El debate en torno a la portería del Real Madrid, por José Carrascosa

El perfil del profesional de “doble éxito”, por José Carrascosa Oltra
jueves 10 octubre, 2013

El debate en torno a la portería del Real Madrid, por José Carrascosa

El debate en torno a la portería del Real Madrid desde el punto de vista de José Carrascosa Oltra. Un prestigioso psicólogo deportivo con más de 20 años de experiencia en el fútbol, que ha trabajado con diferentes equipos, entrenadores y jugadores de la primera y segunda división española, y al cual tuve la oportunidad de conocer durante el “Primer Congreso de Fútbol Villa de Durango” del pasado mes de junio, en el que ambos participamos como ponentes.
¿Casillas o Diego López? Asistimos a un debate que se debería zanjar cuanto antes pues en la medida en que se alargue su mayor víctima será el EQUIPO. La división de opiniones está cargada de pasión, lo que alimenta la polémica, divide a los aficionados y corre el riesgo de abrir posibles grietas en la zarandeada cohesión interna, la necesaria unión del vestuario.
Argumentos los hay muchos, tanto a favor como en contra de que juegue Iker Casillas o Diego López. Puestos a argumentar se empieza y no se acaba. Todos los argumentos son respetables y pueden ser válidos desde la perspectiva de cada uno. ¿Quién tiene razón? ¿Qué puede hacer el entrenador? Haga lo que haga tiene defensores y detractores. ¿Ha de sondear los estados de opinión para hacer la alineación? De ninguna manera.
Hay que zanjar el debate, porque en realidad no hay debate, se trata de un falso debate. Cerrar el debate solo es posible desde argumentos que lo conviertan en un absurdo. Los debates referidos a la portería, no solo la del R. Madrid, se apoyan en equívocos que no dejan de ser creencias muy arraigadas en el fútbol pero con muy poco fundamento lógico o científico.
Suelen ser debates movidos por los egos de los profesionales y alimentados por su propio entorno. ¿Qué rigor tiene la opinión generalizada de que el portero necesita continuidad para tener la confianza necesaria?
En realidad no hay argumentos sólidos que sostengan este debate. Cualquier futbolista debe estar preparado a nivel emocional para jugar o dejar de jugar cuando lo decida su entrenador. Debe ser dueño de su auto-confianza y proyectarla desde el trabajo diario a su entrenador y compañeros.
¿Quiere que confíen en él? Lo ha de provocar o hacer posible desde el esfuerzo y el trabajo bien hecho, debe trasladar confianza al entrenador y no a la inversa. No es cierto que el futbolista necesite continuidad para coger confianza. La auto-confianza debe vivir en él de forma estable y ser proyectada en entrenamientos y partidos.
Si el futbolista no sabe gestionar el hecho de no jugar es su problema, no del entrenador. Competir al más alto nivel exige ser tolerante con la frustración, no desanimarse, perseverar y convertir las dificultades en retos. Si no juega, debe trabajar más y mejor para volver a jugar, y debe competir con los compañeros que le disputan el puesto.
La competencia interna beneficia tanto al futbolista como al equipo. Disponer de un compañero con quien disputar el puesto en el equipo es un buen estímulo que pone en estado de alerta, obliga a trabajar más y mejor, e impide caer en la relajación.
La competencia interna favorece que los entrenamientos sean más exigentes y competitivos lo que beneficia también al equipo. Los egos individuales deberían alinearse en torno a los objetivos del equipo, sabiendo que el equipo es el auténtico protagonista y que el éxito es más accesible a través de él.Si estos razonamientos son aplicables a cualquier futbolista, ¿por qué no lo van a ser para la figura del portero?
Que el portero acepte la competencia interna, sepa gestionar su frustración de no jugar, persevere en el trabajo bien hecho, sea paciente, mantenga la autoconfianza, la ilusión y el esfuerzo, piense en el bien del equipo… es su responsabilidad,  no del entrenador. El portero debe trabajar diariamente para estar y sentirse preparado para jugar, sabiendo que en cualquier momento puede hacerlo o dejar de hacerlo.
El futbolista, también el portero, debe saber que su margen de maniobra acaba en su trabajo, sus estados de ánimo, su confianza… de forma que ganará eficacia si centra toda su energía en esto que él puede manejar o está plenamente bajo su control, sabiendo convivir con las opiniones y decisiones del entrenador, ajenas a su control  y de las que éste es su único dueño.
No hay debate si el portero, un profesional preparado, maduro y autónomo a nivel emocional, sabe que siempre debe estar preparado tanto para jugar como para dejar de hacerlo, que no debe haber excusa para tratar de hacer siempre el mejor trabajo, y que el entrenador es quien decide bajo su criterio. Se acabó el debate.
Decide el entrenador qué futbolistas son los más idóneos para cada partido, entre los que también está el portero. El profesional que no entiende esto no está preparado para competir al máximo nivel, para ser portero de un equipo grande. Los entrenadores deben educar en sus futbolistas valores del alto rendimiento de forma que les ayudarán a ser mejores futbolistas, especialmente ante la dificultad y la exigencia, lo que contribuirá a que disminuyas los conflictos en el seno de los equipos.
Lo paradójico es que seguramente tanto Iker Casillas como Diego López, excelentes profesionales, deportistas ejemplares y personas con un elevado grado de madurez emocional, permanecen al margen del presente debate. Saben ambos el terreno que pisan y aceptan las reglas de ser portero: trabajar al máximo, establecer una sana competencia con el compañero, encima de ambos está el equipo, decide el míster y hay que aceptarlo.
Es lógico que Casillas no esté feliz pero seguro que tiene muy claro cuál es el camino para volver a ser titular y que quiere lo mejor para el equipo, del que es su líder o capitán.
Así pues, hay argumentos para zanjar este debate, un tanto absurdo, que corre el riesgo de dividir a la afición y acabar afectando al equipo. Juega el que decide el entrenador. No tiene sentido la pregunta que se le viene haciendo a Carlo Ancelotti, ¿cuál es tu portero?, como no tiene sentido preguntarle una madre o padre ¿a qué hijo quieres más? La respuesta del entrenador lógicamente es: los dos, sabiendo que ambos son muy diferentes dentro y fuera del terreno de juego.
José Carrascosa (Psicólogo del Deporte / www.sabercompetir.com)  @sabercompetir
¿La frase para la mañana del día de hoy? Una de nuestro protagonista de hoy en la sección de la firma invitada: “El valor de un portero no reside solo en su calidad técnica, es imprescindible su capacidad de liderazgo dentro y fuera del terreno de juego” (José Carrascosa).

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