Reflexiones sobre la portería del Athletic surcando el cielo africano

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jueves 12 septiembre, 2013
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miércoles 2 octubre, 2013

Reflexiones sobre la portería del Athletic surcando el cielo africano

Hace un tiempo que Asís me pidió que escribiera algo sobre la portería del Athletic, sobre todo tras la vuelta de Iago Herrerín, ya que sabe que trabajé con él dos años durante su etapa en el Bilbao Athletic, antes de que marchara al Atlético de Madrid. Un día le contesté que “quizás cuando me encuentre volando en un avión, tenga tiempo, y me apetezca reflexionar un rato”. Me gusta escribir durante los vuelos y este, es el caso.
En estos momentos estoy en algún lugar del cielo entre las ciudades de Cape Town y Johannesburgo, tras disputar la cuarta jornada de liga frente frente al Ajax Cape Town. Partido, el cual por cierto, hemos empatado (2-2). La noche previa al encuentro (lunes), ya en mi habitación, tuve la oportunidad de presenciar el partido del Athletic frente al Celta gracias a un canal portugués de la televisión por satélite.Tal y como dijo Iago Herrerín a través de su twitter: “Personalmente mejor no hablar de lo sucedido, todo el mundo lo vio…”. Es por eso que me voy a ahorrar el análisis porque creo que no hace falta ningún tipo de valoración. Lo importante ahora, es saber cómo gestionar lo sucedido. Gestión, que por otro lado, San Mamés viene haciendo durante muchos años, haciendo bueno el dicho de “La sombra de Iribar es alargada” o “El peso de la portería o el arco de San Mamés”.

Creo que somos capaces de “triturar” a cualquiera, y que muy pocos porteros de la primera división española sobrevivirían a nuestra grada. Cualquiera, y digo cualquiera, acabaría siendo cuestionado, tarde o temprano.
Con lo sucedido el lunes en San Mamés me caben dos reflexiones. La primera es que a partir de ahora creo algunos van a valorar más a Gorka, y se van a dar cuenta de que esto no es un “A rey muerto rey puesto”, que las transiciones siempre llevan un tiempo y que a menudo se necesita paciencia.No obstante en el fútbol profesional todos sabemos que la paciencia brilla por su ausencia y que tan sólo importan los resultados. De esto os puedo hablar un rato porque en mis primeros 3 años en este país tuve la oportunidad de trabajar hasta con 4 entrenadores, todos ellos de diferentes países y nacionalidades. En estos momentos, en mi cuarto año en el club, soy el componente más longevo del cuerpo técnico de Sundowns.

El problema es que en el fútbol profesional, si se quiere construir, se tiene que construir ganando y eso, a menudo, es complicado. Os contaría “mil y una batallas” de mi aventura en un país en el cual he tenido la oportunidad de trabajar con hasta 5 porteros internacionales de diferentes países, y cómo te miran en una reunión cuando les dices:

“Necesito trabajar dos años con este portero que habéis firmado, uno para colocar los cimientos y poner el tejado, y otro para rasear las paredes y dejarlo todo bien maqueado”. Lo primero que hay que ser es realista, y si pensamos que Iago es un portero “hecho” nos estamos equivocando.

Respecto a esto ¿Sabéis que es lo más importante que he aprendido en África? He aprendido a no quejarme. No ayuda. “Does not help”, dicen aquí. Y si eres blanco y tienes un buen salario ¡Todavía menos! Ahora me dicen que soy un hombre negro “atrapado” en una “piel blanca”. Antes yo no era así, ni siquiera era una persona paciente, pero de todo se aprende, y se buscan fórmulas para llegar al equilibrio y evitar que las situaciones te superen.

Pues eso, a ver si paramos de quejarnos, porque no sé si nos damos cuenta de que así no ayudamos. O lo aceptamos, trabajando con lo que tenemos, o rompemos la filosofía, ponemos la “pasta” encima de la mesa y mandamos todo al “carajo” (en memoria de Bielsa).

La verdad es que aquí he aprendido a tomarme las cosas con mucha calma, quizás también porque tengo la fortuna de haberme solucionado la vida en los pocos años que llevo en este país. Esto es algo que me da la oportunidad de trabajar con libertad, paciencia y serenidad, sin sentir la presión que viene siempre en forma de “despido”.

Y es la misma forma con la que afronto desde la distancia el partido del lunes, y la misma que lo haría si estuviera ahí trabajando. Para mí la presión no existe, lo que sí que existe es el sentirte querido, valorado, apreciado y respaldado. Son dos cosas diferentes. El no tener todo esto te hace jugar “limitado”, a no ser que tengas una fuerza mental y una personalidad a prueba de bombas, y todos sabemos que somos humanos.

Y volviendo a lo de Gorka, quizás no entienda mucho de esto y será por esta razón que estoy trabajando en el fútbol sudafricano, pero es que me sigue pareciendo un buen portero al que realmente nunca hemos valorado justamente. Sobre todo por las expectativas que nos generamos con él, muy por encima de las normales por el precio que pagamos a causa del abuso al que fuimos sometidos debido a nuestra filosofía.

El nunca tuvo la culpa de que pagáramos un precio astronómico por unos valores y señas de identidad que nos hacen únicos. A pesar de todo, para mi quizás sea el portero más completo que ha tenido el Athletic en las últimos décadas.

Yo personalmente, estoy dispuesto a ver un “inglés” bajo palos si eso hace feliz a la mayoría de los aficionados del Athletic (a pesar de que sería una grave equivocación), porque el club está por encima de todo. Pero creedme que sería igualmente “triturado” a la primera, segunda o tercera de cambio.

Por otro lado, también estoy dispuesto a ver un portero, todavía sin “hacer” durante otro par de años. Aceptando que necesitamos darle un tiempo para “consagrarlo”, llámese Iago Herrerín, Raúl Fernández-Cavada, Kepa Arrizabalaga, Gorka Magunazelaia, Serantes… O una cosa u otra, pero me doy “mus” con la crítica o la queja ¡Que corte otro!

Si alguien puede darnos otra solución deberíamos pagar por ella más de lo que los alemanes pagaron por Javi Martínez porque acabaría con el mayor problema de las últimas décadas. Sería nuestro particular “Alquimista”, aquel al que hacía referencia en su libro Paulo Coelho.
Luego, la segunda reflexión, va en torno a la gestión. Desde la distancia me gustaría saber si realmente vamos a analizar la situación desde la calma, esa de la que he hablado, y cambiar de comportamiento tal y como hemos cambiado de estadio (que está también sin terminar, tiene goteras y a todo el mundo le parece estupendo), o seguimos “cortando” sin tener “juego” pensando que nuestro compañero va “cargado” de “reyes” y tiene la “una”.Conozco a Iago Herrerín desde hace un tiempo, aunque en estos algo más de 4 años apenas he tenido contacto con él ni lo he visto jugar. La gente cambia y evoluciona, no en cuanto a esencia y en cuanto a fondo pero si en cuanto a forma, así que deportivamente no puedo hablar de algo que desconozco pues hasta el pasado lunes no lo había visto de nuevo en un campo.

Cuando yo lo entrenaba me parecía un portero agresivo, siempre con el deseo de ayudar y aportar al equipo, tanto en situaciones de ayuda defensiva (posibilitando la cesión) como en el juego aéreo. El problema es que con los porteros, nadie se acuerda cuando “sumas” con este tipo de acciones, pero sí cuando “restas”.

En la primera división los errores cuestan muy caros, el filtro en la elección en cuanto a las salidas es muy pero que muy fino, y el afán por “ayudar” al equipo y la agresividad (bien entendida) pueden convertirse en “irresponsabilidad” o “temeridad” en un abrir y cerrar de ojos.

Quizás con una actitud más egoísta por parte de Iago eso no hubiera pasado. Sí, digo egoísta, porque para mí una salida es “generosidad” y “ayuda”. Para mí cuando un portero sale arriba dice: “Me voy a mojar y voy a asumir un riesgo por el equipo. Podría estar bajo los palos pero voy a ir porque quiero ayudar. Y voy a salir en más o menos ocasiones dependiendo de lo mucho o no que me importe poner mi persona y mi titularidad bajo riesgo”.

Considero que el tiempo le dará a Iago la posibilidad de ir ajustando ese filtro, es algo natural, como la vida misma. Poniéndome como ejemplo; cuando miro atrás y veo qué tipo de entrenador era hace unos años, me digo: ¡Joder, que mal gestionaba esto, y eso, y aquello otro! He necesitado de un tiempo para llegar al punto en el que me encuentro en este momento. Justamente el tiempo y la paciencia de la que os hablo. La vida solo puede vivirse hacia delante.

Luego podrían hacerse más valoraciones analizando la situación táctica conjunta (equipo) e individual de las jugadas, viendo cómo y por qué se produjeron las situaciones, qué es lo que él percibía en cada una de ellas y cuáles fueron la lectura y el análisis que propiciaron que tomara esas decisiones. Así como la posibilidad o no de haberlas modificado mientras se desarrollaban y qué nuevo riesgo asumía en ellas, y si estos segundos riesgos corregirían las situaciones previas.

Hay muchas más cosas detrás de lo que comúnmente llamamos una “cantada”, y a menudo en estas no interviene únicamente el portero o la acción directa que este realiza justo en ese preciso momento. Ese análisis no es asunto mío y no es algo que está dentro de mi competencia, pero como entrenador es el que más me interesa.

Y es así porque es la única manera de ayudar al jugador, más allá de la crítica o la queja. Porque no os olvidéis, los entrenadores también lo hacemos, me refiero a quejarnos del jugador.
He visto durante muchos años grandes críticas a porteros que han pasado por el Athletic sin un criterio lógico que se han producido desde el más terrible de los desconocimientos. Ya lo dijo una vez Platón: “La diferencia entre la ignorancia y el saber es tener una opinión”.

Tan sencillo como eso. No obstante todo es respetable, y tanto Iago como yo, como todos los que nos dedicamos a esto, tenemos un trabajo porque la gente paga un dinero por verlo y se ganan el derecho a opinar, en menor o mayor medida. Y eso, hay que respetarlo.

Para terminar me gustaría acabar con ese “tweet” de Iago en el que hacía autocrítica a su actuación del lunes que decía así: “Personalmente mejor no hablar de lo sucedido, todo el mundo lo vio…”. Lo leí y le contesté: “El éxito y el fracaso son dos grandes impostores. Es mejor vivir siempre entre esos dos mundos”.

Desde el cielo africano, volando entre las ciudades de Cape Town y Johannesburgo,  reflexionando sobre la portería del Athletic a la vez que doy gracias a la vida por haberme traído a este continente para disfrutar como no lo hice nunca jamás de mi vida y de mi trabajo el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido como Jon Pascua Ibarrola.

¿La frase para la mañana del día de hoy? “El error obliga a rehacer el camino y eso enseña muchas cosas. La duda, no. Entre el error y la duda, opto siempre por lo primero” (Juan Benet). Y por cierto; nuestros jugadores no tienen por qué caernos bien, ni siquiera tienen por qué gustarnos, pero tenemos que quererlos.

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