Cualquier sacrificio siempre tiene su recompensa, por Cristian Patru

Mi nombre es Cristian Patru y soy de Carpinis, un pueblo al lado de la ciudad de Timisoara, al oeste de Rumania, tengo 37 años y desde el año 2000 vivo en Roquetas de Mar (Almería), una localidad que siento como mi propia casa y me hace sentir “Roquetero”. Comencé a jugar futbol de pequeños con mis amigos y mis vecinos en las calle de mi pueblo, siempre me gustó ser portero, quizás por aquello de que no tenía que correr mucho.
La decisión de quedarme bajo los tres palos la tomé un 7 de mayo 1986, viendo a Helmuth Dukadam, portero rumano de Steaua de Bucarest, parar 4 penaltis en la final de la copa de campeones contra el FC Barcelona. Desde aquel momento quedé ilusionado con la idea de ser portero. Tras decidir mis padres cambiar de domicilio, trasladándonos a la ciudad de Timisoara pensando en el futuro de sus dos hijos (yo y mi hermano), tuve que dejar de jugar y entrenar con los amigos de mi pueblo debido a que me dediqué de lleno a los estudios.
Tras obtener buenas notas pude por fin inscribirme en un equipo. Recuerdo que los fines de semana mi hermano y yo siempre los pasábamos en la casa de nuestros abuelos, en nuestro pueblo Carpinis, disfrutando al máximo de todo lo que era fútbol en las calles, donde marcábamos las porterías con dos piedras grandes. ¡Jugábamos desde la mañana hasta la noche!. Al cabo de unos años comencé a jugar en el CFR Timisoara, el club más cercano a nuestra casa. Tras mi paso por la categoría cadete mi último año como juvenil pasé a completarlo en un equipo senior llamado Dacia.
En verano de 1999 acabo con servicio militar, que en aquella época era algo obligatorio en Rumania, y empiezo a dar vueltas sobre mi futuro. Tome la decisión de abandonar Rumania y buscarme la vida en otro país. Con la ayuda de unos familiares que estaban viviendo en Alemania consigo un visado de entrada al país. Tras jugar unos meses en Bad Wildungen alemán tomé la decisión de abandonar Alemania y el verano del año 2000, sin saber ningún palabra en castellano, me subo a un autobús en la ciudad Kassel y viajo hasta Barcelona.
En Barcelona cogí un tren que me llevo hasta Murcia y tras pasar toda la noche en la estación de autobuses, a las 06:00 de la mañana monté en un autobús con dirección a Almería. Una vez ya en Almería, sin poder comunicarme y con la dirección del domicilio de un amigo escrita en un papel de cocina el cual enseño a un taxista, llegué a Roquetas del Mar, un pequeño pueblo al que cada fin de semana no paraban de llegar gentes de Rumanía, Marruecos y toda África.
Al de poco tiempo encontré trabajo y comencé a trabajar en un invernadero, a la vez que intentaba defenderme con el castellano. No obstante, por mi cabeza siempre rondaba dedicarme al fútbol, e intente ponerme en contacto con personas relacionadas con este deporte, pero como no hablaba muy bien el castellano era bastante difícil de encontrar algo. Hasta que llego un día en el que uno de mis amigos, hablando de fútbol, me preguntó si quería jugar un torneo de fútbol sala con unos compañeros también rumanos. Necesitaban un portero para jugar un torneo de fútbol 7 decidí participar con ellos.
En dicho torneo tuve la suerte de que alguien se fijara en mi y después de unos días recibo una llamada de un señor preguntándome si estoy interesado a jugar en un equipo de fútbol 11. Era lo que yo deseaba desde el primer día que pisara suelo en tierras españolas. Al final no pudo ser, porque el equipo interesado participaba en la liga de 3ª división y la federación tenía como normativa que esa categoría era tan solo para jugadores comunitarios, no pudiendo participar los jugadores llegados de países extra comunitarios, tal y como era mi caso.
Aún a día de hoy no se si esto era verdad o no, pero mi gozo se quedó en un pozo. No obstante, este señor vuelve a llamarme y me ofrece la oportunidad de jugar en un equipo de regional preferente. Así que después de 5 años jugando al fútbol sala y fútbol 7 me embarco en la aventura del fútbol 11 en un equipo almeriense, concretamente el Huercal de Almería. Compaginaba el fútbol con mi trabajo. Dejé los invernaderos y entré en el mundo de la construcción, donde trabajaba de 08:00 de la mañana hasta las 18:00 de las tarde.
Recuerdo que entrenábamos tres días a las semana, de 21:30 a 23:00 de las noche. Después de dos años y medio abandono el equipo de Huercal, donde apenas dispuse de muchas oportunidades para jugar, y ficho por el Ciudad de Vicar, donde juego los últimos 4 años de mi etapa como jugador en activo. Allí tuve la gran suerte de conocer para mí a un grande entrenador de porteros y excelente persona, Miguel Ángel Gutiérrez Torres, que ha sido en los últimos dos años entrenador de porteros en el filial del Almería en Segunda División B.
Miguel Ángel fue la persona que me inspiró en la figura del entrenador de porteros, y es por esto por lo que le voy a estar siempre agradecido toda la vida. Cada entrenamiento para mí era algo nuevo, no importaban para mi el trabajo duro durante el día en la obra, tan sólo esperaba que pasara el tiempo para acudir a los entrenamientos y aprender más cosas. Miguel Ángel fue también la persona que me comentó sobre la existencia del curso de entrenadores de porteros de la R.F.E.F. Un día recibo una llamada del club con la propuesta de si quiero encargarme de los porteros del CD. Ciudad de Vicar, porque mi amigo Miguel Ángel dejaba el club y fichaba por Poli El-Ejido en secunda B, y acepté la propuesta. Pasé a ser el entrenador de porteros de los dos equipos senior del club, el primer equipo militaba en tercera división del grupo IX y segundo equipo en regional preferente. Así fue como di comienzo a mi etapa como entrenador de porteros.
Al año siguiente los dos equipos senior se retiran de la competición por falta de dinero y me quedo trabajando con los porteros del fútbol base. Algo más tarde comienzo a formarme y participo en el primer curso “Soloporteros Goalkeeper Coach” organizado por Soloporteros en Antequera (Málaga), curso del cual guardo buenos recuerdos y en el que conseguí buenas amistades con algunos compañeros del curso. Uno de ellos es Ernesto Mancebo, creador de la AAEP (asociación andaluza de entrenadores de porteros), un gran profesional en este mundo de los porteros pero encima de esto un gran amigo.
Más tarde decido seguir formándome y sacar el nivel 1 y 2 técnico deportivo en fútbol con Cedifa y finalmente mi sueño, el curso de entrenador nacional de porteros por R.F.E.F . Esto es motivo de gran orgullo para mí, porque hasta la fecha creo que soy el único rumano que dispone de esta titulación con la R.F.E.F.
Tras finalizar el curso de la R.F.E.F recibí una propuesta de entrenar en la primera división de Omán. Tras una corta discusión en casa con mi querida señora sobre este tema y dejándola sola con nuestro pequeño perrito Max en Roquetas de Mar, tomo las maletas hacia Bucarest y desde allí llego a Salalah Omán, preparado para ser por una temporada el nuevo entrenador de porteros del Dhofar Club.
Un club en el que llevo dos meses y en el cual tengo depositadas grandes ilusiones. Tengo la suerte de tener buenos porteros, uno de ellos el capitán y portero titular de la selección de Siria. Un portero con un buen nivel técnico y gran experiencia internacional, algo que me proporciona más ilusión para seguir adelante y trabajando duro para conseguir algo que hasta tan solo unos meses era un sueño.
Hace un tiempo, navegando por la red, encontré la página web del goalkeeper coach de Sundowns y he de decir que me gustaba su metodología de trabajo, algo diferente a lo que conocía. Al pasar por algunos campos de entrenamiento vi a algunos entrenadores utilizando ejercicios sacados de la web de Jon, no digo que esto sea malo, pero yo siempre digo que cualquier ejercicio tiene que ser adaptado al tipo de portero de que dispones a las hora de trabajar, y no adaptar al portero al ejercicio que encuentras en la red.
Después de ver algunos artículos en la Firma Invitada de la web pensaba que probamente algún día tendría la posibilidad de enviar una nota a Jon y contar mi historia, y aquí estamos. Esta es mi historia, la historia de un rumano de un pueblo que se llama Carpinis que piso en el verano de 2.000, por la primera vez en su vida, tierras españolas sin saber una palabra en castellano. Un rumano que paso por muchas dificultades pero que nunca renuncio a su sueño. Con todo mi respeto para Jon y por todos seguidores de esta web desde Salalah Oman: ¡Un fuete abrazo! No podría dejar pasar la ocasión para darle de nuevo las gracias a mi señora Roxana, por estar siempre a mi lado. ¡Te Quiero muchísimo y más de lo que te imaginas! Un beso muy grande al amor de mi vida.
Cristian Patru (Entrenador de porteros Dhofar Club)
 
Querido Cristian Patru, tan solo puedo decirte aquello de “Impresionante historia”. ¿La frase del día de hoy? Una que creo te viene como anillo al dedo, permíteme el atrevimiento: “Por mucho tiempo fui todo lo que pude, ahora soy todo lo que quiero”. Gracias de todo corazón por compartir esta preciosa historia.

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