Sergio Ranero y su gran ilusión y su pasión por conseguir un sueño

Me llamo Sergio Ranero y soy natural de Irún (Guipúzcoa) desde el 17 de diciembre de 1972, aunque en el 76 toda la familia se traslada a vivir definitivamente a Logroño (La Rioja), por tanto se me puede considerar tan riojano como vasco e incluso más de lo primero por antigüedad.
Mi pasión y adoración por el mundo de la portería viene desde los 6 añitos, edad a la cual descubro la figura del que sería y es mi ídolo; Luis Arconada. Luego añadiría mi admiración por otros míticos como Preudomme, Bats, Ablanedo, Dassaev, Buyo, etc… pero como Arconada, ninguno. Representaba para mí la perfección bajo los palos aunque ahora, con el paso del tiempo y con el cambio que ha sufrido el fútbol, no le veríamos con tanta superioridad sobre algunos metas actuales.
En mi infancia y juventud pertenecí durante 11 años a las categorías inferiores del extinto C.D.Logroñés, y en ésos años tuve la suerte y el privilegio de poder ver parar por el viejo estadio de Las Gaunas a porteros de la talla de Canales, Angoy, Ochotorena, Luis Islas, Silvio Lung, Juan Pérez, Julen Lopetegui o Iñaki Vergara.
A pesar de no haber llegado a jugar más alláde la tercera división, posteriormente he tenido la oportunidad de cumplir mi sueño, que no es otro que el de ser entrenador de porteros. “Un sueño por sueño imposible es… si tan siquiera intentas una sola vez hacerlo realidad”.
En el 2006 gracias al ofrecimiento de un amigo y excompañero del C.D.Logroñés, que es entrenador de un equipo de 3ª división, me convierto en entrenador de porteros y es ahí donde verdaderamente comienzo a desarrollar y fundamentar de manera autodidacta, una metodológica propia para el entrenamiento del portero. Metodología en la que doy una gran importancia al aspecto psicológico y al plano personal.
Parto de la base de que primero somos personas y como tal nunca dejaremos de serlo, a diferencia de jugar al fútbol, que siempre está supeditado a situaciones externas, variables y alternativas de la vida que nos pueden llevar a abandonar la actividad o simplemente suspenderla por un tiempo. Es por esta razón que la relación personal es uno de mis mayores fundamentos, y sobre todo el valor y el principio del respeto, indiferentemente de la calidad que atesoren los porteros.
Siempre tuve muy claro que no quería ser un tipo de entrenador al uso, corriente, que solamente dedicara su tiempo al esfuerzo hasta la extenuación física empleando repetitivos ejercicios de multisaltos o infinitas tandas de tiros sin descanso. Pensé que debía intentar ser todo lo contrario, alguien cercano, comprensivo con el puesto y sus particularidades. En mi metodología no tienen cabida los métodos continuistas y repetitivos que en un principio, en nuestros comienzos, todos elaboramos. “La imaginación muchas veces es más importante que el conocimiento”.
Siempre he tenido interés en todo tipo de textos, imágenes y grabaciones relacionadas con los porteros y su entrenamiento específico, pero no solamente en cuanto al fútbol, también en el balonmano (deporte al que dediqué dos años), el fútbol sala, o incluso al hockey, tanto de hielo, hierba como de patines. Todo lo que estuviera relacionado con el portero tenía validez para mí, ya que toda información es válida para mejorar siempre y cuando sepamos interpretarla de una manera efectiva.
Desde que comencé como entrenador de porteros de aquel equipo de 3ª división, he entrenado a los porteros del Rápid de Murillo, C.D Anguiano y ya actualmente y desde hace 4 temporadas a los de S.D.Oyonesa y C.D.Tedeón de Navarrete, incluidos sus porteros de categorías inferiores. Añadiría también a la lista a todos los porteros del fútbol base del C.D,Valvanera, y ya desde la temporada 2012 a los porteros de la U.D.Logroñés de 2ªB.
En el año 2009 decidí embarcarme en uno de mis mayores sueños personales, que no es otro que realizar el primer y único campus específico de porteros de fútbol en La Rioja. Un campus, sin ninguna ayuda privada ni púbica, que acaba generando una deuda con motivo del dinero que invertí para la compra del material, transporte, comida y ropa de regalo para los participantes.
No obstante el beneficio vino de la mano de la satisfacción personal de un sueño cumplido en la que una treintena de chavales de todas las edades confiaron en un desconocido para enrolarse en un campus de porteros. Con el apoyo de tres amigos llega el 2º campus, con una pérdida menor en relación al primero y con cierto apoyo privado.
Varios de los padres de los participantes, ante la ausencia en sus clubes de la figura de un entrenador de porteros, me piden dar continuidad a lo aprendido en el campus y es cuando nacen las clases o entrenos particulares, algo que  compagino junto con los entrenamientos de otros equipos a lo largo de la semana. Con una agenda y un horario de locura, puedo confirmar abiertamente que trabajo con cerca de 45 porteros diferentes y de todas las edades a lo largo de la semana. No puedo decir que vivo de ello, aunque reconozco que me gustaría.
No obstante a menudo, pensando en mi familia, mis hijos, mis gastos, y observando la precaria situación económica actual, me da vértigo pensar en la posibilidad de que si encontrase un trabajo más estable, bien remunerado y que cubriera mis necesidades y las de mi familia, seguramente sería incompatible con este loco horario de la portería y quizás tendría que abandonar todo este proyecto orientado a la mejora de los porteros de La Rioja.
Me queda observar la situación del presente y mostrar a la gente que lo “estoy intentando” de todas las formas posibles, y que no quiero ser yo el que se rinda y olvide de ellos. No sé lo que nos deparará el futuro, pero sé que la mejor manera de predecirlo es inventándolo, cosa que seguiré haciendo mientras pueda.
Lo haré con la idea de continuar con ésta minúscula y pequeñísima labor en beneficio de todos ésos niños y niñas, y los que no lo son tanto, que necesitan de la figura de un entrenador de porteros. Si todo este proyecto logra afianzarse como mi modo de vida, estoy convencido de que mi límite no sería el cielo, sería el universo.
Encontrar tú web no fue una casualidad. En su día, hace unos años, llegaron a mis manos unos documentos en los cuales se hablaba sobre la metodología del entrenamiento del juego aéreo del portero de fútbol, y resulta que quién los firmaba era un tal Jon Pascua Ibarrola.
Mi inquietud me hizo buscar una y otra vez en el tiempo y de ésa manera di con la web. Desde entonces la sigo siempre que puedo, sobre todo porque comparto casi en su totalidad muchísimas de tus ideas y pensamientos sobre un método de trabajo tan personal y pasional. Comparto también el mismo punto de vista en cuanto al rol que ocupamos en los equipos como preparadores/entrenadores de porteros y sobre todo, entiendo que el reconocimiento no va más allá del aprecio y valoración que sientan por nosotros nuestros propios porteros. Nuestro trabajo va dirigido única y exclusivamente a ellos.
Para terminar me gustaría despedirme añadiendo unas cuantas líneas que se podían leer en el diploma entregado a todos los porteros que participaron en nuestro último Campus:
“Cuando quieras aprender algo, habrá mucha gente que te dirá que no lo hagas. Cuando vean que no te pueden detener te dirán que no lo tienes que hacer y cuando finalmente vean que lo has logrado, te dirán que siempre creyeron en ti. El talento, está en tu interior”.
Sergio Ranero
Querido Sergio, ojala tengas esa pizca de suerte necesaria para que tanta pasión y sentimiento tengan su reconocimiento. Sobre todo para que todos los porteros de La Rioja, puedan seguir disfrutando de tu trabajo y tú del suyo. La frase para la noche del día de hoy: “Sólo las pasiones, las grandes pasiones, pueden elevar el alma hasta las grandes cosas” (Denis Diderot).

Comments are closed.