El fútbol base como medio y no como fin, por Adrian Camilo Patiño

En los diferentes escritos del fútbol base, nunca se ha mencionado que el periodo competitivo es el motivo de preparación del niño futbolista, pues por el contrario la practica deportiva de los niños debe tener como objetivo único y claro la diversión con fines educativos.
Sin embargo en cada festival deportivo seguimos encontrando entrenadores sin escrúpulo alguno para exigir a sus dirigidos resultados “positivos” en cifras, abandonando el verdadero objetivo del fútbol base e importándole poco el proceso de desarrollo de los niños a su cargo, quizás para acaparar objetivos personales como los triunfos a su nombre y el protagonismo en el medio.
Estos entrenadores resultadistas y acomodados, son los encargados de acabar con la moralidad y la pureza del fútbol base, pues se ha puesto por encima la ambición por la fama, el dinero y otros lucros particulares sin considerar la importancia del adecuado proceso formativo de los niños.
Muchos de los cuales en su edad de madurez no escogerán el fútbol como medio de sustento y mucho menos como estilo de vida, y posiblemente los pocos que quedasen por el camino deportivo no tendrán bases de fondo para afrontar un periodo competitivo por frustraciones en su etapa formativa que dejan secuelas sicológicas para toda la vida, o huella síquica como lo llamarían los expertos de esta área.
No es lo más sano para las etapas de formación convertir el fútbol en el fin cuando por el contrario este debe ser el medio para lograr convencer los niños y  jóvenes a entrar en un estilo de vida saludable mediante el deporte, aprovechando la motivación que este genera para infundir los valores esenciales de una sana convivencia, teniendo en cuenta que el fútbol base es una tarea instructiva no solo de los entrenadores sino también de quienes lo rodean como Padres, familiares y seguidores de los clubes en que participan.
Realmente es una tarea para verdaderos héroes que le apuestan acertadamente al futuro de la niñez por medio de actividades futbolísticas que traen consigo un sin número de beneficios físicos y sicológicos que trascienden mas allá de una simple victoria en el juego. Son los verdaderos educadores del fútbol base quienes tendrán la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir los ideales fundamentales de formación, privilegiando la diversión y el aprendizaje como eje canalizador de emociones y cómplice de la buena actuación en las diferentes situaciones, bien sean a favor o en contra, dentro y fuera del juego.
Son estos Educadores quienes velaran por el debido comportamiento de los padres y acompañantes construyendo en conjunto un ambiente sano de disfrute para los niños deportistas, manteniendo la cordura en aquellos momentos en los cuales los niños más que un grito de presión soliciten una palabra de aliento y tranquilidad, pues al estar parados en un terreno de juego y no sentados frente a un televisor estos  ya son ganadores absolutos.
El fútbol base quizás es la etapa más importante en la preparación, pues de esta dependerá la capacidad física y mental para resolver cada situación presentada no solo en el terreno de juego si no en la vida misma del deportista. Es claro y determinante que la formación de los futuros futbolistas debe entenderse como una labor que requiere tanta preparación como corazón para guiar a los niños en el camino al éxito de sus vidas.
Adrian Camilo Patiño Gómez @AdrianCamiloP

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