La importancia de ser en el fútbol y en la vida, por Amaya Gallo

Caminando por la vida hace 2 años, con mi profesión de psicóloga ya en funcionamiento y digamos que consolidada, algo en mi interior me hacía notar todos los días cierta insatisfacción traducida en una monótona rutina y en un obligado dejarse llevar.

No sé cómo, de repente, llegó a mis manos una revista donde curiosamente dedicaban todo un artículo a la disciplina del coaching. Yo había oído hablar de ello, resonaba mucho en los círculos cercanos. Leyendo aquellas líneas mi atención se centró especialmente en unas palabras que decían: “ayudar a otras personas a liberar su potencial”, inmediatamente todo mi yo exclamó que eso es y era lo que yo quería hacer.

Confiando como hago a menudo en mi intuición, comencé a buscar en la red cursos para poder adquirir dichas destrezas. El destino debía estar de mi parte porque en aquellos momentos comenzaba un curso de “Experto” en mi comunidad al que no dudé ni por un instante en apuntarme.

Inmersa en la formación, aquello resultó ser material explosivo. Lejos de quedarse en una herramienta complementaria a mi formación, supuso una auténtica revolución personal en la cual, aun en el día de hoy, continúo batallando.

Y pienso que en eso consistió la verdadera integración de la disciplina, ya que soy de la opinión de que no se consigue saber qué es el coaching (como tantas cosas en la vida) hasta que uno no vive la experiencia y le hace evolucionar como persona. Y es a partir de este momento cuando me convierto en “dueña de mi destino, capitana de mi alma…”

Fui consciente en este instante de que el lugar donde me encontraba no era aquel dónde quería estar. Decidida a seguir por ese camino recién inaugurado, comienzo un trabajo personal que hoy mismo perdura y que estoy segura me acompañará toda la vida.

Por el camino fueron quedando miedos, inseguridades, hábitos, apegos, emociones… Algunos fueron remplazados, otros aparcados para siempre. Me han acompañado en este tramo cambios profesionales, sentimentales, afectivos… y hasta geográficos.

Una nueva vida basada en la libertad personal de elegir y de seguir mis sueños. Un abandono total de la zona de confort a favor del aprendizaje continuo. Y es precisamente en este periodo, y con la plena convicción de que provocado por estos primeros pasos que pusieron ante mí el camino, que un nuevo reto profesional se paró ante mí.

Consistía en desarrollar las asignaturas de Psicología, Sociología y Dirección de Equipos en el primer Curso de Instructor de Fútbol Base (Nivel 1) que la Federación Cántabra de Fútbol ponía en marcha en mi localidad natal de Reinosa.

En principio las dudas me invadieron porque me resultaba complicado visualizar mi función en la transmisión de conocimientos a través de dichas materias. Pero con la filosofía que en esos momentos me envolvía, y que hoy ya me caracteriza, decidía aventurarme en el proyecto.

Para mi sorpresa la experiencia me enganchó rápidamente porque efectivamente descubrí que mi formación como psicóloga y coach tenían mucho que decir en este campo. Descubrí un mundo futbolístico hasta entonces desconocido para mí, me estoy refiriendo a todo el componente emocional que acompaña a lo deportivo y que no siempre se sabe manejar o gestionar de la manera más adecuada. Y es precisamente en este punto donde centré y centro mi esfuerzo y conocimientos.

La experiencia resultó totalmente satisfactoria. Tanto que en la presente temporada he participado en tres niveles formativos: Curso de Monitor de Fútbol Base, Curso de Instructor de Fútbol Base (Nivel 1) y Curso de Entrenador Territorial (Nivel 2), donde he impartido las asignaturas mencionadas con anterioridad  y que han sido desarrollados también a través de la Federación Cántabra de Fútbol pero en esta ocasión en Santander, ciudad en la que resido en la actualidad.

Para mi alegría concluyo la temporada en Reinosa este mes de mayo con un nuevo Curso de Monitor de Fútbol Base. Y es precisamente en los comienzos de este periplo futbolístico que quiere la casualidad que un buen día me encuentre por los mundos de twitter con el goalkeeper coach de Sundowns (conocido también por algunos como Jon Pascua Ibarrola) y todo lo que él significa.

Y es precisamente esto último (su forma de afrontar el trabajo) lo que me hace estrechar la distancia hacia su persona, ya que descubro una filosofía que cuadra y coincide a la perfección con la mía. Un estilo de trabajo que comparto plenamente y del cual aprendo todos los días a través de sus publicaciones.

No deja de sorprenderme cómo aplica conocimientos propios de la psicología y del coaching sin haber realizado ningún tipo de formación al respecto. Es como si un talento innato fluyese de forma natural. Y considero que es precisamente en esta circunstancia dónde reside la clave de su éxito, siendo una persona que como yo resalta la importancia del trabajo personal y emocional sobre todas las cosas.

Muestra su esencia en cada una de sus acciones, quedando todo lo que emprende impregnado por su persona. Es algo con lo que me identifico plenamente, y no creo que en este momento pudiese plantearme trabajar de otra manera que no sea mostrándome tal cual soy. Considero que nuestro trabajo y la manera en la cual lo afrontamos forma parte de lo que cada uno de nosotros somos.

Pienso que jamás debemos de ir en contra de lo que es nuestra esencia personal, nuestros valores y principios. Sino que, tal y como comparto con el goalkeeper coach de Sundowns, debemos ir un poco más allá y conseguir llegar al punto de que podamos decir aquello de que “nuestra vida es nuestro mensaje”. Y es precisamente esto último, lo que transmito en mis clases a los entrenadores a los cuales tengo la oportunidad de formar en este apasionante mundo de la psicología.

¿La frase para el día de hoy? Una con la que comienzo todos los cursos de “Dirección de equipos” que tengo la satisfacción de impartir: “La responsabilidad más importante de cualquiera que intenta dirigir lo que sea, es gestionarse a sí mismo como persona” (Dee Hook).

Amaya Gallo Muguruza

Fotos: Amaya Gallo Muguruza. Psicóloga, Coach, Formadora de Habilidades y Competencias Personales, Sociales y Profesional (Portada y primera foto). El equipo en el que entreno todos los días. Mi fuente de energía y fuerza en el camino. Mi ilusión, mi corazón, mi vida…(segunda foto). Alumnos de la Escuela Cántabra de Entrenadores (Nivel 2) de la Federación Cántabra de Fútbol. (tercera foto). Alumnos del Curso de Monitor de Fútbol Base recién iniciado en la localidad de Reinosa a través de la Federación Cántabra de Fútbol (cuarta foto, sobre estas líneas).

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