El arte de vivir con fe, por el profe Eduardo Rubén Marianelli

El viejo Pernigotti, ahora no me lo parecería tanto, me hizo una nueva indicación, fácil y concreta: “Uno por afuera y otro por adentro, y vos sos ágil y delgado, siempre por afuera, busca el desborde”. Y así lo hice esa temporada, la del 83-84, y salí goleador de la categoría.

“¿Perni, y usted de que club es hincha?” Le pregunté. Y jamás lo supe pero me contestó lo siguiente: “Soy hincha de los clubes donde trabaja la buena gente”. Claro, eso fue antes, en la prehistoria, en la prehistoria mía y la de mi país, antes de que el neoliberalismo socavara las bases morales y de trabajo de mi pueblo, antes de que se corrompiera el gusto del hincha por ganar de cualquier manera y  a cualquier precio.

Tanto tiempo ha pasado, no se si el maestro Pernigotti estará vivo o no, tantas guerras y paces, tanto fútbol, tantos amores y aventuras, tanta música, tanta tecnología…que me hice hincha de un equipo que hace un mes y medio atrás no conocía. Y ¿Por qué? Tal vez por la semilla que implanto el maestro Pernigotti 30 años atrás.

Reconozco que el talento técnico me fue esquivo desde muy temprana edad, pero me compenso la vida con la perspectiva táctica y el saber tomar decisiones correctas en tiempo y forma, para ganar…para ganar, algo que tal vez sea lo que menos me importa. Sigo soñando despierto con jugar, con dirigir equipos humildes pero nobles, donde lo importante siga siendo jugar.

Mientras tanto, el tiempo lo paso creando computadoras, internet y redes, y aún a través de esos medios parece que Cupido dispara sus flechas. Y tarde pero seguro, y definitorio como un gol a los 92 del segundo, me enamoré, y me vine a Colombia dejando lo todo o mucho que tenia en Argentina (mas bien poco). Dejando la posibilidad esperada por años de dirigir todas las formativas de un importante club de mi zona para venir a un lugar absolutamente desconocido, con poca formación y solo por aquello de “El arte de vivir con fe”.

Y dice una canción del grupo “Os Paralamas”: Con los puños cerrados , la vida real les niega oportunidades, muestra el rostro duro del mal. Otra realidad, otras escaramuzas de combate que no salen por la TV, los grupos armados que aterran la población, la falta de empleo, la corruptela, los desaparecidos, la cocaína, los decapitados, el silencio atroz, espeso, no blanco…
Y sin embargo el fútbol sigue palpitando en mis venas. Sigo escuchando al maestro: “Uno por adentro, otro por afuera. Hasta el ultimo minuto se juega, nunca se den por vencidos antes de tiempo, traten bien la pelota, y ella los va a tratar bien a ustedes”.

La vieja cancha de Olimpo fue testigo de sus enseñanza, de mis corridas por la banda y de las definiciones en velocidad. Y ¿De que club es hincha Perni? “Del club donde trabajan buena gente Eduardo, de esos clubes soy hincha”. Tanto tiempo ha pasado… Sigo ordenando equipos, sin paga, sin recompensa, con el arte de vivir con fe, jugando hasta el ultimo minuto como me enseño el maestro.

A veces me reproche el no haber estudiado más, a menudo lo hago, el haberme conformado con el titulo de DT de A.T.F.A, pero las cosas son como son, y jugamos en las condiciones que sean. Tanto tiempo ha pasado, tanta tecnología, tantas películas de amor y acción vistas…

Lo único que se mantiene igual es mi fidelidad al fútbol, las ganas de aprender y enseñar. Y en esas estamos, lejos de mi patria, de mi gente, solo con mi Yarita (mi pareja) que me banca siempre, con nuestro amor como escudo y espada. Y ¿Qué encontré en mis desvelos futboleros? Un loco, un loco sabio y divertido que comparte su conocimiento con el sólo motivo de compartir.

¿Saben de quien me hice hincha? Tal y como dije antes, de un club desconocido hasta hace un mes y medio, de la familia Sundowns (ni siquiera se si lo escribo bien). Y ¿Por qué? Por las palabras que hace treinta años me dijera un viejo entrenador de fútbol. UNO ES HINCHA DE LA BUENA GENTE. Gracias Jon. Gracias totales por compartir tus vídeos, ejercicios y consejos con todos los que, aún sin conocerte personalmente, te consideramos nuestro amigo. Gracias desde la ciudad de Ipiales, departamento de Nariño, Colombia.

Profe Eduardo Rubén Marianelli

Querido Eduardo, a menudo el mundo fútbol es un poco como la letra de esa canción de “Os Paralamas”, pero “El arte de vivir con fe” nos hace mirar siempre hacia delante y sobrevivir en cada escaramuza, aunque no sea de combate. Pero a pesar de ese arte, nada tan real como que la vida nos sigue negando oportunidades, aunque sabemos que no se podrá resistir a darnos paso por mucho tiempo, porque nada ni nadie podrá detenernos precisamente por eso, eso a lo que tu llamas; “El arte de vivir con fe”. ¿La frase del día de hoy? “El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él” (Miguel de Unamuno).

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