Un fin de semana mágico en el II Congreso de Durango, Miguel Roda

Mi nombre es Miguel Roda, tengo 32 años y soy de Sevilla. Me casé en 2012 y tengo un pequeño de algo más de un año que se llama Pepe. Desde hace 4 años soy Entrenador Nacional de Fútbol y llevo entrenando en diferentes categorías desde el año 1999. También soy Licenciado en Ciencias de la Información y tras varios años trabajando, actualmente me encuentro en paro.
A nivel de fútbol, gestiono y coordino escuelas de fútbol y soy monitor de fútbol-sala en un centro escolar. Desde hace unos meses también me dedico al extenso mundo de la captación y el scouting en el fútbol, donde espero seguir creciendo. El fútbol es mi vida y hoy, me gustaría compartir con todos vosotros mi experiencia en el Congreso de Fútbol que el pasado mes de junio, me regaló momentos inolvidables en la localidad vasca de Durango.
Hasta allí nos fuimos mi amigo Manolito Carreritas y yo, a formar parte del II Congreso de Fútbol Villa de Durango. Una auténtica locura se mire por donde se mire, ya que aquí mi amigo se decidió a venir tardecito y, por tanto, tuvimos que desplazarnos en coche. No obstante, pasados muchos días, uno se da cuenta de que lo volvería a cometer esa locura sin duda alguna.
Lo volvería a hacer porque valió muchísimo la pena disfrutar de enormes ponencias a cargo de profesionales del fútbol que difícilmente se podrían presenciar en otros congresos cerca de nuestra ciudad natal. Y valió también la pena porque toda esa gente a la que conoces, a la cual quizás vayas a ver solamente una vez en tu vida, te da otro punto de vista muy válido y otra visión sobre el fútbol, ese deporte que tantos de nosotros amamos.
Hoy, una de esas personas especiales que conocí en Durango, me ha dado la oportunidad de escribir en su web, y quiero aprovechar este momento para mostrar un paralelismo que no olvidaré fácilmente. Recuerdo que el goalkeeper coach de Sundowns fue el primer ponente del día. Era un auténtico desconocido tanto para Manolito y para mí y quizás,  él fue uno de esos motivos que te hacen llenar el tanque de gasolina del coche y meterte 900 kilómetros entre pecho y espalda en aproximadamente las 8 horas en las cuales se alargó el trayecto.
Reconozco que investigué un poco acerca de él y sobre su trabajo en el momento que formulamos la inscripción aunque, curiosamente, nada me llevó a su web, a su magnífica web. Bien temprano, a primera hora de la mañana, Jon nos introdujo, casi sin darnos cuenta, en su club, en Sundowns.
En escasos segundos, nada más dar comienzo a su ponencia, todos los asistentes teníamos la sensación de ser los componentes de su particular “Ejército de las Tinieblas”. Hace cuestión de una semana me puse a pasar todos los apuntes a limpio para tenerlos bien ordenados (son ya muchas charlas, cursos y congresos a Dios gracias), y mentiría si no dijera que de nuevo me vi envuelto en su dinámica mientras usaba distintos colores, subrayaba y cuadraba, todas aquellas ideas, comentarios y palabras que recopilé de su intervención.
“El fútbol sudafricano tiene la oportunidad de disfrutar de un profesional que la liga española dejó escapar”, fue una de mis conclusiones y algo que me rondaba la cabeza cuando Jon dio por finalizada su ponencia. Tras la exposición de su trabajo en el club de sus amores africano, tuvimos la oportunidad de charlar con más tranquilamente en varias ocasiones. Casi con total seguridad puedo decir que seguramente esos momentos fueron, cómo mínimo, tan apasionantes como lo escuchado en la propia ponencia.
Me parece casi mentira que estando él al otro lado del mundo y yo en España, tengamos la oportunidad de poder hablar con fluidez y tener la oportunidad de mantener un contacto tanto profesional como de amistad. El II Congreso de Fútbol Villa de Durango, organizado por Gertasport, nos regaló un tipo entrañable y una persona que espero que muy pronto se encuentre desempeñando su enorme capacidad y su trabajo, más cerca de su casa.
Y por esta razón que me he animado a escribir sobre este paralelismo que antes indicaba. Soy de los que piensa que las cosas suceden por alguna razón, y que siempre es fundamental sacarles el poco o mucho jugo positivo que éstas tengan, tal y como nos proponía otro fenómeno del cuerpo de ponentes del Congreso, el psicólogo José Carrascosa. Aquel sábado, las ponencias se fueron sucediendo desde primera hora de la mañana hasta casi las 21 horas de la noche, siendo el congreso de “jornada única”.
La segunda parte éste tuvo lugar en un excelente campo de fútbol de la localidad de Iurreta y fue del tipo práctico. Tuvimos la oportunidad de grabar y en poco tiempo tendréis la oportunidad de visionar en mi página web www.miguelroda.com unos cuantos clips a modo de resumen de lo que allí se realizó aquel día.
El domingo entonces, tras el maratón de fútbol del sábado, era día levantarse a una hora prudente, disfrutar de un buen desayuno en Bilbao, bien cerquita de Durango y saludar a algunos familiares políticos antes de volver a Sevilla saboreando aún todas las vivencias del día anterior. Pero no quedaba ahí la cosa.
El domingo se tornaría algo especial como siempre que un astro, un luchador y entusiasta, muy parecido al goalkeeper coach de Sundowns, juega. Aquel domingo 8 de junio se iba a disputar la final de Roland Garros y era Rafa Nadal, cómo no, el que la jugaba. El oponente no era otro que Novak Djokovic y el partido, figúrense, tan solo podía ser un partidazo. Y fue en el coche, con alguna parada para almorzar y estirar las piernas, donde Manolito y yo pudimos escuchar, no sin alguna interferencia, lo qué estaba pasando en París.
Fue una lucha larga, durísima y emocionante, en la cual se hablaba incluso de una lesión de Nadal antes de que el partido se decidiera. Momentos muy buenos del balear y otros donde, tanto el como todos los que le admiramos, nos vimos superados. Unos frente al televisor, otros en la propia Philippe Chatrier y algunos, como en nuestro caso, con los ojos puestos en la carretera y los oídos en la maravillosa radio, tuvimos la oportunidad de disfrutar de aquel partido.
La final y la gloria fueron para Rafael Nadal, como casi siempre. Fueron para el deportista al que más he visto pelear por algo en la vida. Y al que más he visto reinventarse para volver a ilusionar de todos. Me acordaba en esos instantes del entrañable goalkeeper coach de Sundowns, porque con su equipo y capitaneando su particular “Ejército de las Tinieblas” se proclamó campeón de la Premier Soccer League sudafricana.
Con un “Ejército” de gran potencial al que tuvo que pulir. Tal y como nos comentaba en su ponencia, con innumerables sesiones tácticas y mucha comunicación, en las cuales el balón no aparecía porque primaba la palabra. Finalmente todos agradecen su esfuerzo y su alegría en el trabajo, porque tiene la capacidad de retar a los suyos a que entrenen para superarse y ser la mejor versión de si mismos.
entrenador que es capaz de gritar “Happiness” (Felicidad) durante la sesión porque no entiende su trabajo de otra manera. ¡Alucinante! Y así fueron campeones, como lo fue Rafa Nadal. Porque los dos creen y tienen una tremenda fe en lo suyo. Porque los dos saben sufrir y dolerse lo justo hasta que logran que el sufrimiento y el trabajo se conviertan en la satisfacción que les genera una labor bien hecha. Los dos son para mi unos campeones y el destino, o llámenlo como quieran, quiso que en un mismo fin de semana tuviera la oportunidad de corroborarlo.
Miguel Roda.
Querido “Mikel”, me alegro muchísimo de que las horas invertidas en la carretera merecieran la pena y de que pudieras ver esa otra visión del fútbol y de la portería que, tal y como me dijiste, desconocías y te parecía diferente a todo lo escuchado durante tu asistencia a gran cantidad de eventos de este tipo.
Tal y como lo es para ti, el fútbol para mi, también es mi vida. Pero no cualquier fútbol, sino el fútbol vivido de esta manera, de esta única manera, que es la que realmente me hace feliz. Un forma de entender el fútbol  y la portería que merece la pena ser vivida y compartida ¿La frase del día de hoy? “Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena recibirse” (Chopra Deepak). Gracias de todo corazón.

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