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Fran Castaño y su nuevo proyecto en una academia de fútbol en Ghana

Mi nombre es Fran Castaño y nací en Madrid hace 26 años. Soy natural de Colmenar de Oreja, un pequeño pueblo situado al sureste de la capital. Como casi todos los niños comencé jugando en el colegio y con los amigos, y poco a poco cada vez fui creciendo y jugando en equipos algo más serios y con más dedicación.
Aunque la verdad, había algo que me gustaba tanto como jugar; era ver partidos de futbol, aprenderme los jugadores, analizar los errores, crear alineaciones…todo lo que tenia que ver con el análisis y las tareas de un entrenador me llamaban mucho la atención. Fue con 16 años cuando comencé a tomarme más enserio lo de entrenar.
Dejé la universidad, empecé a sacarme los títulos de entrenador (actualmente soy entrenador nacional) y poco a poco comencé a  entrenar equipos cada vez más adultos. En mis cuatro primeras temporadas conseguí ganar la liga y ascender con mis equipos, algo que me dio la motivación necesaria para querer dedicarme a esto. Pero aunque no hubiera sucedido así, yo ya lo tenía decidido.
A la edad de 20 años ya entrenaba un equipo senior. Con el tiempo fui haciendo contactos, aprendiendo, mejorando, y me fui dando cuenta de que el cuerpo cada vez me pedía más. Lo que para mí era desde niño un mero hobby se convirtió en algo más.
Tras abandonar mi carrera de empresariales en mi primer año, no fue fácil que en mi casa se dieran cuenta de que el fútbol es lo que me hacía feliz y que yo no quería estudiar una carrera no tuviese nada que ver con el fútbol. Mi ilusión era siempre levantarme por las mañanas y ser feliz con lo que hacía. No obstante, también es verdad que finalmente lo entendieron y que toda mi familia, incluida mi novia, siempre se han volcado conmigo.
No hay un solo día de mi vida en el cual no tenga presente el fútbol en mi cabeza, es lo único que tengo en mente. Cuando estoy solo, si estoy triste, si estoy feliz, incluso si sueño… el futbol siempre aparece ahí, en mi cabeza.
Tras una breve experiencia en el Real Jaén, en la cual no salí muy contento por diferentes motivos extradeportivos, tuve la suerte de entrar en un fantástico club; el CD Leganes SAD. Empecé como responsable del área de captación para el futbol base, pero pronto también fui el encargado de realizar el análisis propio y del rival para el primer equipo, que en aquel entonces militaba en Segunda División B.
Una tarea que me encantaba desde siempre y para la cual me había preparado, ya  que además de cursos, también la había realizado anteriormente con mis equipos. Trabajé en el Leganés durante varios años, y fue aquí donde me especialicé y me di cuenta de que quería enfocar mi carrera hacia el análisis. He tenido la suerte de tener buenos amigos a lo largo de cursos y ponencias, y fue en  uno de ellos donde tras conocer a Julio Moreno (asistente de Milutinovic y Antic).
Viajé invitado por éste a Qatar para ver el torneo Aspire Under 20 y allí tuve la suerte de poder convivir un tiempo con el gran Bora Milutinovic. ¡Fue una experiencia increíble! Con el tiempo fui buscando más experiencias y preparándome para algo más grande.
Fueron saliendo cosas para ir al extranjero pero finalmente no se concretaban. Hasta que por fin,  llegó algo que realmente me apasionaba; un viaje a Ghana para trabajar como analista en el Hearts of Oak de Accra, el club más laureado de Ghana.
Era una locura y más para mí, pues soy una persona tímida al que le cuesta soltarse, pero el futbol es algo que hace que pueda superarme a mi mismo. Al principio todo era difícil, choque de culturas y dificultad con el idioma. Vivía en una pequeña habitación y tenia que ducharme con cubos de agua.
La verdad es que la experiencia fue fenomenal. Aunque todo iba muy lento, reuniones con dirigentes, entrenador nacional de Ghana, agentes de jugadores etc…fui haciendo muchos contactos. Por las mañanas estaba con el equipo de la premier league ghanesa, el Hearts of Oak, y por las tardes colaboraba con los entrenamientos de una academia de la ciudad de Accra.
La idea era empaparme del futbol Ghanés y dedicar el día a hacer lo que mas me gustaba, además de mejorar mi inglés. Viví muchas experiencias fantásticas, tantas que no sabría por donde comenzar a contarlas. Una de la cual guardo un grato recuerdo es mi primer viaje en el autobús con el equipo. Jugábamos contra Inter Allies, un equipo recién ascendido.
El campo no era fantástico, más bien se parecía al terreno de juego de un equipo de la preferente española, pero cuando nuestra afición empezó a cantar la canción “Arose Arose” la verdad es que quedé impresionado y los pelos se me pusieron de punta. Para mí era como estar en el mejor estadio del mundo.
Es una especie de cántico parecido al “Never Walk alone” del Liverpool. Un cántico que cuando nuestros aficionados (a los cuales se les conoce como “Phobia”) cantan, convierten ese momento en algo impresionante de verdad. Un estadio de 35.000 localidades que tan solo suele llenarse en el partido del año; el Hearts of Oak & Asante Kotoko.
Cada entrenamiento, cada partido, era una auténtica aventura. Interminables viajes en autobús, cánticos y bailes en entrenamientos, desorganización, falta de puntualidad, rituales para pedir que llueva, rezos… pero sobre todo mucha, mucha pasión.
Tengo muchas anécdotas más para contar, como por ejemplo el entrenador David Duncan, un tipo súper conocido en el país por ser ex jugador y tener fama por sus ruedas de prensa al estilo Mourinho, alucinaba con los análisis que tras el partido yo le presentaba.
Cómo cambiaba su opinión tras ver el video, y lo que le costaba tener que trabajar más horas de las habituales para poder desarrollar una “metodología de trabajo” a la hora de analizar, entregar informes, o seleccionar qué situaciones del juego o ítems eran mas importantes para él.
Todo era muy lento y aunque ellos veían la opción de ver los errores como algo fantástico, y casi diría que como “magia”, era muy difícil ir avanzando por la falta de profesionalidad del cuerpo técnico y falta de costumbre a este tipo de trabajos.
Fue muy difícil ir introducirme y poder hacer las cosas como a mí me gustaban. Tras recibir una bonita oferta en España decidí volver, pero dejando todas las puertas abiertas y con la idea en mi mente de terminar esta fantástica aventura en África, continente con el cual tanto he soñado y del cual he seguido tanto su fútbol.
¿Y cual fue mi sorpresa? Pues que hace unas semanas recibí una llamada de un tipo inglés, responsable de la academia de fútbol de Ghana. Le habían hablado muy bien de mí y quería contratarme. Me invitó a Londres para mantener una reunión. Su idea era la de profesionalizar esa academia, formar talentos africanos e intentar darles la oportunidad de jugar en ligas de mayor nivel.
Ambos quedamos muy satisfechos con la reunión y decidió hacerme una oferta, irrechazable para mí por muchos motivos. Económicamente estaba bien pero sobre todo, consideraba que el proyecto era fantástico y precioso.
Estaremos un año intentando implantar la metodología para las diferentes categorías de la academia, enseñando y formando a los entrenadores y creando unos hábitos y normas diferentes  a los que en la actualidad llevan.
Si todo va bien iremos mejorando instalaciones y firmando contratos mas largos, incluso ampliando el proyecto a otros países como Togo o Senegal. El día 27 de enero dará comienzo esta nueva aventura. Volveré de nuevo a África, ese continente donde al igual que yo, todos sueñan también con el fútbol.
Ahora vuelvo con muchas lecciones aprendidas, sobre todo sabiendo que la paciencia es indispensable para ir modificando poco a poco las cosas y así poder trabajar en África. Pero sobre todo, vuelvo con la alegría de que aquel “loco” viaje que hice a para probar fortuna en un equipo ghanés, mereció la pena.
Creo que al final el trabajo tiene su recompensa, pero que es necesario tener constancia y paciencia, una combinación que en estos tiempos, y en fútbol, es muy difícil encontrar. Vuelvo a Ghana, a un país en crecimiento, que al igual que yo quiere seguir también creciendo y que sobre todo, sueña con el fútbol.
Comentar que como hizo en su día Jon, alguien que para mí ha creado escuela, estoy casi finalizando de elaborar una página web donde podréis seguir mis pasos. Os dejo el enlace: www.mividaesfutbol.com. Desde aquí este humilde soñador, el cual considera al futbol como un camino y no como una meta, se despide, no sin antes dar las gracias a Jon por ser un referente para mí y por darme esta oportunidad de contar mis experiencias en Ghana.

Agradecimiento que viene por todo lo que escribe y por ser un espejo donde mirarnos no sólo en lo futbolístico, sino en lo personal. Y sobre todo, le estoy agradecido, por tranquilidad que me da el saber que hay más gente que como yo, en su día, creyó en la locura de trabajar en el futbol africano. Espero que en mi aventura, al igual que en la suya, el cielo sea también el límite.

Fran Castaño @francastanno
Analista táctico de Hearts Of Oak (Ghana Premier League)

¿La frase para la mañana del día de hoy? “Solo tan alto a donde alcanzo puedo crecer, solo tan lejos a donde exploro puedo llegar, solo en la profundidad en la que miro puedo ver, solo en la medida en la que sueño puedo ser” (Karen Ravn).

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