El liderazgo como una fuente de autoridad moral a través del ejemplo

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El liderazgo como una fuente de autoridad moral a través del ejemplo

Mi visión personal y punto de vista respecto a la capacidad de liderazgo, una cualidad fundamental para todos aquellos que en mayor o menor medida estamos dirigiendo un grupo de trabajo, por pequeño que este sea.
Otro de los aspectos que considero fundamentales a la hora de desarrollar una metodología de trabajo, es la capacidad del entrenador de dirigir un proyecto creando entre los jugadores, en este caso entre los porteros, el clima adecuado para que se den las condiciones suficientes para lograr el éxito.
Es para mi fundamental en este aspecto, la capacidad del entrenador de motivar e implicar al jugador.  No obstante, considero que el objetivo es aún más ambicioso, siendo para mí el gran secreto la capacidad del entrenador para transmitir y generar “pasión” en ellos. Pienso que esto tan solo puede lograrse a través del liderazgo, y sólo con la ayuda de la fuente de inspiración y sentimientos más importante que posee el hombre; el corazón.
Tal y como decía Jose Carrascosa en un artículo sobre el liderazgo publicado en esta misma web hace unos días, entiendo el liderazgo como una fuente de autoridad moral, pero generada a través del ejemplo.
Como dijo una vez  Hugh Prather  “No quiero escuchar únicamente lo que dices. Quiero sentir lo que quieres decir”. No hay nada mejor que predicar con el “ejemplo” para influir en el jugador, incentivarlo y motivarlo, para conseguir un objetivo común de forma que ellos deseen hacer aquello que se les pide.
No entiendo el liderazgo como una fuente de poder y no estoy interesado en conseguirlo mediante la “ventaja” que la posición de entrenador me ofrece. En este aspecto para mi es de vital importancia tener la humildad suficiente para situarnos a la “altura” del jugador y entender que somos nosotros los que estamos al servicio de éste y no él al nuestro. Entiendo también el liderazgo como nuestra capacidad para tener un comportamiento honesto e “integro” con el jugador, Tan sencillo y a la vez tan complejo como eso. El liderazgo son “valores” y la solidaria aplicación de estos mediante el ejemplo, algo que es fundamental para conseguir la confianza y respeto de aquellos con quienes trabajamos.
Quiero que el jugador perciba que trabajo por y para él, y que a pesar de ser el entrenador no me “beneficio” de la autoridad que mi posición me otorga para ello. Quiero que ellos me respeten porque observan que soy fiel a unos principios y por la implicación que tengo en ayudarles a mejorar su juego. Cuanto más vean ellos que yo me entrego y más reciban de mi persona más capacidad tendrán para dar, por lo menos por aquello de ser agradecidos.
Antepongo también su “bienestar” al mio, con objeto de crear un “Quid pro quo” (una cosa por otra) moral. Un pequeño truco al que yo llamo “reverso psicológico”. Quiero que mi corportamiento marque también una conducta con unos “minimos” para ellos, y que cuando no los cumplan sientan cierta “culpa” por ello.
Creo que el sentimiento de “culpa” es la mayor no aceptación que podemos tener los humanos sobre nosotros mismos y es algo que nos obliga a ser exigentes con nuestros comportamientos, sobre todo para no sentirnos “no aceptados” por nosotros mismos. Ese es mi pequeño “secreto” o mi pequeño “truco”; jugar con los valores y la “moral”, sabíendo además que tengo que hilar muy fino porque yo debo de ser el mayor de los ejemplos.
Si no fuera así el “reverso psicológico” (nombre cariñoso con el que llamo a todo este entremado) jugaría en mi contra. Pensad un poquito en ello y observaréis que al final esto que estoy comentando tiene su sentido. Por poner un ejemplo, personalmente, creo que sería mucho más fácil para mi robar a un ladrón que a una persona honesta, no sintiéndome culpable por lo primero y si por lo segundo.
Trasladado a mi trabajo, creo que mi particular “Ejército de las Tinieblas”, viendo mi implicación y mi comportamiento para con ellos, se lo pensará un rato antes de “vaguear”, no entregarse a la sesión o faltarme al respeto. Para ilustrarlo mejor voy a contar una curiosa anécdota sucedida con Denis Onyango durante su segunda temporada en Sundowns, mi tercera en el club, y de cómo gestione el asunto en aquellos tiempos:
Desde mi llegada a Sundowns, antes de los entrenamientos, acordamos (mis porteros y yo)  realizar un trabajo de propiocepción que a su vez nos valiera como calentamiento media hora antes del comienzo de cada sesión. De esta manera evito tener que realizar un calentamiento y mi particular “Ejército de las Tinieblas” entra con intensidad a la sesión y puedo dar comienzo a esta introduciendo contenidos.
No era una obligación, era más bien algo opcional que terminó siendo como una especie de “norma” interna dentro de nuestro departamento. Recuerdo que aquella semana jugamos tres partidos, concretamente un domingo, un miércoles y un sábado. Era jueves y 20 minutos antes de la sesión Denis Onyango no había aparecido aún por el gimnasio.
A falta de 15 minutos para el comienzo de la sesión hizo aparición. No le dije nada, pero cuando salió hacia el campo para iniciar el trabajo específico conmigo le dije:
Denis, has llegado tarde. ¿Cuál es la razón?
Como hemos jugado ayer y volvemos a jugar pasado mañana y hemos cambiando la hora del entrenamiento pues….Es entonces cuando le pregunte:
¿Qué ves en el campo? ¿Qué ves a tu alrededor?
Veo la sesión de entrenamiento de hoy, veo que todo el material esta preparado y que vamos a trabajar con el sistema de rotación de tareas y de espacios. Hay hasta 6 tareas diferentes preparadas.
¿Sabes lo que significa eso? Significa que haya 3, 4 o 7 partidos es algo que no importa, que yo siempre hago mi trabajo, y lo hago sirviéndote a ti. Significa que ser profesional conlleva hacer tu trabajo siempre y no a veces. Y se lo digo sonriendo, con gran sentido del humor.
Tienes razón coach, lo siento. Me contestó.
Cuando marchaba hacia el grupo de jugadores para el habitual momento de oración antes de cada sesión grité su nombre; Onyango! “Si, entrenador” me contestó. Y sonriendo de nuevo le dije; “I love you too much” (Te quiero mucho). A lo que él, también sonriendo, me contestó; “I love you too” (Yo también te quiero). Y asunto arreglado. Recuerdo que el bueno de Denis Onyango, a partir de aquel día, jamás se olvido de realizar su trabajo de propiocepción por las mañanas.
Para finalizar me gustaría concluir este artículo añadiendo un precioso vídeo. Llegó a mí poder puede que hace unos 4 años, aunque no estoy seguro. No se ni como ni exactamente cuando, pero la verdad es que el archivo acabó en mi ordenador. Creo que resume perfectamente la “esencia” de lo que es el liderazgo. Lo comparto con vosotros. Muchas noches, solo en casa, me gusta volver a darle al botón del “play” del reproductor para volver a disfrutarlo. ¡No me gustaría olvidarlo!
¿La frase para la mañana del día de hoy? Una de Nelson Mandela, que resume a la perfección el significado de lo que es ser un líder y una frase que tengo también tatuada en mi cuerpo: “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”.
Jon Pascua Ibarrola
Entrenador de porteros Mamelodi Sundowns F.C

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