Alberto Gil Calvo y su gran visión positiva sin límites de las cosas

Mi nombre es Alberto Gil Calvo y tengo ahora 40 años. Nací un 5 de agosto de 1973 y soy de isla de Mallorca. Mi primer recuerdo futbolístico es estar jugando en el patio de la casa de mi abuela, con otros vecinos, fue allí, en ese patio precisamente, donde decidí que quería ser portero.
Por lo general nadie quería nunca ponerse de portero, y accidentalmente un día me tocó a mí. Tenía 7 años y desde aquel momento la portería ha sido y sigue siendo, mi gran pasión. Recuero que mi padre se extrañó muchísimo, porque eso no era “lo normal”. ¿Estás seguro? Me preguntó. Yo desde ese día ya tenía clarísimo: Quería ser portero.
Los inicios no fueron fáciles. Mi primer equipo, porque aún no siendo de Palma, en esa época vivíamos cerca del antiguo Luis Sitjar, puedo decir con la cabeza bien alta que fue el RCD Mallorca. Cierto es que en el equipo me llamaban “colador”, no sin razón, porque casi todo lo que se acercaba a la portería acababa en gol.
Pero ya en edad alevín la cosa cambió, cada vez me encontraba y lo hacía mejor, y a partir de ahí y en las siguientes temporadas empecé a tener un papel importante dentro del equipo, ya defendiendo la camiseta del equipo de mi pueblo, RCD Santa Ponsa. Y así pasaron los años hasta que llegué a la categoría amateur, en la cual no tuve mucha suerte.
Jugué en el CD Andratx, CD Paguera y RCD Santa Ponsa. No me faltaban ofertas, pero nunca llegaba ese año en el que me hacía completamente dueño y señor de la portería de un club . Mi mayor logro, tras no superar una liguilla con el CD Paguera de la que me siento muy orgulloso,  fue conseguir ascender a 3ª división con el equipo de mi pueblo, el RCD Santa Ponsa.
Una temporada después, tras padecer durante unos cuantos años dolores de espalda y a pesar de mi juventud, decidí retirarme a la temprana edad de 26 años. Es entonces cuando en el mismo club, me ofrecen entrenar al equipo benjamín, y a los porteros de las categorías inferiores, momento en el cual descubrí mi verdadera pasión, que no es otra que  entrenar porteros.
Tengo también que agradecer el tener la gran suerte de poder contar siempre con el apoyo de mi esposa, que entiende a la perfección lo importante que es para mi esta pasión, y no en pocas ocasiones realiza grandes esfuerzos para que yo pueda hacer lo que más me gusta: estar en un campo entrenando.
Además de ejercer de primer y segundo entrenador en diferentes equipos, nunca he dejado de lado mi faceta de entrenador de porteros, habiendo años incluso que compaginaba ambas labores. Como preparador de porteros he trabajado en distintos clubes como el RCD Santa Ponsa, CD Ferriolense, CF Son Caliu o CD Génova, y a pesar de que hasta el momento siempre he trabajado de manera amateur, no pierdo la ilusión de que quizá algún día me llegue mi oportunidad.
No hace mucho tiempo, buscando por la red artículos sobre metodología que me ayudaran con mis entrenamientos, descubrí la web www.jonpascua.com. Sinceramente, quedé muy impresionado, y desde entonces soy un asiduo visitante. Me encanta estudiar los vídeos que publicas, me parece extraordinario tu trabajo, y más aún el hecho de que lo compartas con todos nosotros.
Estoy totalmente de acuerdo en que, tal y como tú dices, si entre todos nos ayudamos y compartimos nuestro trabajo, será más fácil para todos alcanzar nuestros sueños. De hecho, ya me he inspirado en tu trabajo para preparar algunos de mis próximos entrenos. Comentarte que la razón por la que te escribo, es porque me gustaría compartir algo que me sucedió hace bien poquito.
Fue el 29 de julio pasado, en el primer entrenamiento de pretemporada con los porteros del primer equipo del CD Génova, de Regional preferente. Da la casualidad de que conozco a los dos porteros de la plantilla (los que aparecen junto a mi en una de las fotos) de mi etapa en el CD Ferriolense. Al acabar la sesión estábamos comentando cosas sobre aquella época, cuando uno de ellos me dice:
“Cuando tú me entrenabas recuerdo que yo era alevín, una vez, al acabar un partido yo salía del campo muy triste, porque había fallado en la última jugada, en la cual nos marcaron y acabamos empatando a un gol. Entonces te vi, de camino a los vestuarios, y me preguntaste porqué tenía esa cara, te contesté que por mi culpa habíamos empatado”.
Justo en este momento yo pensé que probablemente aquel día yo le habría dicho lo contrario, que habían empatado gracias a su actuación, y que no se preocupara.  Es cuando él me sigue contando: “Entonces me dijiste que eso no era verdad, que lo que de verdad había pasado era que gracias a mi actuación durante el partido habíamos conseguido empatar, y que si no hubiera sido por ello, seguro que habríamos perdido”.
Eso me hizo cambiar de actitud, aprendí a ver que hacía más cosas bien que mal y me animó mucho a seguir siendo portero”. Esto sucedió hace ya 8 años, y cuando me lo recordaba, me lo contaba con una sonrisa en la cara, y realmente pude apreciar que me lo decía con agradecimiento. Esa noche me fui a casa con una satisfacción que no cabía en mí, y pensé: “Pues no debo haberlo hecho tan mal, ¿no?”.
Ese día me di cuenta de lo mucho que un entrenador puede influir (para bien) en los porteros a los que entrena, y realmente no puedo explicar con palabras lo que significó para mí que al volvernos a encontrar en un campo, me sucediera eso ¡8 años después! El protagonista de la historia se llama Matías Ferrer y es el que aparece junto a mi en solitario en una de las fotos que acompaña a la notica. Borja Fernández, es el otro de los componentes de mi pequeño “Ejército”.
Este ha sido, sin duda, mi mayor logro como entrenador de porteros, el haber servido de inspiración para que uno de los míos no se viniera abajo, sino todo lo contrario. Por supuesto que sólo soy un humilde entrenador amateur que ama lo que hace, pero este chico me hizo sentir el mejor y más grande profesional del mundo.
Desde estas líneas te hago llegar mi agradecimiento y admiración por tu trabajo, que como ya he dicho anteriormente, me parece extraordinario. Me despido con la ilusión de quizá en un futuro tenga la ocasión de poder conocerte personalmente. ¡Un abrazo desde Mallorca!
Alberto Gil Calvo
Querido Alberto, desde este otro lado del mundo agradecerte el que nos hagas partícipes de esa bonita historia y animarte a que sigas trabajando con la misma ilusión con la que lo haces ahora. Y sobre todo espero que continúes, como desde hace 8 años, viendo y valorando las cosas positivas por encima de las negativas. ¿La frase para la tarde noche del día de hoy? “La felicidad está mucho más vinculada con la actitud que con las circunstancias” (Ari Paluch).

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