El fútbol base y la escuela de la vida, por Olav Meyer Muñoz

Me llamo Olav Meyer, tengo 41 años y esta temporada que está a punto de acabar va a ser mi tercera como formador entrenador en el futbol base después de varias experiencias aisladas anteriores con niños.

Sí, ya lo sé, muchos pensaran que mi currículum con respecto a mi edad no es gran cosa, cierto, y más aún si se trata de alguien no titulado, un profano, o que su experiencia con el futbol en activo se acabó antes de los veinte años por diversas vicisitudes de esta vida y que ahora no creo relevantes comentar.

No obstante y por cosas que difícilmente se pueden explicar, ya que surgen así como así, un buen día de hace casi tres años te vuelven a ofrecer el mismo reto, pero con algunos añitos y canas más. Es decir, embarcarte otra vez en formar a niños como deportistas y personas teniendo como nexo de unión el fútbol. Menudo reto, formar a niños como deportistas y personas. ¡Ahí es nada!

De pronto te vuelves a encontrar otra vez con la enorme responsabilidad de tener que convertirte en un referente, en un ejemplo a seguir para los niños a los que vas a formar y que precisaran de ti comprensión, paciencia, confianza etc… Al mismo tiempo que les transmites valores y conocimientos.

Así que manos a la obra, venga a retomar la lectura de libros sobre psicología deportiva, sobre futbol formativo, venga a pulir y ampliar los conocimientos sobre formación de porteros, a asistir a más entrenamientos, a ver videos etc … Pero cuando te vuelves a dar de cara con la perjudicial realidad del futbol base actual, te preguntas si tu metodología de enseñanza y entrenamiento va a encajar en algún club y si te van a dejar realizar tu labor sin presiones o exigencias.

En agosto de 2013 comencé a entrenar, casi de casualidad, con el CD Los Caminantes de Montequinto (Sevilla), después de haber estado en el CD Dr. Fleming de la localidad sevillana de Dos Hermanas formando y entrenando a un equipo de minis, de iniciación, al tiempo que también entrenaba a los porteros benjamines. Una etapa y experiencia de la que aprendí mucho, sobre todo de los niños, y en un club donde estuve muy bien.

Caí entonces en la cuenta de que seguía conectando bien con los niños, de que lo mío era la formación, sembrar semillas para obtener resultados a largo plazo, en vez de buscar el reconocimiento, mi excelencia personal como formador y entrenador en base a la competición, a los triunfos de mis equipos o formados a corto plazo.

Así pues, en lo sucesivo es a lo que he decidido dedicarme, a formar niños de cara al futuro haciéndoles disfrutar con el aprendizaje del fútbol y la transmisión de valores, y solo aceptando propuestas al respecto, nada de entrenar equipos federados de futbol base, ya que para mí el concepto de escuela está por encima de ello.

Y es que el niño debe de aprender disfrutando, sin presiones, sin condicionantes impuestos que muchas veces van a provocar incluso el abandono deportivo como ya tristemente he presenciado en algunas ocasiones. Esta temporada me he vuelto a demostrar y he demostrado que el niño en el futbol base huye de la presión, que cuando se le forma en un entorno optimo, rinde y se desarrolla mejor en todos los sentidos, deportivos y personales.
Pero para ello hay que apartarle de la perjudicial dinámica que en los últimos años se ha adoptado en el futbol base al importar el modelo del futbol profesional como filosofía de formación y entrenamiento. Un disparate. Esta temporada, con el equipo de alevines no federados (algo así como de escuela) en el que entreno a los porteros y en el que ejerzo de segundo entrenador, se han hecho cosas muy buenas.

Los chavales han disfrutado, ya que al margen de cómo los hemos intentado formar, todo lo que han jugado y que todavía tienen que jugar, han sido partidos amistosos o de una liga de convivencia que ha organizado la Escuela Antonio Puerta del Sevilla FC, en la que las clasificaciones no existen, en las que las divisiones o categorías no importan, ni se pierden.

Lo que ha primado ha sido el disfrute de los chavales, el formarse jugando y relacionándose con otros niños de forma respetuosa, deportiva, tolerante. Esa es la esencia del futbol base o de lo que mejor tendría que llamarse futbol formativo, y ahí es donde realmente tenemos que saber encajar los formadores y entrenadores, y los clubes.

El modelo competitivo actual que provoca situaciones como la que no hace mucho presencié, prescindir de un entrenador de benjamines porque el equipo en su liga federada iba bastante mal y estaba a punto de perder la categoría. ¿Pero están algunos locos en esto del futbol base o qué? ¿Cómo se puede ser tan obtuso?

De verdad, no entiendo como es tan difícil darse cuenta de que la formación de los niños en el futbol base precisa de otro modelo bien diferente al actual. ¿Es que no se dan cuenta muchos formadores, entrenadores y clubes del gran perjuicio que están ocasionando?

¿Es que no ven como yo, casi a diario, la falta de solidaridad, respeto, tolerancia, compañerismo que muestran muchísimos niños de todas las categorías en el club donde actualmente entreno? El gran problema  empieza por nosotros mismos. Hay gente tan obsesionada y centrada en la tarea de crear al mejor o a los mejores niños futbolistas, que ni si quiera reparan en el tremendo déficit que tienen muchos de ellos como personas carentes de valores y de buenos hábitos.

Seguramente muchos de ellos el día de mañana no seguirán en esto del fútbol, pero todo lo que hayan aprendido les valdrá en la vida, les ayudará como personas, ya que el fútbol base debería de ser algo así como una especie de escuela de vida donde deporte y educación tendrían que caminar de la mano, aunque lamentablemente no sea así.

Yo por mi parte lo tengo claro, mientras me den mi lugar, cuenten conmigo y respeten lo que hago (lo cual es cada vez más difícil), seguiré en mi línea, seguiré intentando forjar a deportistas y personas, por encima de la búsqueda de la próxima promesa del futbol. Aunque tenga que seguir sin cobrar por ello como actualmente hago de buena gana, empleando muchas horas de mi vida personal. Pero es que creo firmemente en que los niños lo merecen.

Me niego a dilapidar la infancia de un chaval sometiéndolo a un modelo de formación propio de adultos, me niego a que cuando lo sea tenga el mal sabor de boca, el lamento de que en un momento único y crucial de su vida, que no se volverá a repetir, donde tenía que formarse sanamente tanto como deportista y persona, no hubo nadie que se preocupo de ello o que al menos lo intentó…

Así pues,creo que los formadores y entrenadores de futbol base deberían de ser menos egoístas, ser menos protagonistas, deberían de estar en esto no tan por ellos mismos y para su propia excelencia gracias a los logros obtenidos con sus equipos, aunque el renunciar a ello no les sirviera tanto para hacerse de un “nombre” o de una reputación, ya que ¿De qué puñetas vale eso?…

Hay que ser más humildes porque muchos no los son, hay que ser mas corredor de fondo cuya importante labor siempre está ahí aunque no “salgamos en la foto”, ya que los verdaderos protagonistas deben de ser los niños.Ppero protagonistas en todo el más amplio de los sentidos de la palabra.

Está claro que con mis ideas y puntos de vista acerca del fútbol base, o mejor dicho, de lo que debería de ser, habrán muchos formadores y entrenadores que intentan trabajar en esa línea, pero tristemente no nos lo ponen nada fácil, ya que en todo esto, sea dicho de paso, también hay mucho de intereses creados para que todo siga como hasta ahora.

Aún así para la próxima temporada una nueva etapa puede que se abra para mí, ya que en el horizonte asoma un ilusionante proyecto en una verdadera escuela de futbol de otro club sevillano en la que posiblemente me haga cargo de la creación de la escuela de porteros en las categorías de futbol 7. Es decir, lo que a mí me mueve, formar a niños y más concretamente en lo que se refiere a los porteros…

En fin, quién sabe, lo mismo esto del futbol base cambie algún día si muchos nos lo proponemos y seguimos trabajando para ello. Si somos capaces de demostrar que nuestras ideas y nuestra metodología de formación hacen de los niños a largo plazo un verdadero ejemplo a seguir como deportistas y personas. Todo está en cada uno y hasta donde se quiera llegar porque como bien suele decir el goalkeeper coach de Sundowns, también conocido por algunos como Jon Pascua: “The sky is the limit” (El cielo es el límite).

Olav Meyer Muñoz

¿La frase del día de hoy? “El maestro enseña más con lo que es que con lo que dice y la escuela ha de enseñar a manipular las fuerzas con que se ha de luchar en la vida. Porque el futuro de los niños, depende del presente en el que vivan”.

Comments are closed.