeper coach de Sundowns, aquel que algunos conocen como Jon Pascua Ibarrola. ¡Muy buenos días a todos! Aunque con mal tiempo y lluvia ¡Cómo me gusta estar en casa!
Por cierto, también apareció por allí mi amigo Ion, al que concí durante el servicio militar hace ya muchos años y el cual es como parte de la familia. Otra de esas personas a las cuales también quiero mucho, porque mi vida, va de eso, de querer. The Sky is The Limit!

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