Los diez mandamientos del portero de fútbol, por Ismael Díaz Galán

Aunque los técnicos siempre agradezcamos tener en nuestras plantillas jugadores polivalentes, esos llamados comúnmente comodines, el fútbol, como juego colectivo, se construye desde las posiciones y, por tanto, lo resuelven siempre los especialistas. Es por esta razón, y por el intento didáctico que, estas postales de fútbol semanales, desean tener,  quisiera comenzar, una serie de ellas, en las que clasificar los rasgos específicos de cada posición.
Esperando que en la identificación de las misiones de cada una y la descripción de la tipología de jugador precisa para realizarlas con éxito, faciliten a técnicos y jugadores de base, la correcta ubicación de los distintos talentos en el campo, así como su correcta orientación futura. Por supuesto, dentro de la cotidiana polivalencia, en la que se debe entrenar a los jóvenes, hasta que se vayan perfilando con su desarrollo, su personalidad y potencialidades físicas singulares.
Y lo realizaré de la forma más sintética, articulándolos todos, en lo que considero, los “diez mandamientos” de cada puesto. Empieza la serie con el más diferente de todos, el único al que se le permite usar las manos, el portero. Gracias a los que, realmente, los habéis cumplido y con vuestro juego engrandecido: Zamora, Dasaev, Van der Saar, Castro, Molina, Sergio Sánchez, Felix Campo…
Primero: Difícil que sobreviva con poca personalidad en un puesto en el que viste diferente a todos.
Segundo: Aunque le guste su singularidad, prefiere dirigir al equipo con éxito, que salvarlo con acierto.
Tercero: Prefiere atajar el remate a pararlo.
Cuarto: Vive el partido con intensidad aunque se juegue lejos de él.
Quinto: No le gusta vivir aislado, por ello intenta estar cerca de los compañeros de línea más próxima, no sólo con su posición, sino con su comunicación permanente.
Sexto: No le gusta el papel de víctima, por lo cual prefiere provocar el error del rival a esperarlo pasivamente.
Séptimo: Sabe que un buen comienzo facilita un buen final, por ello, asume un papel de primer atacante y no rifa nunca la pelota.
Octavo: No es fácilmente influenciable a condicionantes externos, su fortaleza mental y su autoconfianza son su mayor patrimonio.
Noveno: Prefiere el gol por decisión errónea que por cobardía.
cimo: Buen conocedor del juego, intenta vivirlo desde la idea del adversario para anticipar sus intenciones o para inventar posibilidades  de  sorprenderlo.
Ismael Díaz Galán  Blog: http://afluentesdelfutbol.blogspot.com

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