Ricardo Timón García y su pasión por el entrenamiento del portero

Nacido en Barcelona un 2 de agosto de 1976, la primera experiencia de Ricardo García Timón bajo los palos se remonta a los 4 años. Hoy en día, después de otros 32, todavía continúa bajo los palos pero ya como veterano.
Aunque “Lo que realmente me completa es formar porteros, cosa que hago en el fútbol base de UD Gramanet entrenando semanalmente a 16 porteros”. Dice que a pesar de que todos ellos son diferentes, todos tienen la misma mirada al finalizar cada sesión de entrenamiento, una mirada de admiración, confianza y complicidad hacia su entrenador. “Con el tiempo me he dado cuenta de que sin estas tres palabras es imposible formarlos como personas y segundo como porteros” comenta.
Es trabajador autónomo, dirige junto con sus padres una carpintería de cristalería y aluminio la cual prácticamente le mantiene ocupado todo el día. “Comienzo a las 8 de la mañana y pliego cuando acaba la faena, lo cual me obliga los 4 días que entreno a mal comer o incluso no hacerlo para llegar a tiempo a los entrenamientos. Sin la ayuda de mis padres no sería posible. De hecho mi padre fue también entrenador de porteros en su día”, dice con agradecimiento.
Llega a las instalaciones de entrenamiento de la Gramanet sobre las 17:30 horas de la tarde y sus sesiones tienen una duración de 90 minutos. “Les meto mucha chapa sobre la importancia de los estudios, la humildad dentro y fuera del terreno de juego”.
Su hijo Aitor también entrena con él pues juega en el mismo club, concretamente en la categoría benjamín. Tras finalizar, vuelven juntos a casa realizando un trayecto de 25 kilómetros y tras hacer los deberes, ya en compañía de Erika su otra hija de 5 años, se unen a su mujer para cenar.
“Momento que aprovecho, el de la cena, para pasarle un poco la pelota a mi mujer que es una santa. Tras finalizar, me pongo a leer un poco mi particular Biblia” , bromea haciendo referencia a mi libro “Manual Técnico del Portero de Fútbol”.
Conoció la web por casualidad, vía twitter. Abrió un enlace de una de mis sesiones de entrenamiento y tras finalizar de ver el vídeo de la sesión se fue directo a leer mi biografía. “En ese preciso momento comprendí que los sueños pueden hacerse realidad y que quizás algún día yo pueda cumplir uno de ellos, que no es otro que dedicarme exclusivamente a entrenar porteros y poder vivir de ello” comenta esperanzado.
Dice que no deja de aprender día a día, y que la web le da respuestas a muchas de las preguntas que se hace sobre el entrenamiento del portero, cosa que complementa con la ayuda del libro, según él imprescindible para el periodo de formación en el fútbol base.
Hace un tiempo, decidió contactar conmigo para darme las gracias por compartir mi trabajo y desde entonces se puede decir que mantenemos cierto contacto. Como dice la canción “Hay amor en todas partes y en cada rincón del mundo”.
Querido Ricardo, deseo de todo corazón que algún día tengas la oportunidad de poder conseguir uno de tus sueños, concretamente el mismo que yo alcancé un día, que no es otro que poder dedicarte exclusivamente a entrenar porteros y poder vivir de ello.

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