La capacidad de hacer realidad un sueño, por David García Luque

Mi nombre es David García Luque y actualmente soy el entrenador de porteros del Córdoba C.F. B, equipo que milita en el grupo IV de la 2º División B. Tengo 29 años y soy de Puente Genil, un pueblo de la provincia de Córdoba que tiene cerca de 35.000 habitantes.
Me gustaría compartir hasta la que el día de hoy es mi historia, una historia relacionada con el mundo de la portería, pero de una manera especial en la cual también la palabra pasión adquiere una dimensión especial en el interior de un portero. Hasta los 9 años viví en una humilde aldea de apenas 200 habitantes, muy alejada de mi pueblo natal, que me dejaba prácticamente sin opciones de poder desplazarme a entrenar con el equipo de mi localidad.
Mi única diversión era jugar en un parque de la aldea y disfrutar como portero de los disparos que diariamente me realizaban los vecinos. Lógicamente no había campo de fútbol, pero la ingenuidad de un niño da para mucho; un suelo de cemento y dos árboles eran la portería en la cual dio comienzo mi andadura como portero.
Mis primeros guantes  fueron de la marca “Mikasa”, unos de lana amarillos adornados con unos puntitos negros. En el colegio siempre jugaba con los más mayores de portero, y me elegían porque no tenía miedo del balón.
Como todo niño lo único que quería era jugar y si no paraba no era elegido. Es por eso que tenía 2 razones por las cuales hacerlo bien;  la primera porque en el recreo el campo de fútbol era para los mayores y la segunda porque si no me elegían a mí, elegían a  otro. Poco a poco me fui acostumbrando a competir desde aquella perspectiva y al comienzo de las  competiciones escolares fui elegido como el portero de mi clase. Conseguimos ganar el campeonato de liga tras ganar la final 1-0 a un colegio que en la ronda clasificatoria nos ganó 10-1. Fue algo espectacular que nunca jamás olvidaré.
Hasta los 14 años estuve jugando y representando como portero a mi colegio en los campeonatos de Fútbol sala de entre semana y de Fútbol 11 los fines de semana. Cuando finalizó mi etapa educativa en el colegio dejé de ser portero debido a una fractura de 4 de mis dedos. Estuve un tiempo inactivo debido a la lesión, y como no podía abandonar mi diversión y mi pasión (fútbol), comencé a jugar de jugador.
Durante 4 años participé como jugador de fútbol sala en las competiciones locales federadas que organizaba el ayuntamiento, hasta que a los 18 que comencé a trabajar en una carpintería.  Fueron 4 largos años, con turnos de mañana y noche que apenas me dejaban tiempo para poder jugar y disfrutar de mis amigos.
Un día, gracias a la ayuda de mi pareja, me di cuenta que mi vida se había convertido en una auténtica monotonía y empecé a recordar que mis mayores momentos de felicidad los había conseguido gracias al deporte. Me animé a estudiar bachillerato y posteriormente a realizar una carrera; evidentemente tendría que ser relacionada con el deporte y realicé la Diplomatura en Educación Física en Jaén.
En la universidad, comentando con los compañeros sobre la posibilidad de crear un equipo salió el tema de portero, y me ofrecí a jugar de nuevo en mi puesto en representación del equipo de la universidad. Volví otra vez a esa demarcación que tanto me apasionaba, fueron 3 años realmente espectaculares.
Posteriormente, tras finalizar la carrera, decidí culminar mi vida universitaria realizando la Licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte con objeto de conseguir una formación completa. Hace apenas unos meses que he finalizado la carrera y  lógicamente, también fui el portero del equipo universitario de la clase.
Lejos de conformarme con eso, en la asignatura de fútbol, era también el guardián de la portería en cada clase.  Algunos días no me dejaban ponerme de portero, por el tema de que los demás también debían de probar las sensaciones y tener una idea de lo que significa ser portero. Aunque ya que no me podía poner, ayudaba a mis compañeros dándoles consejos y animándolos para que repitieran la próxima vez y disfrutaran de la portería. Fue aquí cuando me ofrecieron trabajar como entrenador de porteros. Lo hizo mi profesor de fútbol, el cual pertenecía al cuerpo técnico del Sevilla FC.
Me comentó que un equipo necesitaba entrenador de porteros, no me lo pensé y así fue como comenzó mi aventura en esta maravillosa profesión. Fui a la entrevista personal y me eligieron como entrenador de porteros del CDAD Nervión. Recuerdo que tuve unos porteros excepcionales con unas ganas de trabajar inmensas, junto con unos compañeros que me ayudaron a adaptarme rápidamente al trabajo, entre ellos un entrenador al cual le debo mucho.
Antes de mi primer trabajo como entrenador de porteros estuve formándome un tiempo sobre entrenamientos y demás cualidades que nos competen a los entrenadores. Entre mis libros  favoritos, esos que nos ayudan a comprender mejor la demarcación del portero, está el libro “Manual técnico del portero de fútbol”, de Jon Pascua Ibarrola, un libro apasionante que refleja todas las acciones técnicas defensivas y ofensivas que puede realizar un portero de fútbol.
Cuando una persona disfruta de un libro, le llegan las palabras y al acabarlo te quedas con  la sensación de querer volverlo a leer otra vez. Lo primero que hice fue buscar información del autor en internet. Y así fue como conocí www.jonpascua.com, un auténtico tesoro digital para todas aquellas personas que tenemos inquietudes acerca de lo más apasionante de la vida; la formación del portero de fútbol.
Fue encontrar la web a ponerme directamente en contacto con Jon para felicitarte por su gran trabajo plasmado en el libro y en la web. Y es ahora para mí un gran placer participar con este artículo en la sección de la “Firma Invitada”.
Fruto del buen trabajo realizado en el  CDAD Nervión me ofrecieron poder realizar mis prácticas universitarias en el Sevilla FC y las acogí como oro en paño. Fueron 5 meses maravillosos de los cuales nunca me olvidaré, rodeado de los mejores profesionales en el ámbito del entrenamiento de porteros. Ello me ha hecho aprender mucho y formarme aún más gracias a sus consejos diarios del día a día.
Fui alternando los entrenamientos de la tarde con mi club con las prácticas en el Sevilla F.C. por las mañanas, a la vez que realizaba mi último año de carrera en la universidad y obtenía el título de “Técnico Especialista Universitario en el Entrenamiento del Portero de Fútbol”.
Al final en la vida todo esfuerzo tiene su recompensa, y en verano recibí la llamada del Córdoba CF para trabajar como entrenador de porteros de su equipo de 2º División B. Hasta hoy día estoy trabajando con la mayor de las ilusiones, levantándome cada mañana con una sonrisa al sonar el despertador. ¿Mi objetivo? Ser feliz donde estoy y hacer felices a mis porteros. No hay cosa más bonita que trabajar donde uno desea.
Desde hace un tiempo dedico gran parte del día a mi trabajo como entrenador de porteros y por las tardes leo noticias, libros, o analizo videos para seguir creciendo y hacer más grandes a mis porteros.
David García Luque      Blog personal: www.pasionentrelospalos.blogspot.com.es
Querido David, decirte que me alegra enormemente el que estés disfrutando de tu particular sueño y que sigas siendo feliz haciendo lo que más te gusta, que no es otra cosa que estar vinculado al mundo de la portería. Y tal y como dijo una vez León Daudí; “Sólo es capaz de realizar sus sueños el que cuando llega la hora, sabe estar despierto”.

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