“Siempre estaré agradecida a Africa” Por Itxaso Tellería Mugarra

Swazilandia, un país de doble filo; cosmopolita, moderno, de gente pudiente en los grandes núcleos; imagen que se antoja inverosímil cuando, al desviarte del camino asfaltado, rodeada por extensos territorios yermos, comienza a aparecer gente con rictus de urgencia, de necesidad, de hambre.
Es un cambio súbito, radical: los maletines se convierten en azadas, el maquillaje en cicatrices, la ropa se hace harapos, la prisa se convierte en ver la vida pasar. El lápiz se me desgasta de tanto escribir, los cuadernos se van llenando; mis ideas se van plasmando, mis emociones encuentran la luz.
Podría seguir escribiendo toda la noche, escribiría sobre personas con las que me crucé, sobre parajes que se me presentaron enviados quién sabe por qué divinidad, sobre costumbres tribales que impresionan, sobre peligros que me acecharon, sobre gestos que me descuadraron, sobre yo conociéndome a mí misma, sorprendiéndome en tesituras jamás imaginadas, adoptando decisiones en contextos nunca planteados…pero no lo haré.
Simplemente lanzo un guiño de complicidad a lo que ha sido este viaje, a un millón de cosas que sólo mi mochila y yo entenderemos, a un brindis antiguo con mi amiga Maddalen del que se engendró todo esto, a los momentos que caminando por en medio de la nada con mi música como única compañía me preguntaba a mí misma “¿de verdad que está pasando esto?”
Al sonreír sin razón de algunas mañanas africanas, a los carromatos sin techo en cuyos lomos y rodeada de cabras que no paraban de balar descubrí a golpe de socavón la belleza de la pureza de la naturaleza y a una infinidad de flashes de instantes que aunque me esmerara en describir no se entenderían cuya presencia se quedó para siempre impregnada en mi esencia.
Hoy sólo quiero contarle al mundo que estuve en África… África, trágica, mágica… Tierra de contrastes, tierra de recursos que se apresuraron en acaparar ingleses, franceses y lusos;
África del momento, del imposible planear,
Tierra del “ver-venir” y de dejarse llevar;
África volcada y preocupada con el “hoy”,
Camino esquivando minas pero no se a donde voy;
África sin caminos, África sin transporte,
No veo a qué dirigente le importe;
África imponente, majestuosa, gigante,
Muero en la mina pero toma el diamante;
África alegre, rítmica y tribal,
Donde el “hakuna matata” se torna tan vital;
África luz roja, África urgente,
Con tan poca protesta y tanta gente;
África descalza, África desnuda,
África víctima, África muda,
África fuerte y testaruda.
África áspera, África ruda,
África quiere, África duda,
África tiene hambre, África suda,
África pide a gritos ayuda.
Eskerrik asko Afrika.
Itxaso Telleria Mugarra

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