El valenciano Juanjo Roa, toda una vida dedicada a su pasión, el fútbol

Nació un 20 de Abril del de 1978 en Valencia, aunque por aquel entonces sus padres vivían en Alfafar, un pueblecito pegado a la capital valenciana, aunque a la edad de 5 años se trasladó a Algemesí , también dentro de la comunidad. Es allí donde comenzó  a jugar a fútbol, nada más llegar al pueblo.
Empezó jugando en el centro del campo, pero tocaba el balón 1 vez cada diez minutos y eso no le gustaba. “Yo veía que el portero entrenando tocaba mucho  balón, salía lleno de barro, no sé porque pero eso me gustaba. Siempre le decía al entrenador que quería jugar de portero”.
Un día, ya con 6 años, ante la falta de alguien que ocupara la portería le dijeron que si quería ocuparla. “Dije que si rápidamente, me hizo mucha ilusión” recuerda. A pesar de aquel día le marcaron 8 goles, terminó el día como el niño más feliz del mundo. Desde entonces no ha abandonado la demarcación, primero como jugador y ahora como entrenador.
Su ídolo siempre fue Andoni Zubizarreta, como “culé” reconocido que es, y sus primeras botas fueron unas “Kelme Zubi”, por aquel entonces muy difíciles de conseguir. Con 15 años, debido a las malas notas acabó en Madrid, en casa de sus tíos, metiendo horas extras con una prima muy aplicada para poder aprobar las 6 que le quedaron en septiembre.
“Estando allí ese verano aproveché para ir a ver el Santiago Bernabé y al llegar allí rellene una solicitud para realizar unas pruebas para el Real Madrid”. Fue un 30 de septiembre cuando lo llamaron para acudir a las pruebas. “No pegue ojo en toda la noche” recuerda.
Cuando acabó el entrenamiento tuvo la oportunidad de hablar con Vicente del Bosque, que en aquella época estaba encargado del  Fútbol base del Real Madrid y este le comento que se quedaría  el fin de semana para jugar un amistoso con el cadete, pero al tener el lunes, y debido a que su equipo solo disponía de él como portero, volvió a Valencia.  ¡Y no supo más! A pesar de que el Real Madrid supuestamente le envió una carta para que volviera.
Más tarde llegó su paso a la U.D.  Alzira, (liga nacional), un equipo que había ascendido esa temporada. “En sus filas militaba el gran David Albelda (jugador del Valencia). Para mí era un orgullo que un equipo que quedo campeón la temporada anterior se fijara en un portero de uno de los equipos descendidos, pero allí estaba yo”, dice con orgullo. Tras finalizar la temporada se fue al C.D. Alcudia, donde permaneció dos años jugando en división de honor.
A los 18 comenzó a trabajar , lo hizo como fontanero y compaginándolo con su pasión; el futbol. Cuando finalizó su etapa de juvenil firmó  en la U.D. Carcaixent, equipo en el cual jugó una temporada. “Al de un tiempo tuve que apartar  el futbol unos meses por culpa del trabajo y cuando retorne lo hice en el Racing Algemesí, el equipo de mi pueblo, con mis amigos. Compaginaba el trabajo y el futbol, a la vez que entrenaba a un equipo de F-7”.
Al de un tiempo y a la edad de 26 años comenzó a dedicarse al entrenamiento específico del portero de fútbol. “Empecé con los porteros del Racing Algemesi, con la escuela, y en unos años pase con el primer equipo”, recuerda. Desde hace unos años, tras colaborar con SOLOPORTEROS en varios campus de porteros, le ofrecieron trabajar en una escuela que quería abrir en Valencia en compañía de Jorge Bartual. “Desde entonces estoy trabajando con ellos, ahora también en la tienda que tienen en Valencia, la cual dirijo” dice con agradecimiento.
Durante estos últimos años ha estado trabajando en clubs como la U.D. Canals (Regional Preferente), U.D. Alzira (2ª División B) y actualmente en el Valencia C.F. femenino (Super Liga Femenina). Dice que “Es una experiencia nueva, ya que nunca había trabajado con chicas. Lo recomiendo sin duda alguna. Es muy diferente a trabajar con chicos, aprendes muchísimo, sobre todo a nivel psicológico, tienes que trabajar mucho para llegar a ellas, para que confíen en ti. Eso sí, una vez lo consigues, va todo rodado”.
Desde que empezó a trabajar con SOLOPORTEROS no ha dejado de formarse y  actualmente tras acabar el curso  que se imparte en la R.F.E.F  ya es “Técnico Especialista en Entrenamiento de porteros”. “Cuando empecé a trabajar con porteros fue un poquito porque yo tunca tuve esa figura. Dejé de jugar pronto y tenia mono de fútbol, mi pasión era el mundo del portero” explica.
“Buscando información es como encontré tu web, me pareció muy interesante y desde entonces la visito con asiduidad. Además de la información sobre entrenamientos y metodología, me resulta interesante seguir las vivencias de un loco de la portería por ese continente, conocer su experiencia”, añade.
Tal y como escribo muchas veces al final de estos entrañables artículos de la sección de firma invitada; “Hay amor en todas partes y en cada rincón del mundo”. Desearte de todo corazón, Juanjo Roa, toda la suerte del mundo para que puedas convertir esto que tú dices en estos momentos es un “hobby”, en tu auténtica profesión. Un fuerte abrazo y no olvides nunca aquello de ¡The Sky is The Limit!

Comments are closed.